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Petróleo: se acaban los inventarios y el barril de crudo podría saltar hasta los 150 o 200 dólares

En un escenario favorable, el petróleo y el gas seguirían en niveles estructuralmente más altos que antes de la guerra en Irán. ¿Qué pasa con los stocks?

Estados Unidos bloquea Ormuz, pero un buque petrolero de China pasó por el estrecho, dejando en claro que la transitabilidad en aguas del Golfo Pérsico en los precios del petróleo y  el gas natural. 

Estados Unidos bloquea Ormuz, pero un buque petrolero de China pasó por el estrecho, dejando en claro que la transitabilidad en aguas del Golfo Pérsico en los precios del petróleo y  el gas natural. 

DPA

Frente al devenir del conflicto en Medio Oriente y las idas y vueltas en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, los expertos del mercado global de hidrocarburos alertan sobre cierta subestimación de la crisis energética. Así lo advierten desde la gestora Mirova (Natixis) quienes creen que el mercado está infravalorando la magnitud real del shock energético actual.

¿Por qué? El bloqueo en el estrecho de Ormuz está afectando a cerca de 20 millones de barriles diarios, mientras que las rutas alternativas a través de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos apenas pueden redirigir una parte limitada de ese flujo comercial.

A esto se suma el daño sufrido por la producción de gas natural licuado de Qatar, que tardaría años en recuperar plenamente su capacidad.

Petróleo y gas

Para la gestora, si incluso la situación geopolítica se estabilizara, los precios de la energía no volverían con facilidad a los niveles previos. La razón está en dos elementos estructurales: por un lado, la destrucción física de infraestructuras de petróleo y gas en los países del Golfo, cuya reparación requerirá tiempo; por otro, la necesidad de reconstruir reservas estratégicas, lo que mantendría la presión sobre la demanda y sostendría los precios en cotas elevadas.

En ese escenario relativamente benigno, el gas europeo podría estabilizarse en una franja de 40 a 50 euros por MWh, frente a los, aproximadamente, 30 euros previos a la crisis, mientras que el barril de petróleo (Brent) se movería en torno a una media de 85 dólares durante el resto del año.

O sea, la clave pasa por el hecho de que la crisis no se limita al shock inicial. Aunque baje la tensión militar, el sistema energético global seguiría tensionado por daños físicos y por la reconstrucción de inventarios.

Menos producción

En tal sentido, los expertos de Mirova advierten que la amenaza más seria es el comportamiento de las reservas. Por lo pronto, las pérdidas de producción están siendo compensadas parcialmente mediante la liberación de inventarios comerciales y estratégicos.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya habría liberado unos 400 millones de barriles, pero esa solución tiene límite. Si el drenaje continúa al ritmo actual, los niveles de reservas podrían acercarse a zonas históricamente muy bajas entre finales de abril y mayo.

Y ahí aparece el riesgo que, según la gestora, el mercado aún no está descontando: cuando los inventarios caen demasiado, la relación entre existencias y precio deja de ser lineal y se vuelve exponencial. En otras palabras, el mercado puede pasar rápidamente de una fase de tensión a otra de auténtica escasez física.

Salta del barril

Si el conflicto se prolonga, el crudo tipo Brent podría escalar hacia la zona de 150/200 dólares por barril, mientras que el gas europeo podría dispararse hasta 100/150 euros por MWh.

A la hora de buscar ganadores y perdedores, sobre todo, desde la óptica del inversor, el patrón histórico vuelve a repetirse: en fases de fuerte tensión energética, los sectores de energía y “utilities” (servicios públicos) suelen ofrecer un mejor comportamiento relativo, mientras que los sectores ligados al consumo tienden a sufrir más.

Esa es, precisamente, la típica rotación de mercado asociada a un entorno de corte estanflacionario. Claro que, al mirar un poco más allá de corto plazo, las grandes crisis energéticas suelen ir seguidas de un nuevo ciclo de inversión en fuentes alternativas y en autonomía energética, señalan estos especialistas.

Energía ante todo

Por eso, más allá de petroleras y eléctricas, también podrían salir reforzadas áreas como la energía nuclear, las renovables, el almacenamiento, la eficiencia energética y, en general, todas las soluciones orientadas a reducir la dependencia exterior.

En síntesis, el mercado puede estar centrado todavía en el shock inmediato, pero el verdadero cambio puede ser más duradero, y si esta crisis se consolida como un punto de inflexión energético, los ganadores no estarán solo en el crudo, sino también en todo el ecosistema vinculado a la seguridad e independencia energética.