Inflación e inversiones bajo el ojo crítico de Carlos Melconian
Carlos Melconian es una figura influyente en el debate de la economía de Argentina. Aquí está pausado pero como siempre: un estilo de comunicación directo.
Economista Carlos Melconian se detiene en lo que viene pero que tampoco viene.
El Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y poseedor de un Máster en la materia de la Universidad Torcuato Di Tella, Carlos Melconian, se decepciona un tanto cuando advierte que no saldrá en vivo en esta entrevista, que es lo que más le gusta: responder las preguntas sin red.
De cualquier modo apenas abrimos las cámaras quedo hipnotizado por la escenografía del economista: el racimo de camisetas de Racing Club es genial. Podrán verlo.
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No se muestra contrariado y se relaja, ni siquiera repara en el nudo de la corbata. Y tal vez cuando pensé esta entrevista buscaba sacarlo de la inmediatez. Le confesé que mucho fútbol de economía no cazaba, pero que era todavía muy curioso y, obvio, víctima de ese reinado en el cual, a veces, dos más dos no es tanto un cuatro, pero siempre lo dibujan.
Me causa admiración ese dibujo, como si fuera un Berni, un Alonso, o un gol en el Cilindro de Avellaneda de Rubén Paz o del mismo Turco García (que también jugó en Independiente Rivadavia).
Carlos Melconian
La entrevista fue más prolongada que los tres cortes que consideramos fueron los ineludibles ante una mirada económica sorteando el debate superfluo. El testimonio de Melconian coloca la mira en un horizonte que debería presentar problemas nuevos para la economía.
Hace rato que Argentina no enfrenta problemas nuevos.
Argentina
- Hace tres días el presidente Milei inauguró las sesiones ordinarias del Parlamento. Dejó una imagen curiosa. ¿Qué pensás, antes de entrar en temas más económicos?
- Puedo dar una opinión profesional y una opinión ciudadana.
- Me gustarían las dos. El aspecto ciudadano prima más que la parte técnica, en este caso.
- Es mucho más fácil la segunda. De la técnica no rescato nada. La segunda es cero. Para lo que tendríamos que discutir en esta nota, no existe nada. Esa es mi opinión profesional. Desde el punto de vista ciudadano a uno, como nos ha pasado tanto, lo lleva a sentirse mal, ¿no? Siente la tristeza de la decadencia… y sentir una responsabilidad…
- ¿Por qué?
- Evidentemente habría que colaborar para sacar al país del estado en el que está. Es lamentable.
- Muchos analistas creen que a este gobierno le hacen falta 200 tipos, 200 funcionarios. No ministros: funcionarios en los rangos medios, profesionalizados, técnicos.
- Yo creo en eso. Y no es que le falta a este gobierno. Ha faltado en general. Creo que esa batalla se puede dar. Nosotros intentamos hacerla, específicamente en lo económico.
Economía
- Recuerdo que viajaste a Perú hace unos meses. Y viniste con bastante entusiasmado por la economía, por el sistema económico.
- Yo viajé a Lima por razones profesionales y los contactos con el presidente Velarde del Banco Central y los contactos personales con el presidente Lacalle Pou. Ya habíamos estudiado mucho el modelo bimonetario: nosotros teníamos claro que nuestro régimen cambiario iba a ser el bimonetario de convivencia; no el de competencia de monedas. Y lo explicábamos en una manera muy simple porque ya lo había decidido la sociedad argentina. La dolarización y la bimonetariedad va cambiando en el éxito muy lento, y a voluntad del que demanda. Es decir, esto no es que uno impone. La demanda de dinero y la demanda de moneda es absolutamente libre y voluntaria.
.- Es un modo de vida en la Argentina
- Es un modo de vida. Claro: y vos decís, ¿aumentó la dolarización o la uruguayización? Y es irrelevante, porque en cualquiera de los dos el cambio está igual. Por supuesto, en el camino de ida tienen sistemas bancarios cuasi diferentes, tasas de interés diferentes, sigue habiendo una inflación en moneda local distinta a la internacional, pero todo empieza a acotarse. Y es muy muy muy importante, poner arriba de la mesa lo que tenés pensado y ejercer una explicación. Tener una política comunicacional dedicada al hombre común, a los profesionales e inversores, que no mienta y que cuente tu objetivo.
- Deduzco, y estoy haciendo una pregunta capciosa, pero ingenua, boluda. ¿Todo gobierno, éste, el anterior, el que viene, tiene la obligación de dar a conocer la inflación del país?
- Sí, claro. Hay una oficina de estadística.
- Quiero decir: ¿hay una obligación republicana, na forma de dar a entender que tal cifra es la que rige en el país?
- Por supuesto. Sí, pero rige no solo para la inflación, sino para toda la comunicación gubernamental. Y en economía y fuera de ella.
- Y esto que está haciendo Milei, una confusión en este tema…
- (Corta) Yo dividiría la estadística de la política comunicacional. La política comunicacional tiene falencias. No sé si es la política comunicacional o la forma de hablar Pero yo lo distinguiría de modificar por números. Eso no ocurre.
Inflación
- La inflación es básicamente el pan nuestro cada día. Mi pregunta es: ¿qué pasaría si la inflación ni sube ni baja durante el año, pero se queda en esta meseta, que tal vez es altísima o alta?
- Primero: no es descartable. Más allá de que el progreso en términos de tener equilibrio del fisco y no emisiones, es muy saludable. Pero no es descartable lo que acabas de presentar, porque la historia argentina es muy rica en mostrar que programas clásicos ortodoxos, como yo denomino al actual, no terminaron en un shock antiinflacionario. Bajan la inflación, desinflan, pero no lograron su objetivo, que es el de ir a inflación internacional.
- ¡Wow!
- Claro, es que el único caso palpable fue la Convertibilidad. Y la Convertibilidad tuvo un programa de shock posterior a la preparación para ese programa. Entonces Argentina, en los 60, en los 70, antes de la hiper de los 80, tenía programas clásicos ortodoxos, que no eran tan severos en el equilibrio fiscal y en la reducción de la emisión, pero cuyos representantes ortodoxos eran muy cuidadosos en ese sentido. Y ni siquiera se trataba de la casta, que no te dejaba gobernar. Eran gobiernos militares que imponían sus criterios. Y por H o por B se trababan los programas. Se trababan, me refiero a lo que fue tu pregunta. Es decir: la inflación llegaba a un piso y a partir de ahí no bajaba. Entonces vos me decís, ¿era exactamente igual lo que se hacía antes a lo de ahora? Muy probablemente no. Esto debe tener ventajas y alguna desventaja. Pero lo he dejado abierto. Vos preguntaste y yo te respondí, dejándolo abierto.
¿Puede haber una tasa de inflación aún más baja que esta, en donde en un momento determinado requiera un programa de shock para bajarla? Sí, puede haber.
La pregunta tuya sobre si la desinflación puede continuar, pero en algún momento mancarse, de manera tal que nos quedemos en dos dígitos bajos o un dígito muy alto, que sería una ventaja respecto a donde estamos, pero que puede faltar para ir a la inflación internacional… La respuesta es sí.
- Sería empate lo que figuro: ¿pero ese shock no es como salir de contragolpe?
- Sí. O más que un empate o un contragolpe, ya que querés entrar en términos futboleros, son esos partidos que yo digo pueden durar cuatro días y no llegás al arco rival. O puede durar cuatro días y no le haces un gol a nadie. Entonces llega un momento que se puede estancar ahí, sí. Esto que te voy a decir a mí no me gusta porque es mirar muy el día a día, pero ahora hace 10 meses que está clavada.
- Por eso la inquietud...
- Si aún destrabándose del 2.829 mensual en el que está, un día cae a 20 anual, o a 18 anual, o a 15 anual, y se clava ahí... Hoy quien está leyendo dirá: “pibe, deja que llegue a 15, que somos Gardel”. Pero después tenés que ir de 15 a 3.
- Tu pronóstico sobre la inflación, no quiero que hagamos futurología ni esas cosas que son medidas místicas, ¿estás previendo un índice estancado o para abajo o para arriba pero poquísmo?
- Es una inflación que puede bajar algo. Una desinflación que puede bajar algo más. Primero vos tenías que cortar el déficit fiscal y no emiti. Ahora, segundo, no te olvides que heredaste no aumentar nueve veces la luz. Más otro conjunto de precios relativos, incluido el tipo de cambio. Quiere decir que ahí, dos, tres años por delante de movimiento y turbulencia, ahí vas a estar aun desinflando. Y la primera pregunta que hay acá es si llegó a su fin ese proceso, y probablemente no todavía. Y luego, dado que ya llevas más de dos años, se te empieza a mezclar el proceso de caída de la inflación drástica con el nivel de actividad, con la tasa de interés, con el tipo de cambio, que empioja el escenario.
- ¿Por qué?
- Bueno, porque hoy vos requerís una tasa de interés por arriba de la tasa de inflación. Hoy vos requerís un tipo de cambio que no te genere sospecha de devaluación. Hoy vos necesitás un nivel de actividad que salga en la mitad del PBI de la paz de los cementerios. Entonces ya cuando vos necesitás más cosas, además de bajar la inflación, se te encarajina y empioja un poco.
- ¡Es lindo ese desafío!
- Es un lindo desafío, pero es un desafío mejor si no tenés inflación. Cuando ya, además de... de ese desafío, se te junta otro, ya no es nada más cambiame las cuatro gomas y salgo. Sino que es cambiame las cuatro gomas, revisame no sé qué, mirá aquello, acá me está haciendo un ruido. No dije que es imposible, dije que se encarajina.
Dólar
- Carlos Burgueño me asesoró un poco para enfrentarte un poco mejor preparado…
- (Corta) Buen pibe, Burgueño. Lástima que es hincha de Independiente, pero, bueno (risas).
- No sabía que era del Rojo. Yo soy de Independiente Rivadavia, no sé de qué hablan. Punteros.
- (Más risas) Están agrandados… Nosotros le empatamos, pero pudimos haberles ganado. Se fueron muy atrás ustedes y jugaron con uno de más.
. Burgueño me dijo que te preguntase sobre el dólar y si estando tan bajo, cómo eso dañaba la economía. ¿Cómo la afecta?
- Yo he dicho con algún colega tuyo que si el tipo de cambio es libre, el absoluto y sin cepo de ningún tipo, el calavera no chilla (sonríe). No existe el alto, el bajo ... (Pausa) Lo que pasa
- Acabas de hablar como un liberal.
- La pregunta es si la velocidad por la cual se quiere introducir cambios en la economía, en donde el tipo de cambio juega un rol, coincide o equilibra con el valor que tiene el tipo de cambio. Es como que el tipo de cambio ha sido habitualmente un desahogo, mientras pasa siendo una reforma.
El tipo de cambio ha sido un desahogo para vivir siempre así. Es como si estás resfriado y se te tapa la nariz y el tipo de cambio es el vaporizador. Es como que te digo, mirá, te sirve para dormir a la noche, pero no es para abusar.
Evidentemente no podes vivir con el vaporizador en la mesita de luz. Ayuda, pero no podés vivir con eso: el tipo de cambio en un valor, voy a decir para que entienda al hombre común, barato, que es como lo entiende el hombre común, y cuando acabás de salir, y un control de cambio donde innecesariamente, y a mi juicio en un error de política económica, se apresuraron en abril al permitir comprar de nuevo a las personas humanas dólares. Genera esta cuestión que estamos viendo todos los meses: casi un incentivo a la compra de dólares y a la dolarización de portafolios y a los viajes al exterior. Como demócrata y liberal, no tengo nada en contra de eso, pero de repente el tipo de cambio no es el adecuado. Entonces, de nuevo, si fuera libre, calavera no chilla. Pero no es libre, a punto tal que después de dos años, es la primera vez que el sector público se pone como demandante a comprar. Cuando hay demanda, sube. Entonces, si hubiera comprado todo este tiempo, hubiéramos tenido un tipo de cambio, de repente, que haría al país más competitivo y más defensivo de lo que es hoy. Este es un tema al cual se lo puede tratar y conversar.



