Presenta:

La cosecha 2025/2026 en el campo: ¿realmente es un récord?

Aunque se alcanzaron 163 millones de toneladas y divisas históricas, el volumen responde al clima y no a una expansión del área ni a mayor tecnología. Crece la expectativa por los anuncios de Milei en La Rural.

cosecha maíz

Si bien fue el propio canciller Pablo Quirno quién confirmó la cifra de 163 millones de toneladas de cosecha 25/26 en una de sus ya varias visitas a la Rural (que apenas abrió sus puertas el jueves pasado) y, objetivamente, es la cifra más alta en de la historia granaría argentina, el resultado no surge de un crecimiento genuino de área, ni de mayor fertilización y manejo, sino de una excelente conjunción climática, a pesar de algunos excesos.

De hecho, el área de siembra total sigue rondando los 41,5 - 42,5 millones de hectáreas desde 2019, y de 38 - 39 millones en el quinquenio anterior.

En todo caso, lo que si se podría decir es que se estaría “a las puertas” de salir del estancamiento productivo de más de dos décadas que tuvo la Argentina agropecuaria, mientras todos sus vecinos, y socios, daban indiscutibles saltos productivos, y no solo en granos.

También se puede ratificar que, según las cifras oficiales, esta cosecha 25/26 es 16% superior a la anterior (y no 21%, como dijo el Canciller), pero también es 12% más alta que aquel dudoso “récord” previo de 146 millones de toneladas de la campaña 18/19, cuando la administración Macri estaba dejando el cargo.

Aclarado esto, los resultados igual siguen siendo atractivos para el Gobierno, y consolidan la posición de la agroindustria aún como la principal fuente de provisión de dólares del país.

Esto es así porque “los 115 millones de tn., por más de US$52.000 millones, exportados en 2025” que señaló Quirno, van a ser superados este año, tanto por la mayor cosecha, como por los mejores precios en algunos rubros como la carne, y también porque ya durante los primeros 5 meses, se obtuvo el registro más alto de la última década en cuanto al volumen exportado.

Solo en el caso de la carne vacuna, el Canciller destacó que "en 2025 se alcanzó el récord de U$S 3.700 millones de exportación (…) mientras que entre enero y mayo pasado, no solo se completó la Cuota Hilton y EE.UU se transformó en el segundo destino, sino que el ingreso de divisas (por este rubro) aumentó 46%”.

Sin embargo, tampoco en este caso hay un crecimiento genuino; más vale, una sustitución del consumo interno por otras carnes (lo que viene permitiendo exportar algo más), y una mejora significativa en los precios internacionales. De hecho, el volumen se estanca ahora en 800.000 toneladas de ventas al exterior, por debajo del máximo de 935.000 tn. del 2024 e, incluso, las 853.000 tn del '23.

Expectativa por el discurso

En función de todo esto e, incluso, por el reconocimiento oficial respecto a que ahora “El desafío es multiplicar su escala” (del campo), como señaló el Canciller, se reabren las expectativas acerca de los anuncios que habitualmente hacen los Presidentes de la República, durante la tradicional inauguración oficial de “la Ganadera”, en Palermo que será el próximo domingo (igual que el año pasado), en lugar del sábado como era costumbre.

Varias razones respaldan esa postura pero, una de las más potentes, y que ya adelantó MDZ en ediciones anteriores, es la que confirmó el propio Quirno al destacar “la proyección internacional de la Argentina en uno de los grandes escenarios del Siglo XXI: la geopolítica de la seguridad alimentaria”, especialmente a partir de los cambios generados por los últimos conflictos entre Rusia - Ucrania, e Irán - Israel (EE.UU.).

“En un escenario internacional bajo estrés, las rutas marítimas enfrentan riesgos, las alianzas se reconfiguran, y numerosos países analizan la resiliencia logística de sus suministros esenciales. En consecuencia, ante la incertidumbre del abastecimiento, la seguridad alimentaria volvió a convertirse en una prioridad estratégica para gobiernos de todo el mundo. En este contexto, la Argentina reúne atributos difíciles de encontrar: somos una zona de paz, contamos con recursos naturales, puertos, ofrecemos volumen y calidad. Y somos capaces de sostener el suministro en condiciones de inestabilidad”, destacó el encargado de la relaciones internacionales de la Argentina, aunque no quedó tan claro si la “inestabilidad” se debía al mundo, o al frente interno.

Pero la expansión de los sectores no se produce solo por voluntarismo. De hecho, otras áreas que ya vienen recibiendo beneficios fiscales, de estabilidad, etc. (como el RIGI, SuperRIGI y demás), todavía no están cosechando el nivel de inversiones externas que se necesitan para su despegue completo, y más rápido.

Otro ejemplo de esto se está dando con las licitaciones de obras y servicios, como rutas, o ferrocarriles. Sin embargo, a diferencia de otras áreas, la agroindustria puede lograr crecimiento genuino aún sin ellas, pues depende mucho más de las expectativas del propio sector, aunque las inversiones de capitales externos permiten una mayor consolidación acelerada, y siempre son bienvenidas.

Pero, con el fútbol “off” por la finalización del Mundial (“Fin”, hubiera sentenciado Adorni), sumado a la depresión de algunos, y al malhumor de otros por haber sido derrotados por España, y con la aparición de una nueva “pieza” del Ministro “Desregulador, Federico Sturzzenegger, tampoco los ánimos son tan positivos en La Rural que, de por si, atraviesa una “crepitante” interna (las elecciones son en septiembre) que estos días es inocultable en las propias calles del predio de Palermo.

Lo cierto es que el operador de la motosierra, como se lo identifica al Ministro Desregulador, hizo sentir nuevamente el filo de esta herramienta y, con dudosa oportunidad, recayó en varios sectores del campo, como los warrants, el corretaje, o el Instituto de Promoción de Carnes, que ya registró otros embates de recorte en el pasado.

Así las cosas, nuevamente las aguas se dividieron entre los que están a favor, y los que están en contra de los cambios.

Pero la situación se complica un poco más, porque el domingo es la Inauguración de la Exposición en Palermo, y al titular de la Entidad, Nicolás Pino le toca hacer los agradecimientos y los reclamos del sector a las autoridades, y al presidente, Javier Milei le corresponderá responder (si quiere), y/o hacer los anuncios (si es que los tiene).

En ese sentido se especula con novedades sobre las retenciones, especialmente con las de carne vacuna, actualmente en 5% para los novillos, que se mantiene pese a los apretados números de algunos eslabones de la cadena cárnica.

Obvio que también se espera algo más sobre lo que resta de granos, en primer lugar para la soja que debería recuperar parte de su rentabilidad para mejorar el área de siembra a partir de septiembre-octubre, y otros productos pendientes.

Pero sobre todo, el Gobierno medirá ahí el “humor” de una tribuna que siempre le resultó muy afín, aunque ahora no está tan claro si la avanzada de Quirno, y de la “espada” de Milei, la senadora Patricia Bullrich, que también ya estuvo por el predio, alcanzaron para transmitir -y convencer- sobre la idea del Gobierno que, según el Canciller, es “Devolverle la libertad para crecer, elegir, y decidir (a los productores) sobre su capital y posicionamiento comercial, y desmontar las restricciones, al tiempo que se alivian las cargas”.

Congreso a contramano

Por supuesto que la nueva suspensión del tratamiento de la reforma de la Ley de Tierras que impuso el Senado la semana pasada, al “frenar” de hecho, la propuesta oficial de flexibilizar la norma a su versión original, no ayuda para nada a las inversiones, además de ser inconstitucional, como se viene señalando desde 2011, cuando se aprobó la mal llamada Ley de (anti) Extranjerización.

“Parece que nuestros legisladores no leyeron siquiera la Constitución (del 1853)”, se quejó un renombrado jurista al aludir a la igualdad ante la ley y para la propiedad, y el comercio, para nativos y extranjeros “que quieran habitar el suelo argentino”, consagrados, especialmente, en los artículos 14, 16, 17 y 20, y que fueran uno de los pilares del desarrollo del país a principios del siglo pasado, con las sucesivas olas inmigratorias.

Es que, además, el tema de la “tierra” es apenas una faceta del mucho más amplio de la propiedad privada, que incluye también semillas, patentes, marcas, dinero, y todo lo que hace a derechos fundamentales, tanto de la Constitución argentina como de la de EEUU, y de la mayoría de los países Occidentales, que le están reclamando ahora a la Argentina para que refuerce (y aclare) su posición de respeto a este asunto antes de disparar nuevas inversiones.

Y que, caso contrario, difícilmente se podrá lograr mejorar el (bajo) índice de Inversión Extranjera Directa (IED) que aún ostenta la Argentina.