Bomba en la Caja de Abogados bonaerenses: denuncian que quiebra y cargan contra el "festival de amparos"
Directivo de la Caja de Abogados bonaerense advierte sobre el déficit “colosal” de la entidad, subsidios insólitos que da y la amenaza de un rescate estatal.
Uno de los directores de la Caja de Abogados de la provincia de Buenos Aires afirma que la caja previsional de los letrados bonaerenses está al borde de la quiebra
El sistema previsional de los abogados bonaerenses llegó al punto de ebullición. Desde la propia conducción de la Caja de Abogados provincial advierten que el esquema actual castiga al profesional que litiga, dilapida fortunas mensuales en prestaciones disparatadas y camina directo a la quiebra. Si no hay cambios urgentes, la factura terminará pagándola la Provincia.
La Caja de Abogados, una trampa para abogados “libres”
La crítica no vino de la oposición ni de un grupo de profesionales autoconvocados. Salió de las entrañas de la propia institución. Santiago Bertamoni, director de la Caja de Abogados de la Provincia de Buenos Aires, en dialogo con MDZ lanzó una radiografía letal sobre el funcionamiento del organismo y encendió las alarmas sobre su futuro inmediato.
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Según el directivo de la caja previsional de los letrados bonaerense, el mecanismo vigente se convirtió en una “trampa extractiva para quienes trabajan en la profesión libre”. El sistema recauda sin dar garantías de sustentabilidad a futuro, poniendo en jaque la única jubilación a la que aspiran miles de abogados de la provincia de Buenos Aires .
"La Caja de Abogados se convirtió en un impuesto confiscatorio al profesional que trabaja en la profesión libre, sin garantías de sustentabilidad, de modo que está en riesgo su expectativa de cobrar la única jubilación a la que podrá llegar a acceder, porque así la Caja quiebra, y la provincia deberá hacerse cargo de la jubilación de los abogados", sentenció Santiago Bertamoni.
El diagnóstico expone la desconexión entre la dirigencia y los matriculados. "La Caja caza en el zoológico. Siempre termina yendo por los abogados que trabajan, facturan, litigan y cumplen. Mientras tanto, una parte importante del ejercicio profesional queda fuera del sistema y nadie parece dispuesto a discutir seriamente por qué ocurre", agregó.
El "festival de amparos" y un agujero millonario
Más allá de la pérdida de confianza de los aportantes, los números del día a día reflejan un descalabro difícil de disimular. El sistema asistencial CASA funciona como un colador financiero por donde se escapan sumas astronómicas todos los meses.
Entre subsidios discrecionales y demandas judiciales avaladas por un programa médico obligatorio desfasado, el déficit asistencial ronda una cifra escandalosa: entre 1.500 y 2.000 millones de pesos por mes.
Al detallar las distorsiones de la cobertura médica, el director apeló a una ironía cruda sobre la asignación de recursos: "La prótesis importada a la que no puede acceder un afiliado en actividad que tiene otra prepaga, la Caja termina reconociéndole esa prótesis a un jubilado de más de 80 años, que por más prótesis biónica que le pongan, va a renguear igual".
Para Bertamoni, este drenaje constante demuestra que "la crisis de la Caja no es un accidente. Es el resultado de años de reformas postergadas, de malas decisiones y de una dirigencia que prefirió administrar el problema antes que resolverlo".
Macro-directorio y falta de transparencia
El desfasaje estructural también golpea la legitimidad del mando. Mientras organismos de envergadura nacional o provincial operan con mesas ejecutivas reducidas, el ente previsional letrado sostiene una estructura sobredimensionada que atenta contra cualquier criterio de eficiencia.
La comparación es tajante: la Caja de Abogados bonaerense cuenta con 44 directores en funciones. En contraste, el Banco Nación administra miles de sucursales con apenas 5 directores, y el Banco Provincia lo hace con 11.
Ante este escenario, la propuesta de reforma apunta a transparentar la gestión desde arriba hacia abajo. Entre las medidas planteadas figura la obligación de que los propios directores publiquen sus aportes previsionales, una señal de ecuanimidad para un colectivo profesional golpeado por la carga impositiva.
"Cuando un abogado deja de creer que el sistema le va a garantizar una jubilación digna, la Caja deja de ser previsional. Se transforma en un organismo que recauda, pero que deja de generar confianza", sintetizó Bertamoni.
Un modelo que asfixia al abogado independiente
Aumentar la presión sobre la matrícula que cumple parece haber alcanzado su límite biológico. La falta de incentivos para mantenerse dentro del circuito legal amenaza con ahondar la evasión y acelerar el colapso financiero.
Si el modelo insiste en asfixiar al que produce para financiar distorsiones internas, el desenlace será inevitable: la quiebra formal y la intervención del Estado provincial para cubrir los haberes jubilatorios.
"El verdadero problema no es cuánto más pueden aportar los abogados. El verdadero problema es cuánto tiempo más puede sostenerse un sistema injusto, desigual, confiscatorio, que cada vez convence a menos profesionales", concluyó Bertamoni. La moneda está en el aire, y la colegiatura Bonaerense exige respuestas antes de que la bomba termine de detonar.