Súper RIGI vs. RIGI: las diferencias clave del nuevo régimen de inversiones de Javier Milei
El proyecto de Javier Milei busca atraer inversiones millonarias en IA y semiconductores con un Súper RIGI que reduce el Impuesto a las Ganancias al 15%.
Javier Milei y Luis Caputo en el Congreso
El Gobierno de Javier Milei envió al Congreso un nuevo régimen para incentivar inversiones de gran escala, el Súper RIGI. La iniciativa busca ampliar los beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios vigentes, pero esta vez con foco exclusivo en sectores tecnológicos de avanzada como la inteligencia artificial, los semiconductores y los data centers.
El proyecto ingresó al Parlamento como Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias y plantea una reingeniería de varios puntos clave del RIGI original, aquel que se aprobó dentro de la Ley Bases y rige desde agosto de 2024 hasta agosto de 2027.
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Los datos oficiales muestran que el esquema vigente reunió 38 solicitudes. De ese universo, 14 lograron luz verde, 23 seguían bajo análisis y solo uno fue desestimado. El monto total comprometido trepa a US$107.176 millones, en tanto que los activos computables de las iniciativas ya aprobadas alcanzan los US$13.357 millones.
El peso de las inversiones recae sobre dos sectores: la energía, con US$64.500 millones, y la minería, con US$41.900 millones. A nivel territorial, Neuquén y San Juan lideran los compromisos asumidos, con US$50.000 millones y US$23.000 millones, respectivamente.
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A qué apunta el nuevo régimen
El Súper RIGI introduce cambios al concentrarse de manera excluyente en otras actividades económicas como emprendimientos industriales, tecnológicos o de infraestructura digital estratégica que no tengan historial productivo en el país o que todavía estén en etapas piloto o experimentales.
La meta de fondo es impulsar áreas ligadas a la inteligencia artificial, los semiconductores, la biotecnología de última generación y la infraestructura tecnológica. Quedan expresamente afuera las ampliaciones o actualizaciones de proyectos que ya están en marcha.
RIGI vs. Súper RIGI: las diferencias punto por punto
- Sectores alcanzados. El RIGI apunta a rubros clásicos como minería, petróleo, gas, energía e infraestructura. El Súper RIGI, en cambio, se reserva únicamente para "nuevas actividades económicas": tecnología, infraestructura digital, inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada, baterías de litio, energías renovables y data centers.
- Inversión mínima. Mientras el régimen original fija un piso de entre US$200 y US$600 millones según el rubro, el nuevo esquema eleva la vara a US$1.000 millones por proyecto.
- Plazos de ejecución. El RIGI establece montos iniciales obligatorios por sector. El Súper RIGI exige que el 20% del capital comprometido se vuelque durante los primeros dos años.
- Carga impositiva. El Impuesto a las Ganancias baja del 25% al 15%. Se suma una amortización acelerada (60% el primer año, y 20% en cada uno de los dos siguientes), la deducción de quebrantos sin tope temporal —transferibles a terceros tras cinco años— y un alivio sobre dividendos y utilidades.
- Aduana y exportaciones. El nuevo régimen asegura arancel cero para importaciones y elimina las retenciones a las exportaciones.
- Tributos locales. El RIGI obliga a contratar proveedores nacionales por al menos el 20% de la inversión. El Súper RIGI suprime ese piso y veda imponer compras locales en términos peores que los del mercado, además de fijar un tope de 0,5% para Ingresos Brutos y prohibir tasas municipales sobre ventas.
- Manejo de divisas. Los dos regímenes habilitan una liberación gradual de divisas por exportaciones: 20% el primer año, 40% el segundo y 100% el tercero.
- Previsibilidad jurídica. Ambos contemplan estabilidad regulatoria por 30 años.
El reenfoque sectorial obedece a una apuesta por reconfigurar la matriz productiva. Si el RIGI privilegiaba los rubros tradicionales, el Súper RIGI canaliza los estímulos hacia industrias que, según la mirada oficial, "nunca han existido" en territorio argentino.
El proyecto nombra de manera concreta a los centros de datos para IA, los paneles solares, las turbinas eólicas y la transformación local de recursos como el litio para baterías o el refinamiento de cobre, en reemplazo de la simple venta de materias primas al exterior.
Interés internacional y apuesta por el valor agregado
El padrón de participantes del régimen vigente suma 45 empresas provenientes de 11 países. Argentina encabeza la lista con 11 compañías, seguida por Canadá y China con cinco cada una, y por Reino Unido y Suiza con tres en cada caso, un reflejo del atractivo que generan los incentivos fiscales y normativos.
La industrialización de recursos y el fomento de tecnologías avanzadas figuran como ejes centrales del proyecto. El articulado cita de forma directa sectores como las baterías de litio, los autos eléctricos y la infraestructura tecnológica, con la aspiración de atraer capitales que no se limiten a exportar materia prima, sino que generen valor dentro del país.

