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El impuestazo que dispara el precio de un auto nacional hasta un 40%

Agosto comenzó con fuerte aumento de precios de los autos por el recargo impositivo al dólar importador, sumado a la inflación. Pero hay modelos que fueron más castigados por otros tributos e hicieron que su valor en concesionaria se disparará hasta 40%.

La presión fiscal no deja de crecer en la Argentina. La necesidad del Estado nacional de cubrir su déficit lleva a que los contribuyentes sientan cada día una mayor carga tributaria. Éste es un problema que afecta a todos los sectores y, en algunos casos, se producen situaciones que llaman la atención.

Es lo que sucede en el mercado automotor con algunos modelos que aumentaron sus precios de forma brusca en agosto por el exceso impositivo.

La decisión del Gobierno nacional de hace diez días de aplicar un recargo impositivo de 7,5%, vía Impuesto PAIS, sobre el valor del dólar oficial para la importación de bienes impactó a pleno en el precio de los 0km.

Esto hizo que en el inicio de agosto se registraran aumentos de entre 8% y 15% en la mayoría de los vehículos. Una parte de esa suba correspondió al mayor costo para importar y otra por el ajuste mensual por inflación. Por este motivo, los 0km más accesibles cuestan cerca de $6.000.000.

El problema es que al subir los precios de los todos los autos por arriba de lo esperado, incluso los más económicos, se achicó la brecha con los vehículos que estaban ”topeados” para no pagar el Impuesto Interno o, como se lo conoce, el impuesto al “lujo”.

Qué es el impuesto al lujo

Éste es un tributo que se viene aplicando desde hace años para gravar a los autos más caros, aunque en la práctica afecta a 0km del segmento medio o chico porque la base imponible quedó muy baja. Una forma del Gobierno de aumentar también la recaudación.

Se estima que la carga impositiva promedio de un auto que se fabrica en la Argentina es de 54%, pero esto es sin tener en cuenta el impuesto al “lujo”. Con ese recargo, la presión fiscal salta por arriba del 60%.

Hoy el valor al público de los autos que deben tributar es de alrededor de $8.400.000. Si pasan ese límite deben pagar la alícuota del impuesto al “lujo” que implica una suba de más de 25% del valor del auto.

Es por eso que muchas marcas evitan que determinados vehículos paguen ese gravamen, colocándole un precio apenas inferior a ese tope, lo que hace que muchos modelos figuren en la lista oficial a un mismo valor aunque sean versiones diferentes y con distintos equipamiento.

Así venía sucediendo, pero ante el recargo impositivo sobre el dólar importador que hizo que subieran fuerte los precios, los 0km más económicos se acercaron tanto a ese tope que obligó a algunas marcas a que los modelos que estaban pegados al límite tuvieran que saltarlo y ser castigado con el impuesto al “lujo”.

Un caso testigo

Un ejemplo que sorprende es el del Chevrolet Cruze que se fabrica en Santa Fe. Hasta el mes pasado se ofrecía en siete versiones, de las cuales dos (las de 4 y 5 puertas Premier) pagaban el impuesto al “lujo”. El resto estaba por debajo de los $8.400.000.

Con los aumentos de agosto, la marca decidió que algunas de esas versiones que estaban “topeadas” aumentaran de precio para no pegarse con modelos más accesibles que se encarecieron inesperadamente.

De esta forma, el Cruze de 5 puertas RS pasó a costar de los $8.244.900 de comienzos de julio a $11.542.900. Esto representa un incremento de 40%.

Chevrolet Cruze, varios versiones de este auto mediano nacional estarán alcanzadas por el impuesto al "lujo".

Lo mismo sucedió con la versión de 4 puertas LTZ que hace un mes costaba $8.244.900 y hoy vale $11.542.900, como el caso anterior. En cuanto a las versiones Premier, la suba de precios fue de 20%, porque saltaron la otra escala de Impuestos Internos.

Otras marcas también debieron ajustar sus listas con incrementos muy fuertes. Algunas todavía no las difundieron.

El dato que se suma al caso del Cruze es que se trata de un modelo de producción nacional, por lo que se castiga con exceso de impuesto a los modelos que se fabrican localmente. Este modelo se va a dejar de fabricar hacia fin de año.

Lo misma situación impositiva pasa con una versión del Chevrolet Tracker, el Toyota SW4 y el Volkswagen Taos. Todos fabricados en el país. También afecta a muchos importados.

Se estima que la carga impositiva promedio de un auto que se fabrica en la Argentina es de 54%, pero esto es sin tener en cuenta el impuesto al “lujo”. Con ese recargo, la presión fiscal salta por arriba del 60%.