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El campo argentino sigue de cerca la guerra de Irán y su impacto en los granos y los insumos

La escalada del conflicto internacional ya comenzó a reflejarse en el precio del petróleo y podría frenar la baja de los fertilizantes, dos variables clave para la próxima campaña agrícola argentina.

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Nuevamente con una semana super corta por el 9 de Julio y el asueto optativo del viernes (que muchos ya aprovecharon para las vacaciones de invierno), el frío que está recorriendo todo el país es tomado en forma dispar, según a quién le toque. Los que se tienen unos días, y quieren esquiar, están muy contentos, mientras que varias fábricas del interior están sufriendo los cortes de gas que les imponen “para que no sufran los usuarios de las grandes ciudades”.

Para los productores, las bajas temperaturas permitieron acotar fuertemente a la “chicharrita” que afecta especialmente al maíz, que volverá a ser una apuesta fuerte en la campaña que se está iniciando. También, se aceleró más la cosecha y la siembra del próximo ciclo, con el trigo y la cebada 26/27 muy avanzados.

Simultáneamente, hubo abruptas subas de las cotizaciones de los granos en Chicago, compensando las bajas previas, debido a una conjunción de weather market (mercado climático en el momento más sensible de la cosecha gruesa estadounidense) por la ola de calor, un recorte en el área de trigo y en los stocks mundiales, y por la confirmación de algunas ventas de soja a China.

La actividad económica mejoró en el tercer trimestre

La actividad económica mejoró en el tercer trimestre

Sin embargo todavía no hubo un impacto directo del recrudecimiento (algunos dicen “controlado”) del conflicto entre Irán y los Estados Unidos que, sin embargo, ya hizo subir los precios del petróleo unos US$7 por barril, después de que había caído casi a su nivel de marzo, previo a las hostilidades.

Esto podría terminar también con la reversión de la fuerte tendencia declinante que habían tenido los precios de los fertilizantes como la urea, que alguna empresa local ya había puesto a US$S850 por tonelada, un precio similar al de marzo pasado, antes de la guerra, que había disparado el precio de este insumo estratégico a más de US$1.000 la tonelada.

Dependerá ahora de la evolución de las negociaciones políticas, si los precios se estos insumos clave (combustible, fertilizantes, etc.) se mantienen y/o bajan, o vuelve la escalada que puede ser crítica para la siembra de los granos gruesos argentinos a partir de septiembre octubre.

Queda, además, la amenaza de un Niño (húmedo) muy fuerte en los próximos meses para acotar, o no, la posibilidad de poder repetir la perfomance récord de esta campaña 25/26. Por de pronto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé para este trimestre julio-septiembre, lluvias por sobre lo normal en casi toda la franja este del país, desde Misiones, Corrientes, este de Buenos Aires, y también de la Patagonia, mientras comienzan a registrarse subas en los caudales del Río Uruguay y Paraná que están provocando ya la salidas de hacienda de las islas y las riberas.

Contrariamente, el NOA y norte de Cuyo se prevé seco y con temperaturas por sobre la media para la época, influyendo también en Córdoba.

Por el momento, los productores avanzan con las siembras, y decidieron cubrirse con soja, mientras venden el trigo (poco) y el maíz (posiciones cortas) que se está terminando de cosechar.

Se salvaron US$400 millones

Aunque el asunto pasó casi desapercibido para productores y entidades, Argentina estuvo a punto de perder unos US$400 millones en exportaciones de biocombustible (y caída de precios de la soja al productor), con la medida que la Comisión de la Unión Europea había logrado aprobar para, según ellos, “preservar” el uso de los suelos agrícolas.

La medida, que fue vetada el miércoles por el propio Parlamento de la UE ponía a la soja como cultivo de alto riesgo Iluc (Indirect Land Use Change), o cambio indirecto en el uso de la tierra, “excluyendo así al biodiesel argentino de las energías renovables UE”, según posteó el canciller, Pablo Quirno, quién encabezó las negociaciones.

La noticia se conoció poco después de la tregua de 6 meses, y el “acuerdo salomónico”, logrado por el sector empresario más importante del país (al menos, el rubro de mayores exportaciones), los aceiteros, frente a un par de los gremios más radicalizados que abrevan en sus filas.

Y, frente a una amenaza de un paro “por tiempo indeterminado”, la única bandera que pudieron agitar del otro lado fue la de “descontar” los días no trabajados y, crease o no, fue lo que logró equilibrar la balanza que venía muy favorable para los líderes sindicales hasta ese momento. Y esto, a pesar de que los sueldos promedio en ese rubro oscilan entre 4,5 y 5 millones mensuales, mientras que cada jornada laboral oscila en los $150.000.

De todos modos, ante uno de los picos de trabajo/exportaciones como el actual, se logró despejar el panorama, al menos, por 6 meses, lo que da bastante tranquilidad para la campaña que se está exportando (la 2025-2026), con una oferta de un aumento salarial en el año, de 29,5% hasta diciembre inclusive de los cuales, 14% ya fueron otorgados, y el 15% restante se adelantará a 7,5% en julio y otro 7,5% en septiembre (lo que probablemente, superará a la inflación). En caso que no ocurra así, la diferencia se pasará a la primera negociación del '27, mientras que en caso contrario, el excedente se descontará de los aumentos del año que viene.

Esto permitió que ambas partes salieran más o menos airosas de la pulseada, aunque la calma no durará demasiado, ya que justo cuando concluye este arreglo, se inician las exportaciones de la próxima cosecha fina, con el trigo y la cebada 26/27 que comienza a recolectarse el próximo noviembre.

Buscan lo que rechazaron el año pasado

Finalmente, varias provincias ahora comenzaron a caer en la cuenta de que algunos de los DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia) que rechazaron el año pasado, les resultan imprescindibles, al menos, si quieren aprovechar los beneficios que está presentando el comercio exterior.

Concretamente, para las que tienen litoral sobre ríos navegables, y más especialmente sobre el Paraná, con la nueva adjudicación después de 6 años de la Hidrovía y su ampliación al Guazú (sobre Entre Ríos, lo que benefició al Gobernador Rogelio Frigerio, aunque debido a la estratégica arena “sin sal” entrerriana, clave para Vaca Muerta), y que incluye “una reducción tarifaria de 13.5%”, ahora necesitan la desregulación de la navegación fluvial que, por el momento, impide la toma de carga entre origen y destino, lo que deja liberado solo al Gran Rosario, pero imposibilita cargar, o descargar, mercadería en puntos intermedios.

Hidrovía Foto: NA
Hidrovía Foto: NA

Parece que los legisladores de esas provincias no “cayeron en la cuenta” de semejante detalle cuando bocharon un paquete de decretos que ahora deberán volver vía un nuevo proyecto de ley de Cabotaje, que subsane una serie de limitaciones enquistadas de años, según se comentaba días atrás en la reunión de AcSoja en la Bolsa de Rosario.

Mientras, hay al menos 5 planes de construcción de puertos nuevos, y reactivación y/o ampliación de existentes, tanto en Chaco como en Entre Ríos, Santa Fe (en Villa Ocampo, al norte), y seguramente también en Corrientes.

En algunos casos, se está pensando en un “fideicomiso”, como un instrumento público-privado “que no sea caja de nadie, ni siquiera, del Gobierno de turno”, murmuró uno de los asistentes, dejando entrever que la seguridad y el destino de los fondos serán muy vigilados esta vez.

Además, nuevamente podría haber movimiento alrededor del estratégico (e imprescindible) puente Reconquista-Goya, aunque esta vez la financiación podría ser china, ya que esa ruta acorta sensiblemente los fletes para llegar al Pacífico e, incluso, podría incluir vías férreas, que permiten un tráfico mucho más barato y menos contaminante que el camión, que debería enganchar con la línea Belgrano Cargas cuya licitación, muy atrasada, sigue pendiente, se estima, para estas próximas semanas.

Pero lo más “movido” de la jornada vino de la mano de dos participantes en el panel de Corredores para el Desarrollo, el secretario de Transporte y Logística de la provincia de Santa Fe, Cristian Cunha, y el titular del Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, quien calificó como “una nueva retención” al intento provincial de cobrar US$1,50 por tonelada (con destino a la construcción de nuevas rutas) que pasen por los puertos de la provincia Gobernada por Maximiliano Pullaro.

“En realidad, está bien discutir, porque lo hacemos por la competitividad. Queremos hacer grande a la Argentina”, trató de suavizar el titular de la poderosa cámara empresaria que, poco antes, había hablado de una brecha “entre US$0,30 y US$1,50 por tonelada”.