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Mucho ruido y pocas nueces: qué puede pasar entre Argentina y Brasil tras la crisis entre Milei y Lula

Los expertos coinciden en que la escalada política no necesariamente derivará en una ruptura de la relación entre Argentina y Brasil.



El presidente argentino Javier Milei se convirtió en el protagonista de un escándalo diplomático a raíz de sus dichos durante el acto que oficializó la candidatura del senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en Brasil el sábado pasado. No obstante, tanto Andrés Malamud como la politóloga Lourdes Puente coinciden en que este hecho dejó en evidencia la inutilidad de la diplomacia en el mundo de hoy.

El presidente Javier Milei presente en el acto que presentó de forma oficial la candidatura a presidente del senador de Brasil Flavio Bolsonaro.

"El vínculo entre Brasil y Argentina hoy no depende tanto del vínculo entre los países, sino que depende de que las empresas de uno y otro país quieran exportar", estableció Puente, y agregó: "Depende más de las condiciones macroeconómicas de cada país y de cómo ciertas burocracias (como por ejemplo la agrícola) acuerden cosas".

Por otro lado, Malamud señaló en una entrevista con José del Río en Comunidad de Negocios que Javier Milei "está tratando de demostrar que la diplomacia no sirve para nada".

El presidente argentino desató un espiral de repercusiones a nivel tanto internacional como local al referirse a su homólogo brasileño como "presidiario", "ladrón" y "basura socialista", sumado al agravio dirigido al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, al que describió como “basura calva”.

¿Hasta dónde puede escalar el conflicto diplomático?

Aunque el llamado a consultas del embajador argentino en Brasilia fue interpretado como una de las respuestas diplomáticas más contundentes antes de una ruptura de relaciones, tanto Malamud como Puente coinciden en que el conflicto difícilmente tenga consecuencias de fondo.

Según Malamud, la reacción de Itamaraty estuvo motivada principalmente por los agravios dirigidos al juez del Supremo y no por las descalificaciones contra Lula. Respecto de estas últimas, consideró que "o no importó, o no entendieron o prefieren bajar el nivel de la disputa".

Para el especialista, Milei está poniendo a prueba la forma en que funcionan hoy las relaciones internacionales. "Está tratando de demostrar que se puede insultar al principal socio comercial de la Argentina en su territorio sin consecuencias para la Argentina. Si esto es así, entonces el mundo está cambiando a nuestra vista", sostuvo.

Malamud incluso vinculó este episodio con otros hechos recientes que, a su entender, reflejan una pérdida de peso de las normas institucionales tradicionales. Como ejemplo mencionó el pedido que el presidente de Estados Unidos le realizó al titular de la FIFA, Gianni Infantino, para que se perdonara una tarjeta roja durante el Mundial. "Milei está tratando de demostrar que lo mismo pasa en las relaciones entre los Estados, que todo lo que aprendimos hoy no funciona", afirmó.

Las medidas que aún podría tomar Lula Da Silva

En la misma línea, Lourdes Puente consideró que, más allá del fuerte deterioro político entre ambos gobiernos, la relación entre Argentina y Brasil hoy se sostiene sobre intereses que exceden a los presidentes.

"La lógica está superando los vínculos presidenciales. Los vínculos entre los países ya no se sostienen solamente por la relación política entre sus mandatarios, aunque eso no significa que no influya o no afecte", explicó la especialista.

En ese sentido, Puente sostuvo que existen múltiples actores (empresas, organismos técnicos y acuerdos de largo plazo) que mantienen en funcionamiento la relación bilateral incluso cuando los gobiernos atraviesan momentos de fuerte tensión debido a la relación entre sus mandatarios. Por eso, consideró poco probable que la escalada derive en medidas que afecten áreas estratégicas de cooperación o el comercio entre ambos países.

La politóloga también interpretó que parte de la respuesta del gobierno brasileño debe leerse en clave de política interna. Con Lula encaminado hacia un nuevo proceso electoral el 4 de octubre, entiende que el presidente brasileño necesita mostrarse firme frente a un agravio público de otro jefe de Estado.

"Hay una sobreactuación que se entiende. Lula tiene que demostrar ante su electorado que defiende a Brasil después de una descalificación tan fuerte de otro presidente", señaló.

Bajo ese escenario, ambos especialistas coinciden en que la tensión política podría mantenerse durante los próximos días con nuevos cruces discursivos o gestos diplomáticos. Sin embargo, también creen que un deterioro profundo de la relación bilateral luce, por ahora, poco probable, debido a que los intereses económicos, comerciales e institucionales entre Argentina y Brasil continúan operando más allá de las diferencias entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva.