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El restaurante recomendado para un programón en familia

Disfrutar de una cocina tradicional. Admirar un increíble paisaje, con montaña, lago y viñedos. Sentir un poquito de nostalgia si lo visitaste en la niñez. Todo eso en un solo lugar, el Gran Hotel Potrerillos.
Foto: Food Lovers
Foto: Food Lovers

¿Por qué los mendocinos evitamos a veces comer en restaurantes de hoteles? Quizás porque pensamos que es programa de vacaciones, o porque pensamos que es muy caro, o simplemente porque no estamos acostumbrados.

Aunque los que tienen más de cuarenta, muchos recordarán que en su niñez iban con su familia a comer al Hotel de Villavicencio o al de Potrerillos. O alguna vez al viejo Plaza Hotel (actual Hyatt). Un súper plan.

Creo que esa lindo costumbre está volviendo.

El domingo fui a almorzar al Hotel de Potrerillos. Si bien ya lo había visitado apenas reinauguró, quedé sumamente impactada con excelente restauración del edificio y la hermosa vista. Además un ambiente familiar ameno y la práctica propuesta gastronómica que deja contento a la mayoría.

Ya la ida y vuelta es un programa de paseo en el que no se puede dejar de admirar lo linda que es Mendoza. Si a eso sumamos la practicidad de no tener que hacer el asado en casa, espacios verdes para que los niños jueguen, y entretenimientos para toda la familia, tenemos un programa completísimo. Y si podés pasar la noche, mejor aún, porque el costo incluye un tremendo desayuno. Fin de semana completo y feliz.

Ambiente

Quienes restauraron este viejo hotel han puesto en valor la arquitectura original, manteniendo los enlucidos rústicos, las arañas metálicas, y las arcadas con piedras vistas. El mobiliario es de madera, y las sillas tapizadas muy confortables. Las mesas, cubiertas con mantel, esconden bajo sus tapas unos paneles para absorción de ruidos que ayudan a mejorar la acústica (sin ellos no se podría conversar cuando hay mucha gente en el salón).

Qué se puede comer

Depende el día, varía. Los sábados desde media mañana hay un brunch, con un buffet súper variado y platos principales para elegir, por $450 con una bebida. De lunes a viernes hay un menú "ejecutivo" para almorzar por $300 y $350. Por las noches hay una amplia carta para elegir. Por las tardes servicio de té en $250. Y el domingo, carnes a las brasas, entrada con achuras y embutidos, y buffet de ensaladas, con postre y una bebida sin alcohol, por $550. ¿Sos vegetariano? Te preparan un plato de la carta que cumpla con tus requerimientos. ¿Sos celíaco? También tienen opciones. Para los más pequeños hay menú infantil por $200.

El vino por copa que ofrecen tiene un precio muy conveniente, es de la gama media de Bodega Staphile (cuyos viñedos rodean al hotel). En esta oportunidad pedimos dos copas de malbec ($50 c/u), pero también hay otros varietales.

La cocina es simple, abundante, típica argentina. Usan brasas, llama, y horno de barro. Y en la carta están disponibles además de los cortes típicos de res, también carnes de chivo y cordero, pastas, y pescados. Si lo tuyo es la cocina sofisticada, aquí no vas a poder satisfacer ese deseo.

Lo que comimos

Primero el mozo te invita a servirte unas ensaladas, rápidamente llega la panera y una tabla con bocaditos calientes: mini chorizo envuelto en masa, mini sándwich de morcilla, una brusquetita de jamón crudo, y mi preferido, una mollejita sobre un chip de camote. También empanadas de carne y de queso y cebolla.

En el buffet de ensaladas además de verdes y tomate, pudimos probar legumbres como porotos negros, blancos y lentejas, un riquísimo paté tipo casero, granos de choclo, pasta de berenjenas y vegetales grillados.

Luego en una fuente de chapa caliente sirven algunos corte de vacuno, pollo, costillas y unos trozos de carne de cerdo.

No nos preguntaron el punto de cocción deseado. Por eso yo misma se lo pedí a la camarera, quien muy amablemente avisó al parrillero. Y la carne la sirvieron al punto solicitado.

Al finalizar, nos ofrecieron repetir algún corte de carne. El servicio fue ágil de principio a fin. El servicio súper amable, rápido y atento, no desaparecieron en ningún momento a pesar de trabajar a salón lleno.

El postre se dejó comer, fue un flan que afortunadamente estuvo acompañado por una rica crema con caramelo, y algunas frutas.

Los extra para la sobremesa

Una caminata por las inmediaciones contemplando el espejo de agua, los cerros alrededor, la cancha de fútbol, la de tenis, una mesa de ping pong, metegol, minigolf, piscina, caballos... O simplemente reposar bajo el sol. ¿Alguien tiene dudas de que puede aburrirse en este mini paraíso?

· Lo que más me gustó: los bocaditos de la entrada con morcilla, chorizo y mollejas. El ambiente familiar, la atención de los mozos, los jardines y la espectacular combinación de la montaña, el lago y los viñedos.
. Lo que menos me gustó: el postre.

· Para tener en cuenta: si bien mi experiencia fue un almuerzo familiar, este lugar también es ideal para una comida de negocios, un coaching empresarial, una juntada de fin de semana con amigos, o un evento privado. 

INFO DE BOLSILLO
Restaurante del Gran Hotel Potrerillos

· Ruta Nacional No 7, Km 50, Potrerillos, Luján de Cuyo, Mendoza.
· Tel. 02624-482001 / 02624-482003 / 02624-482005
· Chef: Sergio Bustos
· Forma de pago: efectivo y tarjetas (Visa y Master)
. Costo de almuerzo los domingos $550 (sept 2017)
· Tarifa de habitación clásica base doble $2400 + IVA
. Estacionamiento
. Seguridad privada

Esta crítica es independiente para Food Lovers MDZol, los restaurantes y/o bares no pagan por aparecer en este espacio. En este caso hice una visita, y pagué la cuenta.

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