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Aguinaldo vs. bono global: el ingreso extra que puede llegar hasta el 25% del salario anual

En época de cobro de aguinaldo los trabajadores remotos pueden recibir un adicional de hasta 25% del mismo. Muchos deciden cobrar en cripto.


El boom del trabajo remoto conlleva otras prácticas que implican ventajas y desventajas para el trabajador. Es el caso, por ejemplo, del aguinaldo. En Argentina el aguinaldo o sueldo anual complementario (SAC), equivale al 50% del mejor sueldo del semestre, mientras que en la economía global crecen los bonos de productividad y reconocimientos extraordinarios en dólares digitales, stablecoins o bitcoin.

Según los especialistas, estos incentivos pueden representar entre el 10% y el 25% del salario anual de un colaborador y suelen distribuirse de forma trimestral.

No hay duda que, en Argentina, el aguinaldo es una institución, que se espera con ansiedad, se calcula y muchas veces se destina a cancelar deudas, afrontar gastos importantes o, cada vez menos, a reforzar el ahorro.

Aguinaldo o bono

Pero mientras el empleo tradicional mantiene ese esquema, cada vez más argentinos trabajan para empresas del exterior y quedan fuera de esa lógica. En muchos de esos casos el aguinaldo no existe como tal, sino que en su lugar aparecen bonos por desempeño, incentivos por objetivos, premios por productividad o reconocimientos extraordinarios.

La novedad, según datos del mercado, es que una parte creciente de esos ingresos llega en dólares digitales, stablecoins o incluso bitcoin.

Ahora bien, el fenómeno plantea una pregunta cada vez más relevante: ¿está surgiendo una nueva versión del aguinaldo para quienes trabajan en la economía global? De acuerdo con datos relevados la plataforma global Bitwage by Paystand -donde empresas y trabajadores gestionan pagos de honorarios en criptomonedas en 200 países-, cerca del 25% de las empresas globales con equipos distribuidos ya utilizan esquemas híbridos de pago.

“Dentro de ese fenómeno, especialmente en compañías de Estados Unidos que contratan talento en América Latina, aparece con fuerza el uso de stablecoins o bitcoin para canalizar bonos de productividad o reconocimientos extraordinarios”, señalan desde la plataforma que estima que estos incentivos suelen representar entre el 10% y el 25% del salario anual que se distribuye trimestralmente.

Figura argentina

Según explica Mariquena Otermin, CMO de la plataforma, el aguinaldo es una figura muy argentina, pero el ingreso extraordinario también existe en el trabajo global, lo que cambia es la forma: muchas veces no llega como SAC, sino como bono, pago por objetivos o compensación adicional, y en un contexto como el argentino, la moneda en la que se recibe ese ingreso puede ser tan importante como el monto”.

¿Por qué Argentina aparece como uno de los mercados donde esta discusión cobra más fuerza? Sencillamente, porque es un país acostumbrado a pensar el ahorro y los ingresos extraordinarios en dólares, la posibilidad de recibir bonos en stablecoins o bitcoin agrega una nueva temática a la conversación: ya no se trata solo de cuánto se cobra, sino de cómo se conserva ese valor.

Cabe señalar que el mercado argentino es uno de los principales mercados en los que opera la plataforma, ya que concentra casi la mitad de sus operaciones.

En tal sentido, Rafael Meruane, CEO de la exchange Notbank by Cryptomarket, señala que las stablecoins dejaron de ser solo una puerta de entrada al mundo cripto: hoy funcionan como infraestructura financiera para administrar ingresos globales.

“Desde nuestra exchange vemos que el usuario argentino ya no las usa únicamente para comprar o vender, sino para resolver liquidez, preservar valor, decidir el timing de conversión a pesos e incluso poner a trabajar esos fondos a través de distintas alternativas de inversión o rendimiento.

Dólares digitales

En ese sentido, un bono en dólares digitales no es solo una compensación extra: es una herramienta de gestión financiera en una economía donde la moneda sigue siendo una variable estratégica”.

Al fin de cuentas ¿para qué se utilizan estos bonos digitales? El uso de stablecoins o bitcoin para pagar bonos ya no aparece solamente como una curiosidad del mundo cripto. Explican los operadores de este negocio que, para muchas empresas globales con equipos distribuidos, se convirtió en una forma de reducir fricciones en pagos internacionales, acelerar liquidaciones y ofrecer beneficios más atractivos para perfiles altamente demandados.

Otermin agrega que en compañías de Estados Unidos que contratan talento en América Latina, ven que stablecoins y bitcoin aparecen no solo como formas de cobro, sino también como herramientas para canalizar bonos de productividad o reconocimientos extraordinarios.

Estrategia para competir

“Para las organizaciones, pagar estos incentivos de manera rápida y eficiente es una estrategia clave para competir por el mejor talento”.

De modo que, para el trabajador, el atractivo no está únicamente en recibir un ingreso extra, sino que también aparece la posibilidad de decidir cómo conservar ese valor: mantenerlo en dólares digitales, convertir una parte a pesos para gastos locales, separar una porción en bitcoin como ahorro de largo plazo o usarlo para planificar gastos grandes.

En ese punto, destacan, el bono global empieza a funcionar como algo más que una compensación adicional.

Puede convertirse en una herramienta de planificación financiera: permite cubrir gastos importantes, armar un fondo de emergencia, ahorrar en una moneda más estable o separar una parte del ingreso con una mirada de largo plazo.

Aguinaldo "ad hoc"

Otro aspecto a tener en cuenta en este debate es que el nuevo trabajador global también administra su propio “aguinaldo”.

Mientras en la economía tradicional, el aguinaldo llega por calendario, en la economía global, el ingreso extra se negocia, se administra y muchas veces se cobra en una moneda distinta a la del país de residencia. Claro que eso obliga a los trabajadores a tomar decisiones financieras más activas: cuánto pasar a pesos, cuánto mantener en stablecoins, cuánto ahorrar, cómo prever impuestos, cómo cubrir meses de menor facturación y cómo aprovechar ingresos extraordinarios sin que se diluyan en el consumo inmediato.

Entonces, la diferencia de fondo es que el aguinaldo tradicional llega por calendario y con una fórmula definida mientras que el bono global, en cambio, se negocia, depende de objetivos y puede cobrarse en una moneda distinta a la del país de residencia.

Para los argentinos que trabajan para empresas del exterior, ese ingreso extra puede no llamarse aguinaldo, pero empieza a cumplir una función parecida -e incluso más estratégica-: complementar ingresos, retener talento y preservar valor en una economía donde la moneda importa tanto como el monto.