Desde adentro: lo que no se vio del discurso de Javier Milei, que dejó más chicanas que anuncios y novedades
El discurso de Javier Milei en la Asamblea Legislativa será recordado más por la confrontación que por los anuncios. Todo lo que no se vio.
Para el presidente Javier Milei con condiciones favorables la producción de granos podría pasar de los actuales 140 millones de toneladas a unos 300 millones.
MDZ/Juan Mateo AberastainCon los brazos en alto y una sonrisa que se extendió de patilla a patilla, el presidente Javier Milei ingresó al recinto de la Cámara de Diputados cantando dos estrofas de Panic Show, la canción que lo acompañó durante la campaña de 2023: "Soy el rey y te destrozaré... Todos los cómplices son de mi apetito". Así ingresó a la Asamblea Legislativa, donde dio un discurso que se destacó más por su prepotente decisión de confrontar con la oposición que por su capacidad de oratoria o por anuncios de gestión.
Había pasado muy pocos minutos cuando Javier Milei decidió apartarse de la lectura de su discurso para apuntar contra la treintena de diputados de Unión por la Patria, de los 93 que integran el bloque. Habló de la justicia social, a la que calificó como "un robo", nada nuevo en la doctrina mileísta. Pero el presidente decidió ir un poquito más allá contra la oposición: "Manga de ladrones y delincuentes”.
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Frente a esta acusación, los peronistas contestaron. Juan Grabois (Buenos Aires) le recordó el caso Libra y las coimas en Discapacidad. El dirigente social llegó a la Asamblea Legislativa con un cartel que decía: "$Líbranos del mal", en referencia a la denuncia por la criptoestafa. Y ahora sí, Javier Milei fue a fondo: "Ustedes son los delincuentes, por eso tienen a la suya presa y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, por el Memorándum con Irán, por Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia". De fondo la militancia libertaria aplaudía y festejaba. Germán Martínez se paró para hablar con Martín Menem, aunque también le hizo notar su desencanto al propio presidente desde su banca cuando le contestó los distintos insultos.
En un discurso que escaseó en anuncios políticos, donde solo se destaca el envío mensual de un paquete de reformas de cada ministerio, el presidente renovó el stock de apodos contra sus adversarios. A Myriam Bregman la llamó "la chilindrina troska". La dirigente de izquierda mostró su presencia a través de los cruces con Daniel Parisini, también conocido como Gordo Dan, en redes sociales, con quien se cruzó gritos en todo momento de la sesión. También llamó "la poeta" a Raquel Olmos, la diputada nacional que en el debate por la reforma laboral recitó una histórica lírica peronista. A Juan Grabois lo llamó "oligarca disfrazado de pordiosero".
El calor de la militancia en los balcones del recinto
Desde temprano los balcones del recinto se colmaron de militancia. Esta vez, las Fuerzas del Cielo quedaron relegadas en presencia y participación en los cánticos que bajaron desde los palcos. Los dirigentes cercanos a Karina Milei se llevaron la mayor ovación. Uno de los que disfrutó de ese privilegio fue Sebastián Pareja (Buenos Aires), el hombre de confianza de la hermana del presidente que armó las listas de La Libertad Avanza en todo el país. Cuando este diputado ingresó al recinto desde los distintos balcones del tercer piso se escuchó al unísono un "Sebas, Sebas".
El mapa de los palcos funcionó como una radiografía de la guerra fría judicial que sacude al oficialismo. Mientras en el Senado se negocian los dos tercios para la Corte, el esquema de 'Lule' Menem se exhibió junto a Santiago Viola, el nombre que ya suena para jubilar a un Cúneo Libarona más preocupado por lucir su bronceado que por la rosca parlamentaria. La vereda de enfrente fue para el 'Caputismo': Santiago ubicó a su derecha a Sebastián Amerio, su brazo ejecutor en la Justicia y la inteligencia, en una clara señal de sucesión. Allí, custodiando el clima, también se apostó el Gordo Dan.
Por los palcos preferenciales también pasó Alberto Benegas Lynch, con sus dos hijos, el diputado Bertie y el senador Joaquín. Allí también estuvo la presidenta del bloque La Libertad Avanza, Pilar Ramírez, que se ubicó al lado de los padres de Javier Milei. En otro de los palcos también se sentó Florencia Arietto, sentada con una camisa de seda violeta, la indumentaria que eligió para dejar atrás su pasado como invitada a 678 y ahora posicionarse como una militante libertaria.
Desde la organización de la Asamblea Legislativa, dirigida desde Casa Rosada, colocaron una cámara de televisión en uno de los lugares donde suelen ir los invitados. Fue la cámara que tomó al presidente desde su atril, y, una vez más, recortó la imagen de la vicepresidenta Victoria Villarruel, a pesar de sus intentos por figurar.
Así, desde la organización ceremonial de la Casa Rosada se encargaron de que no se viralice ninguna imagen que comprometa la estética presidencial, que no se vea su papada ni su inicial calvicie. Esto explica la decisión de correr a la prensa parlamentaria de los palcos que desde 1983 usan para cubrir las sesiones en el recinto y ubicarlos en un lateral del tercer piso del Palacio Legislativo.
La tensión entre Milei y Villarruel fue uno de los protagonistas de la jornada
Finalmente, Victoria Villarruel no logró que la trasmisión incluyera su imagen junto a la de Javier Milei durante el discurso, algo que la vice pidió explícitamente en las reuniones de coordinación de la ceremonia. En el primer encuentro cara a cara con el presidente, cuando Javier Milei pisó la explanada del Congreso, quedó en claro que la relación entre ambos sigue destruida.
Sin embargo, la vice logró sumar en uno de los palcos al influencer Emmanuel Danann, que acompañó a Milei cuando solo era un panelista de televisión y una vez que el economista llegó a la presidencia decidió alejarse de La Libertad Avanza denunciando los manejos verticalistas que impuso Karina. Estuvo parado durante todo el discurso al lado de Mario "Pato" Russo, uno de los principales asesores de Villarruel. Ninguno de los dos agitó sus manos para aplaudir durante el discurso.
El malestar de La Libertad Avanza con la vice se percibió en todos los rincones del Congreso. Cuando la locutora anunció el ingreso de Villarruel nadie aplaudió. Segundos después apareció Menem y, al grito de "vamos Martín", estallaron los aplausos en el recinto. ¿La diferencia? uno responde a las órdenes de Karina Milei y la otra no.
La oposición sacó a relucir su manejo de la ironía y también lanzó un "vamos, Vicky" con unos sarcásticos aplausos de Unión por la Patria, para dejar en evidencia que la relación entre la línea sucesoria está más rota de lo que parece. A la vice, no le quedó otra alternativa que sonreír.
El presidente cerró su discurso sin grandes anuncios ni promesas rimbombantes que puedan marcar el pulso político en los próximos meses. Lo que sí quedó en claro es que, al calor de los gritos y agresiones, La Libertad Avanza buscará estirar lo más que pueda este viento triunfal que sopla para La Libertad Avanza desde fines de 2025.



