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Cuál fue el refugio en pesos contra la inflación que perdió fuerza y se desplomó en 2025

Los plazos fijos UVA en pesos se contrajeron con fuerza en 2025 y el BCRA mostró un giro hacia colocaciones no ajustables.


Durante años, cada salto inflacionario empujó a los ahorristas a buscar cobertura en instrumentos atados al índice de precios. En ese mapa, el plazo fijo UVA se volvió un clásico. Funcionaba como refugio en pesos y, al mismo tiempo, como señal de expectativas. Pero 2025 marcó un quiebre.

Los últimos datos del sistema financiero reflejan que ese comportamiento perdió fuerza y que el uso de los depósitos ajustados cayó con claridad, incluso en meses donde antes solía repuntar.

El retroceso que confirma el Banco Central

El último Informe Monetario Mensual del Banco Central registró una baja interanual real del 37,5% en las colocaciones ajustables por CER/UVA y por tipo de cambio. El dato consolidó una tendencia descendente que se aceleró durante 2025. En diciembre, el stock promedio mensual de depósitos ajustables quedó en $698.400 millones a precios constantes.

Un año antes era $840.500 millones. La diferencia muestra que el crecimiento nominal no alcanzó para ganarle a la inflación acumulada y que el ahorro indexado ocupó menos espacio dentro del sistema.

Tradicionales y precancelables: caída por doble vía

El ajuste no fue parejo. Dentro del segmento UVA, los depósitos tradicionales exhibieron una contracción interanual real del 75,3%. Los UVA precancelables retrocedieron todavía más: 80,6% real en el mismo período. En ambos casos, diciembre mostró subas en términos nominales, pero insuficientes para compensar el deterioro real.

El resultado fue un achicamiento del stock y una pérdida de relevancia del instrumento que, en otros ciclos de inflación alta, había ganado participación como cobertura.

El plazo fijo es uno de los métodos de ahorro más elegidos. Foto: Shutterstock

El plazo fijo es uno de los métodos de ahorro en pesos más elegidos.

Más plazo fijo, pero con otra composición

El movimiento de los UVA ocurrió en paralelo a una dinámica más amplia. En diciembre, los depósitos a plazo del sector privado registraron una contracción mensual real del 0,8%, ajustada por estacionalidad. El informe explicó que el aumento de colocaciones provenientes de prestadoras de servicios financieros fue superado por la reducción en tenencias de personas y de empresas no financieras.

Aun así, el stock total de depósitos a plazo fijo del sector privado promedió $52,8 billones en el mes, con un crecimiento interanual real del 9,2%. Ese avance, sin embargo, se concentró casi por completo en los plazos fijos no ajustables, que crecieron 10,3% real respecto de diciembre de 2024.

La pérdida de peso de los UVA también se observa en su participación dentro del sistema. Al cierre de diciembre, los depósitos ajustables representaron menos del 0,1% del PBI. Es un nivel marginal. Ya era bajo un año atrás, pero entonces se ubicaba por encima del actual y los reportes del BCRA mostraban una trayectoria de expansión.

La foto de 2025 es distinta: dentro del universo de plazos fijos, los no ajustables concentraron $52,1 billones, mientras que las colocaciones atadas a CER/UVA y tipo de cambio se mantuvieron por debajo de $700.000 millones. Esa brecha describe el cambio de preferencias del ahorro en pesos.

Detrás del giro aparece una explicación de contexto. El atractivo de la indexación suele crecer cuando el IPC corre fuerte. En ese escenario, ganan espacio alternativas no ajustables, aunque ofrezcan otro perfil de rendimiento y riesgo.

El informe del Banco Central aportó, además, un dato sobre el resto del sistema de depósitos. En diciembre, los depósitos totales del sector privado crecieron 0,6% real, ajustados por estacionalidad. El impulso vino principalmente de los depósitos a la vista remunerados, que avanzaron 15,5% real en el mes. En cambio, los depósitos a plazo siguieron mostrando un desempeño más débil. La conclusión es nítida: no solo cayó el UVA. Cambió la composición del ahorro en pesos y el termómetro que antes marcaba “miedo a la inflación” dejó de ser protagonista.