El Gobierno celebra la baja de la inflación a 2,6%, pero para mucha gente el dato sigue siendo una tragedia
Entre diciembre de 2023 y abril de 2026 la inflación minorista superó el 300%, mientras los salarios corren muy de atrás y el consumo no despega.
Para el presidente Javier Milei la inflación de abril representa una vuelta a la normalidad, pero hay amplios sectores de la población que viene corriendo de atrás la suba de precios.
PresidenciaCada vez más el Gobierno se encierra en los grandes números que considera positivos y se aleja de la realidad de la calle. El último motivo de festejo en despachos oficiales fue la inflación de abril, que marcó 2,6% en el cuarto mes del año, una caída de 0,8 puntos porcentuales respecto del 3,4% que registró el mes anterior, según el Indec.
Bienvenida, desde ya, la baja del índice de precios al consumidor, en especial porque la aceleración de los últimos meses, que enlazó 10 subas consecutivas de la inflación minorista, cortó una tendencia bajista que el Gobierno esperaba que confluyera a "un número que empiece con cero en agosto", tal cual aseguraban hasta hace algunas semanas el propio presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Presidente tuitero
La euforia oficial por el retroceso de la inflación tiene lógica en el contexto actual. "Retornando a la normalidad", escribió en sus redes sociales este jueves el propio presidente Milei, tras conocerse el dato oficial de inflación.
Es cuanto menos curioso que después de 29 meses de Gobierno, y habiendo pasado ya el 60% de su mandato el Gobierno festeje un 2,6% de inflación mensual y 12,3% acumulado en los primeros cuatro meses. Sólo para poner una comparación, la ley de Presupuesto 2026 tiene como pauta inflacionaria de todo el año 10,1%, un porcentaje que quedó superado en sólo un cuatrimestre.
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La dura realidad
Desde la calle, en tanto, las cosas se ven muy distintas y aparecen ejemplos a cada rato. Salarios que corren de atrás a la inflación, consumidores que deben pagar los alimentos con tarjeta de crédito, gente que en lugar de un maple o una docena de huevos, compra 1 o 2 huevos para la comida de ese día o una fruta para la cena.
La escena que mostró esta semana un noticiero televisivo no pudo ser más gráfica. Es media tarde y un señor mayor, podría decirse que medianamente bien vestido, lleva en la mano un paquetito de fiambre recién comprado. La cronista le pregunta si lleva ahí algo para hacerse un "sanguchito para la merienda". La respuesta la descoloca. "No, en realidad es el almuerzo", dice.
La segunda pregunta de la periodista apunta a qué va a comer el señor a la noche como cena, y la respuesta esta vez es lapidaria. "No, ésta es la única comida del día". El silencio fue atronador.
Para este jubilado poco importa si la inflación de abril dio 2,6%, 1,9% o 3,4%, lo único que quiere es que el bolsillo le alcance para comprar alimentos para dos comidas al día.

