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Del cierre del BCRA a usarlo como un gran interventor en el mercado

La administración nacional enfrenta dificultades para renovar letras del Tesoro pese al aumento de tasas, por lo que impone mayores exigencias a los bancos.


Las marchas y contramarchas en la política cambiaria que está teniendo el Gobierno nacional, junto con las altísimas tasas de interés y regulaciones en el sistema financiero que son propias de épocas del intervencionismo estatal y nada que ver con el discurso liberal que despliega el gobierno, demuestran la improvisación que surge de haber formulado propuestas en la campaña electoral que eran inviables. Concretamente, me refiero al discurso de campaña de Milei diciendo que iba a cerrar el BCRA y dolarizar la economía.

Se sabía que esa propuesta era inviable, pero le vendió la ilusión a la gente que iba a cobrar en dólares. Eso quedó más claro cuando primero dijo que Emilio Ocampo a iba al Banco Central para cerrarlo, y de golpe dejó de atenderlo y nombró a Bausili en su reemplazo.

Lo que vemos ahora es que el Gobierno está dispuesto a llegar a las elecciones de octubre con una tasa lo suficientemente alta como para tratar de que el dólar no suba y eso no impacte en el IPC. Es decir, va a sacrificar la actividad económica, la evolución de los salarios reales y la tasa de ocupación para que el dólar no suba.

En seguida veremos por qué afirmo lo anterior.

El dato relevante es que en las últimas dos licitaciones de LECAPs, el Tesoro tenía que hacer el rollover de letras y bonos, y en la primera solo logró renovar el 71% del monto que vencía a pesar que pagó el 61% de tasas de interés.

En la licitación de la semana pasada, que vencían $ 15 billones y solo tuvo ofertas por el 61% de lo ofrecido, pagó tasas del 69%.

Pero aquí hay un dato adicional: en la licitación del lunes 13, el tesoro adjudicó $9,147 billones habiendo recibido ofertas por un total de $9,977 billones. Es decir, vencían $15 billones y recibió ofertas por $9,977 billones a pesar de las altísimas tasas de interés.

Puesto en castellano básico; el Tesoro ofreció renovar $ 15 billones y el mercado le demandó solo $ 9,977 billones. De manera que para el mercado no fue solo una cuestión de tasa de interés, sino que no tiene interés en quedarse con tantas letras y bonos del gobierno. Necesita liquidez.

Cabe destacar que todavía quedan otros $ 10 billones para la próxima licitación y, si el mercado sigue sin querer quedarse con tantas letras del Tesoro, lo que hay en puerta es una emisión monetaria para pagar los vencimientos.

Por eso, ante el escaso interés del mercado por renovar letras y bonos del Tesoro, el Gobierno no solo elevó los encajes bancarios, sino que también lo obliga a los bancos a comprar letras del Tesoro.

¿Qué son los encajes bancarios de BCRA?

Es el dinero que tiene que dejar inmovilizado el banco en el Banco Central por los depósitos que recibe. Con los encajes bancarios al 50%, quiere decir que los bancos solo pueden prestar la mitad de los que reciben como depósitos, o bien comprar LEBACs para financiar al Tesoro.

Para que se entienda mejor: supongamos que alguien tiene un stock de 100 unidades de mercaderías en sus estanterías, y viene el Estado y le dice: "Usted solo puede vender la mitad de su stock". En ese caso, la empresa tiene una perdida enorme, porque el Gobierno le prohíbe vender la mitad de sus mercaderías en stock. Sobre la mitad que puede vender, va a tener que lograr los ingresos para poder sostener su estructura, pagar sueldos, alquileres, gastos generales, etc.

Pasado el mismo ejemplo al tema bancos, lo que sube es la tasa de interés, porque los bancos pueden prestar solo la mitad de los depósitos que reciben.

Ahora bien, ¿cómo afecta al sector privado esta fuerte suba de las tasas de interés?

Por un lado, hay empresas que deciden postergar el pago a los proveedores y coloca ese dinero a tasa de interés. Nuevamente, como ocurrió en otros momentos de la historia económica de la Argentina, el gerente financiero pasa a ser el empleado más importante que el de producción o marketing.

Pero, al financiarse con el dinero del proveedor, este entra en un problema de falta de liquidez para hacer frente a sus compromisos y comienza a romperse la cadena de pagos.

Cada vez es más difícil cobrar en tiempo las ventas realizadas. La economía tiende a paralizarse.

El aumento de las tasas de interés es muy fuerte. Para que el lector tenga una referencia, el BCRA regulaba la liquidez del mercado con las LEFIS pagando una tasa de interés de 29% anual solo unas semanas atrás.

Desarmada las LEFIS, el Tesoro tiene que pagar una tasa de interés del 69% para absorber liquidez. Es decir que en un mes la tasa de interés que tiene que pagar el tesoro se duplicó respecto a la que venía pagando el BCRA.

Con una inflación del 36% anual, la tasa de interés real pasa a ser 33 puntos porcentuales mayor que la tasa de inflación. Es decir, una tasa de interés real positiva imposible de pagar.

La pregunta es: ¿en qué coloca el Tesoro los fondos que recibe de los bancos, que es dinero de los depositantes, como para poder obtener un rendimiento semejante? No hay actividad lícita que pueda pagar esas tasas.

Del cierre del BCRA a usarlo como un gran interventor en el mercado

En vez de ir hacia una mayor libertad económica, el Gobierno introduce cada vez más regulaciones en el sistema financiero, encareciendo el crédito que hará imposible que las personas puedan tomar un crédito personal para consumir bienes durables, o bien las PYMES puedan seguir operando con créditos accesibles.

Por último, el Gobierno festejó como un éxito el 1,9% de aumento del IPC. Milei repite todo el tiempo que es el mejor gobierno de la historia.

La realidad es que ya llevan 20 meses de gobierno y todavía tienen una tasa de inflación rondando el 2% mensual.

Cuando se estableció la convertibilidad en abril de 1991, venían de un 27% de inflación mensual en febrero y a los 6 meses de haber establecido la convertibilidad ya tenían una tasa de inflación mensual como la que tiene LLA luego de 20 meses con un brutal ajuste del sector privado.

Es más, a los 8 meses de establecida la convertibilidad, la inflación mensual estaba por debajo del 1% mensual.

En síntesis, cada vez más intervencionismo monetario y cambiario para disimular la falta de reformas estructurales, con una tasa de inflación que baja con tasas muy altas y atraso cambiario que, antes o luego de las elecciones pasará la factura.

El costo de atrasar artificialmente el tipo de cambio para mostrar un IPC más bajo, se pagará después de las elecciones.