Hackers: la línea oculta de batalla en la guerra entre Rusia y Ucrania
Una nueva línea de batalla se está organizando en la guerra entre Rusia y Ucrania. Qué más podíamos esperar de una guerra justo después de la pandemia de coronavirus donde todas las esferas de la vida se transfirieron a lo digital: desde el trabajo a la educación y desde la actividad física hasta el arte.
La tecnología avanza a pasos agigantados, nunca antes visto y de una manera brutal. Hoy somos una sociedad tecno-dependiente. Por lo tanto, era de esperar que una guerra de tal magnitud en el siglo XXI también se organice desde la virtualidad para atacar objetivos tecnológicos como lo son hoy todas comunicaciones.
Estos grupos de hackers que se organizan para atacar objetivos son un nuevo problema para los países de ambos lados ya que dificulta a los gobiernos para tomar represalias porque no pueden saber quién los está atacando.
Además, es casi imposible saber de dónde provienen estos hackers. Podríamos decir que son de todo el mundo. Pues las fronteras no son un impedimento para que puedan organizarse. Y como en todo conflicto de gran magnitud, Anonymous es el grupo de hackers protagonista.
En los pocos días de la invasión de Rusia a Ucrania, Anonymous y otros grupos de hackers ya han desconectado sitios web gubernamentales, hackearon canales de televisión, escribieron mensajes contra la guerra en las páginas de inicio de los medios de comunicación rusos y filtraron datos de las operaciones de hackers rivales.
La guerra entre Rusia y Ucrania ha provocado una gran cantidad de ataques cibernéticos por parte de hackers que aparentemente se organizan de manera voluntaria a un nivel que los especialistas en ciberseguridad no habían visto en conflictos anteriores.
“Es una locura, esto no tiene precedentes. Esto no va a ser solo un conflicto entre naciones. Habrá participantes que no estarán bajo el control estricto de ningún gobierno”, dijo Matt Olney, director de inteligencia de amenazas de la compañía de seguridad Cisco Talos para el New York Times.
Es interesante ver que las batallas organizadas por los hackers en línea han desdibujado las fronteras entre hackers respaldados por Estados y aficionados patriotas, lo que dificulta que los gobiernos comprendan quién los está atacando y cómo tomar represalias.
Sin embargo, tanto Ucrania como Rusia parecen haber recurrido a voluntarios expertos en tecnología. La organización de estos voluntarios es a través de la aplicación de mensajería Telegram ya que, a diferencia de WhatsApp, no se pueden rastrear a los usuarios y saber de qué número de teléfono provienen los mensajes porque se utilizan nicks. En los grupos de esta aplicación los hackers se pueden organizar para atacar sitios web específicos y otros objetivos.
Este no es el primer conflicto en que se ve una participación activa de los hackers. Ya se habían involucrado en conflictos internacionales en lugares como Siria y recordemos que la última aparición de Anonymous había sido ante la muerte de George Floyd en 2020 cuando hackearon varias centrales de policías en Estados Unidos.
Los cientos de hackers que compiten ahora para apoyar a sus respectivos gobiernos representan una expansión drástica e impredecible de la guerra cibernética. Y aunque sus tácticas parecen haber tenido éxito en muchos casos, los investigadores de ciberseguridad advirtieron que no era realista creer que los ciberataques de hackers voluntarios sin experiencia técnica especializada pudieran desempeñar un papel determinante en la campaña militar sobre el terreno.
“La invasión terrestre avanza, la gente sufre, los edificios están siendo destruidos. Los ataques cibernéticos no pueden impactar esto de forma realista”, dijo al New York Times Lukasz Olejnik, investigador independiente de seguridad cibernética y exasesor de guerra cibernética del Comité Internacional de la Cruz Roja en Ginebra.