Estas son las mejores vestidas del Networking de mujeres de Punto a Punto
El Networking de mujeres de Punto a Punto tuvo muchos looks con onda. MDZ Estilo eligió a las mejores vestidas, explicamos por qué ellas y te las mostramos.
No te pierdas el detalle de los looks y la galería de fotos, haciendo scroll hacia abajo.
En el Mendoza Norte Country Club, por los 20 años de Punto a Punto, se llevó a cabo una nueva edición del Networking Day de Mujeres, un encuentro que reunió a más de 500 empresarias, profesionales y referentes del ámbito corporativo local, con el objetivo de consolidar vínculos y potenciar el liderazgo femenino.
Desde MDZ Estilo quisimos jugar un poco y, si bien hay que aclarar que todas las damas estaban muy elegantes y le pusieron creatividad a sus looks, decidimos destacar a las que nos parecieron las más "copadas", las que armaron las mejores combinaciones o se decidieron por los outfits más sentadores u "onderos".
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Una de las claves de esta edición estuvo en su impronta renovada, que incorporó un espacio wellness y distintas activaciones diseñadas para integrar desarrollo profesional, vínculos y bienestar, reflejando una tendencia cada vez más visible en el mundo de los negocios, donde liderar también implica aprender a sostenerse, a gestionar la energía y a encontrar equilibrio en agendas cada vez más exigentes.
El contenido estuvo marcado por las exposiciones de las speakers Gloria Tironi, Jessica Estalella y María Teresa Bistué, quienes compartieron sus miradas y herramientas en torno al liderazgo, la comunicación y la evolución del rol de la mujer en ámbitos empresariales, enriqueciendo una agenda que se mantuvo activa durante toda la tarde.
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El networking también se expresó a través de la imagen personal y la construcción de identidad. A continuación, te compartimos un análisis de los outfits y las elecciones estéticas de las mujeres participantes, que reflejaron las tendencias actuales y las distintas formas de habitar el liderazgo desde la moda.
Los looks en el Networking Day de Mujeres:
Boho-Safari
Este primer grupo luce una fusión entre el espíritu libre del boho chic y la funcionalidad elegante del safari style, perfectamente adaptada a un contexto profesional pero relajado. Todas las asistentes gravitaron hacia una gama orgánica y terrosa que evoca la conexión con la naturaleza; vistieron tonos verdes salvia y oliva, camel, cuero, beige y terracota, con puntuales apariciones de índigo y denim.
Los pantalones de tiro alto y pierna ancha fueron una constante, a veces con la cintura marcada por cinturones estampados o de hebillas generosas. Las blusas jugaron con los volúmenes, con mangas abullonadas, escotes en V.
Entre los looks se sucedían tejidos naturales como el algodón, el lino, el denim y la gamuza, con intervenciones de crochet y encaje en mangas.
Los largos midi y maxi en faldas plisadas o pantalones que cubrían el tobillo lograban una elegancia que no necesita de tacones para afirmarse.
En cuanto a los accesorios, las gafas de sol oversize funcionaron casi como el elemento unificador, mientras que los bolsos de mano estructurados (sobres, clutchs) y las joyas con piedras naturales y cuentas le dieron el punto de individualidad. El calzado, pragmático pero elegante, osciló entre botas, chatitas y sandalias planas, siempre apostando al comfort.
Ejecutivo
La paleta cromática en este grupo se contrae y se purifica. Dominan el negro, el blanco, el chocolate y el terracota quemado, con interrupciones de verde botella y estampados étnicos. Sin embargo, el binomio blanco-negro se calienta mediante texturas como el satén, el lino o el cuero.
El contraste entre la blusa satinada chocolate y el palazzo negro del primer look, por ejemplo, condensa toda la sofisticación de este estilo en una sola imagen.
Las siluetas mantienen la obsesión por la cintura alta y la pierna amplia, pero aquí se disciplinan, puesto que los pantalones se vuelven más arquitectónicos, con pliegues marcados y telas que no se arrugan. Las americanas (cortas, entalladas, con hombros definidos) recuperan su rol ejecutivo, ya sea en blanco puro, negro o estampados que evocan viajes de negocios en ciudades extranjeras.
En cuanto a los accesorios de este grupo, los bolsos de mano estructurados (en cuero granate, rafia natural, estampado leopardo) funcionan como puntuaciones de la personalidad dentro de la austeridad general.
Las gafas de sol mantienen su omnipresencia, mientras que el calzado oscila entre botines de tacón contundente y sandalias planas, siempre priorizando la funcionalidad.
Destaca especialmente el cinturón ancho de cuero en el look blanco, que vertebra la figura y añade tensión a una silueta que sin él podría resultar demasiado relajada.
Effortless Chic
Si la primera tanda exploraba el boho y la segunda el minimalismo ejecutivo, estas asistentes definen lo que denominamos el "effortless chic", es decir, esa aparente naturalidad donde la comodidad y la elegancia dejan de ser opuestos para volverse complementarios.
La paleta cromática aquí se expande hacia territorios más luminosos y versátiles. El blanco y el crudo dominan, pero se mezclan con el chocolate, el azul denim clásico, el negro, el verde caqui y el celeste pastel. Esta gama y sus respectivos looks recuerdan más bien a las salidas por las tardes o a las conversaciones bajo un día de sol.
El vestido largo de flores sobre fondo oscuro, por ejemplo, introduce el único estampado orgánico del grupo, funcionando como respiración entre tanta geometría.
Los pantalones de tiro alto se diversifican entre rectos y cropped, acampanados setenteros, bombachos con pinzas, jogger de inspiración militar. Las blusas juegan con la desproporción controlada, desde crop tops que dejan ver un sutil espacio de piel, cuellos halter, camisetas y blusas.
La prenda estrella de esta tanda es, sin duda, el pantalón de pinzas, pero el mono de rayas logra ser memorable sin mucho esfuerzo.
Las gafas de sol siguen presentes, pero el calzado se diversifica hacia botines de tacón cómodo, sandalias planas de tiras, sneakers blancas y botas militares.
Soft palette
La paleta cromática de este último grupo alcanza su máxima concentración. El blanco, el crudo, el beige arena y el topo se suceden sin fricciones, creando coherencia visual. No hay estampados que distraigan, no hay contrastes que dividan, solo la pureza de los tonos iluminados por el sol.
Los pantalones de tiro alto dominan por completo con palazzos, rectos, y hasta bombachos que recogen el volumen en el tobillo. Mientras tanto, los materiales de las prendas priorizan la ligereza, siendo estos de lino, algodón, tejidos de punto o sedas y satines.
El vestido largo blanco con escote halter, por ejemplo, es pura economía de medios, ya que se trata de una sola pieza que resuelve mediante la simplicidad un look muy elegante.
Las gafas de sol mantienen su rol, mientras que los bolsos se mueven entre los tonos camel, negro o rafia. Por último, el calzado abarca desde las sandalias planas de tiras y las zapatillas deportivas, hasta las botas altas, siempre manteniendo la coherencia cromática.