El discurso de Javier Milei: enojo y descontrol, pero pocas respuestas
Con mayoría y respaldo externo, el presidente confrontó a la oposición, minimizó la crisis laboral y atacó a industriales en un mensaje cargado.
Presidente Javier Milei.
MDZ / Juan Mateo AberastainSorprendió el discurso de Javier Milei por su enojo y por el descontrol que mostró durante la sesión en el Congreso de la Nación. Creo que nadie lo esperaba, porque Milei acaba de ganar cómodamente las elecciones intermedias, con un apoyo económico ilimitado de los Estados Unidos como muy pocas veces ha pasado en la historia. Y cómo si fuera poco obtuvo mayoría en ambas cámaras para sancionar una ley laboral que reforma completamente la forma de trabajar en Argentina, desregulando las relaciones entre trabajadores y trabajadoras con sus empleadores, eliminando la idea de que el “trabajo debe ser protegido”, como dice la Constitución Nacional. La gente, incluso quienes simpatizan con él, imaginaba un Milei triunfante y optimista, llamando quizás a la unidad nacional.
En lugar de ello Milei sorprendió a propios y extraños mostrándose muy agresivo, desde un primer momento, y por momentos furioso. Hacía menos de 6 minutos que había empezado a hablar cuando sonriendo sarcásticamente se dirigió a la bancada opositora para que se sumara a la parcialidad que lo aplaudía: “Ustedes también pueden aplaudir”. A partir de ese momento, la oposición aceptó la “invitación”, pero no para aplaudir al presidente sino para devolverle las provocaciones y hacer críticas a su gobierno. Milei se enfrascó así en largas descalificaciones mutuas, chicanas e insultos a voz en cuello, aun cuando los micrófonos de los congresistas estaban apagados, todo muy alejado de las preocupaciones de la gente común.
Te Podría Interesar
El discurso tuvo más adjetivos que hechos
Un discurso con muchas provocaciones, pero pocas cifras objetivas y datos substanciales, con un Milei que perdía el quicio cuando se mencionaban actos de corrupción durante su gobierno. Gran parte del discurso estuvo dedicado a criticar el estado del país al asumir en 2023, y a mencionar los actos de gobiernos acumulados en sus dos años de gestión, repitiendo parte de los discursos de 2024 y 2025, quedando así licuados los datos negativos de su gestión durante el último año. Milei repitió “logros” que ya había anunciado el año pasado, cuando entre otras cosas, dijo que ya había cumplido el 97% de sus metas. Hoy, ya cumplido la mitad de su mandato, la gente común está muy preocupada, cuando no está desesperada, por lo que está pasando en su economía, en su trabajo y en sus perspectivas hacia el futuro, con una juventud que cada vez más siente que su única opción es irse a trabajar fuera del país. El año anterior Milei había prometido que 2025 sería "el año de la reconstrucción".
Javier Milei repitió parte de los discursos de 2024 y 2025
El punto central de la preocupación de la población tiene hoy que ver con el trabajo:
- Persistencia de la inflación (32,4%), con serias sospechas de que el dato oficial está manipulado.
- Cierre de 22.000 empresas, la mitad en 2025.
- Pérdida de 300.000 empleos formales de los cuales un tercio se perdieron en 2025.
- Pérdida del poder adquisitivo del salario y las jubilaciones, agravado por el aumento por encima de la inflación de los alimentos y el transporte.
- Deterioro de las condiciones de trabajo, plenamente visible en el crecimiento de trabajos precarios de plataforma, desprotegidos completamente por la última ley de Milei.
- La desesperación y el agravamiento de la salud mental de la población es una de las señales más preocupantes de la crisis argentina. El endeudamiento de los hogares argentinos es alarmante (146%) y el consumo está planchado.
Javier Milei repitió “logros” que ya había anunciado el año pasado
Pero el discurso de Milei no mostró una preocupación especial por las serias dificultades económicas de la población y de gran parte del empresariado. Se limitó a decir brevemente, y elevando la voz, que “el estado de malaria ha terminado”. Cuestionó las políticas industriales llamándolas “fetiche industrialista” y dedicó una parte de su mensaje a enfrentarse con importantes grupos industriales, como Techint, Acindar, Fate y Neumen, a los que trató de “ladrones”.
Uno de los aspectos más polémicos y curiosos del discurso de Milei fue el tiempo que dedicó a defender a ultranza la apertura de la economía argentina a la producción extranjera, con un fuerte tono fundamentalista, defendiéndola como un principio moral, y cuestionar al mismo tiempo toda medida proteccionista, calificándola de “robo” y “acto inmoral”, contradiciendo así los principios fundamentales de la concepción política de Trump, que se basa precisamente en utilizar medidas proteccionistas, para negociar con los demás países condiciones de importación y exportación que tengan en cuenta la producción y el trabajo nacional. Es de conocimiento público en Argentina, que la apertura incondicional que Milei hizo a las importaciones principalmente chinas el último año, en gran medida baratijas y productos que no cumplen con estándares legales, ya ha destruido gran parte del aparato productivo y el empleo nacional, con el agravante que Argentina no obtuvo nada a cambio.
Cuestionó las políticas industriales llamándolas “fetiche industrialista”
Los periódicos del día siguiente casi no cubrieron el discurso de Milei, porque la población argentina amaneció con la noticia de que Estados Unidos e Israel habían atacado a Irán e iniciado una guerra de consecuencias imprevisibles para el mundo, mientras en la lejana Argentina se realiza el único experimento anarcocapitalista de la historia.
* Alberto “Pepe” Robles. Abogado laboralista, profesor universitario, director del Instituto del Mundo del Trabajo “Julio Godio”



