Guerra en Medio Oriente: el factor Vaca Muerta y el triple impacto del conflicto en países emergentes
A diferencia de otras crisis globales, esta vez Argentina parece estar mejor preparada para absorber el golpe, aunque no conviene bajar la guardia.
El presidente Javier Milei en una sala de comando en Vaca Muerta, con el ya clásico mameluco de YPF, la petrolera que lidera las perforaciones y contribuyó a dar vuelta la balanza energética en medio de la guerra en Medio Oriente.
En un mundo que cada día obliga a desayunar a millones de personas en todo el mundo con las alarmantes noticias que llegan de la guerra en Medio Oriente, debido a la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán, a diferencia de otras ocasiones, esta vez Argentina parece no recibir un golpe de lleno entre los países emergentes.
Por extraño que parezca, el conocido "efecto mariposa" tendría, al menos por el momento, impacto limitado en la economía del país, incluso en un mundo convulsionado por la disparada de más de 54% en los precios del petróleo, y literalmente la "nafta" que eso le echó al fuego de la inflación global, entre otros aspectos.
Globalización de la crisis
El "efecto mariposa" o la teoría de la mariposa es un concepto de la teoría del caos, según la cual una mínima variación en un dato de entrada de un determinado análisis, se amplifica de tal manera que produce una gran variación en la etapa final.
Es un concepto tomado de las ciencias ambientales y fue popularizado por el meteorólogo Edwad Norton Lorenz en 1972, cuando en el marco de una conferencia internacional preguntó al auditorio si "el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas". Parafraseando a Lorenz, la clave hoy es saber si el cierre del estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico puede gatillar una crisis o una devaluación de proporciones en Argentina. Por ahora parecería no ser el caso.
Un reciente informe de PwC Argentina aborda el impacto económico que tiene la guerra en Medio Oriente, destacando que introduce un nuevo factor de incertidumbre en la economía mundial, a partir del cierre del estratégico estrecho de Ormuz por parte de la República Islámica de Irán. La consecuencia natural es la fuerte suba del precio del petróleo, tanto el Brent del Mar del Norte como el West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos.
Fly to quality
Esto trae aparejado, además, "presión sobre los precios relativos y la inflación a nivel mundial, fly to quality (vuelo hacia la calidad) y fortalecimiento del dólar, así como endurecimiento de las condiciones financieras internacionales", remarca el editorial de PwC, titulado "Una economía en mejor forma para absorber el shock externo", que lleva la firma de José María Segura, economista Jefe de PwC Argentina.
En este contexto, los países emergentes están sufriendo en mayor o menor medida el golpe del aleteo de la mariposa en Medio Oriente. "Para la mayoría de las economías emergentes, este escenario activa tres canales de impacto simultáneos: el comercial, por el encarecimiento de la energía importada y la contracción del comercio global; el financiero, por el aumento del costo del crédito externo y la mayor aversión al riesgo; y el inflacionario, por la traslación de precios de commodities energéticos a costos domésticos", explica Segura.
El blindaje petrolero
Pero el dato destacado es que mientras para la mayoría de los países emergentes la actual coyuntura delinea un escenario adverso, en el caso de Argentina el balance muestra varias ventajas, aunque no faltan tampoco los desafíos. Por primera vez en mucho tiempo, algunas de las políticas de Estado implementadas en los últimos años sirve como escudo ante los vientos que llegan del exterior, y el caso paradigmático es Vaca Muerta.
"A diferencia de la mayoría de las economías de la región, Argentina llega a este episodio como exportadora neta de energía, condición consolidada en los últimos años a partir del desarrollo de Vaca Muerta", recuerda el informe, al punto que "esa característica estructural invierte parte de la lógica del shock, donde el alza del petróleo no representa aquí un costo adicional, sino un ingreso extra por exportaciones", apunta PwC Argentina.
Incluso más, el dato adicional es que en un contexto relativamente previsible de precios elevados de la energía por bastante tiempo, esta realidad presumiblemente actuará como atracción de la inversión directa al sector hidrocarburífero, "lo que representa en sí mismo un canal de ingreso de divisas y sienta las bases para una mayor capacidad exportadora en el mediano plazo", indican los analistas.
Dólar e inflación
Algunos datos macro permiten vislumbrar que pese a las turbulencias externas, el impacto sobre la economía local por el momento fue limitado, el Banco Central sigue comprando reservas, el tipo de cambio se mantiene estable en torno a los 1400/1420 pesos por dólar y las tasas de interés continúan el sendero descendente.
Pero todo en la vida tiene su lado B y la actual crisis económica global tampoco le sale gratis al país. Es que en un escenario inflacionario complejo, con el índice de precios al consumidor en niveles del 2,8-3% mensual en los últimos cuatro meses, la suba del petróleo tiene su impacto. Los combustibles subieron más de 20% en marzo y empujan el IPC para arriba.
"Mientras la estabilidad del tipo de cambio opera como ancla sobre las expectativas y el precio relativo de los bienes transables -contribuyendo al proceso de desinflación en curso-, el alza del petróleo presiona en sentido contrario a través de los costos logísticos, cuyo impacto podría trasladarse con rezago a precios finales", sostiene el análisis de PwC.
Riesgo país y deuda
Y un punto más. A esto hay que agregar el frente financiero. Es que el conflicto en Medio Oriente empujó nuevamente al alza el riesgo país y también puso entre paréntesis la tendencia bajista de la tasa de interés de la Fed en Estados Unidos. No es un dato menor al momento de intentar asfaltar el camino de acceso a los mercados internacionales de crédito, una asignatura pendiente en la agenda económica argentina.
"Hoy, la combinación de una estructura exportadora más robusta, con energía, agro y minería traccionando en simultáneo, una política monetaria y cambiaria ordenada y señales de confianza del mercado local, configura un punto de partida diferente".
Es cierto, pero en momentos turbulencias es preciso tomar muy fuerte el timón para evitar encallar en medio de la tormenta. En ese sentido, vale apelar a los ajustes permanentes del programa económico y no creer en verdades reveladas, ni en recetas que en algún momento dieron resultados, pero que no garantizan inmunidad hacia adelante.


