La mega obra energética que busca destrabar el atraso industrial de Mendoza
Más allá de mejorar el servicio para los usuarios, el objetivo es eliminar uno de los principales cuellos de botella que limitaban nuevas inversiones productivas.
La nueva ET Mendoza Norte tendrá un impacto directo en el abastecimiento de la demanda industrial.
La apertura de sobres para la construcción de la Estación Transformadora Mendoza Norte que se dio hace unos días marcó un nuevo paso en uno de los principales proyectos de infraestructura eléctrica que actualmente se impulsan en la provincia. Más allá de su impacto sobre la calidad del servicio para usuarios residenciales, la obra se presenta como una oportunidad de resolver una limitación que desde hace años condiciona el crecimiento de la demanda eléctrica en el Gran Mendoza y, con ello, la instalación de nuevos emprendimientos productivos e industriales.
Con un presupuesto oficial de US$ 48 millones y un plazo estimado de ejecución de 24 meses, el proyecto contempla la construcción de una nueva estación transformadora y obras complementarias sobre líneas de 220 y 132 kilovoltios. La infraestructura permitirá aumentar la capacidad de transporte de energía en la zona norte de la provincia, una de las áreas donde se concentra buena parte de la actividad industrial, agroindustrial y logística de Mendoza.
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Una infraestructura que busca acompañar la demanda
Con cinco ofertas de nueve empresas compitiendo para quedarse con la licitación de la obra, el área de influencia directa de la ET Mendoza Norte, incluye los departamentos de Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo, Maipú y Lavalle, beneficiando a 1.300.000 habitantes.
Desde el punto de vista técnico, los beneficios del proyecto son varios, pero entre ellos aparecen la posibilidad de conexión de nuevas demandas y nuevos proyectos de generación renovable y es un primer paso que genera un punto de potencia firme desde donde alimentar en Alta Tensión el Valle de Uspallata, y desde allí avanzar a la interconexión de localidades estratégicas, así como posibilitar el desarrollo de emprendimientos mineros, industriales, comerciales, productivos y de generación renovable en dicha zona.
Mientras la distribución lleva la electricidad hasta los usuarios finales, el transporte conecta las grandes líneas de alta tensión con las estaciones transformadoras que abastecen a cada región. Cuando esa infraestructura queda al límite de su capacidad, comienzan a aparecer restricciones para sumar nuevos consumos de gran escala, aun cuando exista energía disponible.
El subsecretario de Energía y Minería, Manuel Sánchez Bandini, explicó que la provincia cuenta con líneas troncales de 500, 220 y 132 kilovoltios, pero existía un punto del sistema que limitaba la posibilidad de incorporar nuevos consumos de gran escala. “Tener vinculados esos corredores energéticos le da robustez y seguridad al sistema eléctrico. Teníamos un eslabón débil que limitaba la posibilidad de ampliar la capacidad productiva. ¿De qué actividad? De la que la demanda requiera”, afirmó en diálogo con MDZ Online.
Según el funcionario, la zona norte posee una matriz económica con fuerte presencia de la metalmecánica, la agroindustria y distintos desarrollos industriales, además de abastecer a una parte importante de la población del Gran Mendoza.
En la misma línea, el presidente del EPRE, Cristian Azar, recordó que la obra figuraba desde hace décadas entre los proyectos considerados prioritarios para el sistema eléctrico mendocino. “Siempre estuvo prevista porque la demanda del Gran Mendoza iba a crecer, y eso fue ocurriendo”, señaló.
Más energía y calidad del servicio
Uno de los aspectos que remarcaron los especialistas es que el beneficio no pasa únicamente por incorporar mayor capacidad de abastecimiento, sino también por mejorar la calidad técnica del suministro. Azar explicó que una red más robusta reduce la probabilidad de interrupciones y mejora la estabilidad de tensión, un punto especialmente importante para establecimientos industriales con equipamiento de alta potencia.
“No solo mejora la cantidad de energía disponible, sino también la calidad del suministro. Para un taller metalúrgico o cualquier industria con alta demanda eléctrica eso tiene un impacto directo sobre su funcionamiento”, indicó. Según explicó, la mayor interconexión entre líneas también permitirá responder con mayor flexibilidad ante contingencias o picos de consumo sin afectar el abastecimiento.
El efecto sobre nuevas inversiones
Uno de los sectores que aparece como potencial beneficiario es la minería. La nueva infraestructura permitirá dejar disponible un punto de conexión para que el proyecto PSJ Cobre Mendocino pueda construir, con inversión propia, una línea de alta tensión hasta su yacimiento.
La nueva estación dejará prevista una conexión para que San Jorge construya una línea de alta tensión de aproximadamente 70 kilómetros hasta su proyecto en Uspallata. “No financiamos la obra privada; simplemente dejamos prevista la conexión para que pueda vincularse cuando ejecute su infraestructura”, aclaró Sánchez Bandini.
“Lo único que hicimos fue incorporar una adecuación técnica para dejar preparado un punto de conexión. Dicho de manera sencilla, es como dejar un enchufe listo para que el privado pueda conectarse cuando ejecute su infraestructura”, declaró el funcionario provincial.
Además de ese proyecto, tanto desde el Gobierno como desde el EPRE consideran que la mayor disponibilidad de potencia favorecerá el desarrollo de parques industriales, centros logísticos y emprendimientos agroindustriales en distintas zonas del Gran Mendoza, además de mejorar las condiciones para futuros desarrollos en Uspallata.
Una cuenta pendiente en el plan provincial
La Estación Transformadora Mendoza Norte integra un programa de inversiones que también incluye las obras de Cruz de Piedra, Valle de Uco, El Marcado-La Dormida y la línea San Rafael-General Alvear. La ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, explicó que estas inversiones buscan reforzar el sistema de transporte eléctrico, un segmento que históricamente dependía de obras financiadas por la Nación.
“Por eficiente que sea la red de distribución, si no existe una infraestructura de transporte adecuada siempre aparece un límite para crecer”, sostuvo. En conjunto, el plan prevé inversiones cercanas a los US$ 135 millones financiadas con recursos provenientes del resarcimiento por la Promoción Industrial, con el objetivo de ampliar la capacidad del sistema eléctrico en distintas regiones de Mendoza.
El repago de la ET Mendoza Norte se realizará mediante los cánones que ya integran la factura eléctrica y que anteriormente financiaron la Estación Transformadora Cruz de Piedra. “Lo que hicimos fue extender ese canon, sin generar un costo adicional para los mendocinos. Con esos recursos se financiarán estas obras durante un plazo de 15 años”, explicó Sánchez Bandini. Según los funcionarios, ese esquema permite ejecutar infraestructura que históricamente correspondía al Estado nacional sin trasladar nuevos cargos a las tarifas eléctricas