Christian Petersen contó cuál fue el peor error que cometió desde que es famoso
Hasta no hace mucho tiempo, Christian Petersen era un cocinero conocido especialmente en Zona Norte del Gran Buenos Aires, por los restaurantes y empresas de catering que tenía con sus hermanos. Fuera de ese pequeño mundo, podía caminar tranquilo y nadie lo iba a parar en la calle para pedirle un autógrafo o una foto.
Sin embargo, todo cambió con El Gran Premio de la cocina, cuando empezó a ganar cámara como la cabeza del jurado del reality que conducía Carina Zampini en El Trece. Con la fama, a Chris le llegó el reconocimiento, las notas y también, los escándalos públicos.
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Es que durante la pandemia saltó a la luz que sus restaurantes tenían deudas millonarias con varios proveedores de materias primas, que llegaron a escracharlo con pancartas incluso en la puerta del canal del barrio porteño de Constitución.
¿Cómo un chef tan famoso y exitoso de la tele, no le pagaba a las pequeñas empresas que le proveían de alimentos? Sobre ese tema súper polémico, Petersen siempre se justificó con el argumento de las letales consecuencias que tuvo el cierre de los locales gastronómicos durante la cuarentena, pero la duda siempre quedó en el aire.
"Es cierto que tuvimos un año durísimo y nos quedó una deuda de proveedores que venimos mes a mes achicando con mucho esfuerzo y trabajo. Es un lío comercial que lo solucionaré", admitió el chef en marzo del año pasado, a El Intransigente.
Y ahora, en diálogo con La Nación, Christian reconoció un error en el que, según dijo, durante años incurrieron los hermanos Petersen: la mala administración de sus negocios. Todo arrancó cuando le preguntaron por sus clases en la UADE, donde está a cargo de la materia “Carnes y fuego”.
“Cuando cerró todo por la pandemia y se empezó con las clases online, las universidades tuvieron tiempo para cambiar su currícula. En la UADE se dieron cuenta que en gastronomía había una materia que nadie la daba: carnes, fuegos y vegetales a la parrilla, y me llamaron”, arrancó.
Y señaló: “Para mí, lo lindo es que van un paso más allá, porque además te enseña administración. Porque no alcanza con cocinar rico, tenés que saber administrar”. En este sentido, el chef precisó: “Los Petersen tardamos 20 años en darnos cuenta de eso”.
“Manejábamos un volumen increíble de trabajo y nunca no quedaba un peso. Hace diez años dijimos ´tenemos que aprender a administrar´, y yo dejé un poco de lado la cocina y empecé a aprender administración”, explicó el empresario, que hoy vende miles de kilos de milanesas por semana, un negocio redondo que explotó en plena pandemia.