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Luis Caputo aseguró que la suba de la morosidad "no representa ningún riesgo sistémico" y que 2027 será "supertranquilo"

El ministro de Economía habló ante la 47° Convención Anual del IAEF, defendió el rumbo oficial y explicó por qué el Gobierno no usará fondos públicos para asistir a los bancos por el aumento de la mora crediticia.


Luis Caputo le bajó el tono a dos de las principales preocupaciones que rondan al equipo económico de cara al año próximo: el aumento de la morosidad bancaria y la incertidumbre que suele generar un calendario electoral. Lo hizo durante su participación en la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), un escenario que compartió minutos antes de la llegada del presidente Javier Milei.

Frente a un auditorio de referentes del sector financiero, el funcionario sostuvo que la Argentina dejó atrás su lugar de "irrelevante" en el plano internacional para pasar a ser mirada como un "modelo" dentro del G20, y salió al cruce de quienes cuestionan la sustentabilidad del esquema financiero oficial.

La mora bancaria: sin asistencia estatal

Uno de los ejes centrales de su exposición fue el incremento de la mora en los créditos. Caputo fue categórico al descartar cualquier tipo de rescate con recursos del Estado: "No podemos usar la plata de los contribuyentes para compensar a entidades financieras" cuyo negocio es, justamente, prestar dinero.

Para el ministro, buena parte del problema tiene que ver con una etapa de aprendizaje del propio sistema financiero, que durante años priorizó el financiamiento al Estado por sobre el crédito al sector privado. Con ese diagnóstico, se mostró confiado en que la tendencia se va a revertir: "La mora va a ir cayendo", dijo, y destacó el comportamiento de las entidades, que —según su descripción— se están sentando a renegociar con los clientes y ofreciendo refinanciamientos a plazos más largos y tasas más bajas.

Como ejemplo concreto, mencionó al Banco Nación, que ya habría concretado más de 100.000 operaciones de refinanciamiento por un total de 500.000 millones de pesos. Para Caputo, el cuadro general no enciende alarmas: "No representa ningún riesgo sistémico", remarcó, y concluyó que se trata de una cuestión que la propia banca "está resolviendo" de manera adecuada.

"Un año supertranquilo", pese a las elecciones 2027

Consultado por el escenario que se viene el año próximo, con elecciones de por medio, el ministro se despegó de los pronósticos más pesimistas. "Yo sí pienso que va a ser un año nada que ver con lo que se dice, supertranquilo", afirmó ante los empresarios y ejecutivos presentes.

Sin embargo, aclaró que esa expectativa no significa relajar la planificación: el equipo económico diseña sus estrategias pensando en los peores escenarios posibles. "Nosotros nos preparamos para lo peor de las situaciones", explicó, y puso como ejemplo la decisión de haber anunciado el programa financiero de 2026 y 2027 con más de un año y medio de anticipación.

Caputo argumentó además que la posición actual del país es más sólida que en instancias previas, apoyándose en la acumulación de reservas y en distintos acuerdos de financiamiento vigentes. En ese sentido, precisó que el Banco Central sumó casi 15.000 millones de dólares en reservas.

"Las crisis no se dan de casualidad"

El funcionario también dejó una definición sobre las causas estructurales de las crisis económicas: "Las crisis no se dan de casualidad, se dan cuando los fundamentals de un país están mal". Bajo esa premisa, insistió en que un ordenamiento macroeconómico sólido reduce las chances de una desestabilización: "Si vos tenés la macroeconomía en orden, no es tan fácil desestabilizar", sostuvo, y calificó a la actual situación argentina como "macroeconómicamente fuertísima".

Respecto de si el año electoral podría torcer el rumbo de la política económica, fue tajante: "Desde lo económico, nosotros vamos a ser más ortodoxos que nunca". Y trasladó la definición final a la ciudadanía: "Nosotros vamos a poner bien nuestro modelo arriba de la mesa y después la gente decidirá si quiere volver al pasado".

La industria y el desafío de la reconversión

Caputo también hizo una lectura del desempeño industrial en los últimos años, luego de haber recibido críticas de la UIA esta semana. Según explicó, el sector operó durante mucho tiempo bajo un esquema de subsidios —en costos, energía, tipo de cambio y precios— y, pese a ese sostén, sufrió una caída pronunciada hacia el final de la gestión anterior: catorce puntos en el último año y medio de ese gobierno, según sus cifras.

Para el ministro, la salida de ese esquema pasa por una mayor apertura económica y por un proceso de reconversión de las empresas. "La única forma de crecer es invirtiendo y abriéndose al mundo", sintetizó. En ese marco, planteó que le corresponde al Estado acompañar ese proceso con menor presión impositiva, simplificación regulatoria, reducción del costo financiero y mejoras en infraestructura.