Tensión entre economistas de JxC: el canje y la bomba exponen grietas internas
La reunión fue anteayer. Y, quizá por primera vez, estuvieron presentes unos 15 economistas de todas las líneas editoriales de Juntos por el Cambio (JxC) con el objetivo de debatir la posición final que el principal frente opositor mantendrá ante el resultado del canje de deuda en pesos que culminará esta tarde; y que, según los datos que maneja el Ministerio de Economía de Sergio Massa, podría tener una aceptación de más del 50%.
Los profesionales de la oposición debatieron durante más de tres horas sobre cómo actuar ante la megaoperación estrella de marzo, que está cerrando la Secretaría de Finanzas de Eduardo Setti, y qué posición política le recomiendan a los dirigentes máximos de la sociedad opositora; para exponer en público como referentes posibles del próximo gobierno.
Si bien los 15 economistas coincidieron en condenar abiertamente la situación económica del país, recomiendan para el momento de asumir ejecutar un beneficio de inventario, con respecto a la deuda en pesos y dólares, dejando en claro que la herencia de Alberto Fernández será peor que la de Mauricio Macri y que el emblema kirchnerista del desendeudamiento es, en este caso, "un verso".
Sin embargo, a la hora de ponerse de acuerdo sobre qué actitud plantear cuando se conozcan los resultados del canje, y definir como "bomba" o similar, ya de manera oficial y con los resultados del canje sobre la mesa, las discusiones se volvieron acaloradas y no se llegó a un acuerdo definitivo. De hecho, se plantearon tres grupos marcadamente diferentes, y difíciles de acercar.
De más a menos polémicas, las posiciones expuestas en el encuentro (con los nombres relacionados con cada una) fueron éstas:
1) Reconocer el canje de manera crítica. Es la que expone Carlos Melconian y seguidores. Se basa en considerar que un canje de deuda en pesos de vencimientos actuales con posteriores a la asunción de un nuevo gobierno, es una operatoria habitual. Más si tiene el aval de las entidades financieras tenedoras de esa deuda, y la consideran la menos mala de las opciones sobre la mesa.
Se considera que el nuevo endeudamiento es consecuencia de la falta de confianza y de la explosión inflacionaria del Gobierno actual, pero que dadas las circunstancias es el mal menor. Y que cualquier alternativa diferente (pagar la deuda, no reconocerla o soluciones intermedias) sólo empeorarían una situación que generaría más complejidades futuras que soluciones económicas o financieras.
El único beneficio sería el electoral, algo que, según la visión de este grupo, provocaría mayores problemas a la hora de actuar después del 10 de diciembre de este año.
2) Aceptar la legalidad del canje, pero afirmando públicamente que se trata de una "bomba". Según este grupo, comandados por Hernán Lacunza y gran parte de los asesores directos de Horacio Rodríguez Larreta, se debe denunciar públicamente el problema que dejaría el canje de deuda y hablar de un problema de solución compleja y dura para el 2024.
Sería, siguiendo esta línea, una obligación económica, política y financiera necesaria de JxC para luego "no defraudar a los electores hablándoles con la verdad". Afirman desde este costado, que la posición de aval de los bancos y fondos de inversión al canje está más relacionado con la supervivencia y la defensa de los balances que de una posición de convencimiento; y que la denuncia de gravedad de la situación es conocida de cerca por el sistema financiero. Por lo demás, se habla en este sector sobre la legalidad del canje, sobre la imposibilidad de imponer trabas legales o institucionales a la operatoria y de la obligación del próximo gobierno de reconocer la seguridad jurídica de las decisiones económicas de cualquier gobierno democráticamente electo.
Postura extrema
3) Denunciar la emisión de algunos bonos del canje, y advertir a los bancos sobre tomar o no esa deuda. La expusieron el ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, y el principal asesor de Patricia Bullrich, Luciano Laspina. Es, por lejos, la posición más dura y extrema; al punto de cuestionar la legalidad de la operación. Y, en consecuencia, evaluar la alternativa de no reconocer ninguna deuda que venza luego del 10 de diciembre próximo (fecha de asunción del próximo gobierno), si se considera un tipo de cambio similar al oficial de cotización actual de 206,75 pesos.
Se considera que ejecutar el lanzamiento de un bono Dual con garantías del Banco Central y un tipo de cambio atrasado, es hipotecar la capacidad de maniobra de una próxima gestión; además de avanzar en un terreno legal complejo al considerar obligatorio tomar un tipo de cambio futuro que puede no coincidir con el real; sabiendo además que este tipo de retrasos es de casi 100% contra los dólares financieros.
En consecuencia, afirman desde este bando, que lo más responsable es advertir a los potenciales inversores que acepten el canje, que esta operatoria puede ser considerada en parte inadecuada e inaceptable por un próximo gobierno de un frente hoy opositor. Si bien no se habla de adelantar un default, sí se considera que los que tomen esta deuda estarán obligados a aceptar alguna decisión extrema en un próximo gobierno de JxC.
Esto confirmaría lo que ya adelantó este medio, sobre el temor profundo y cierta inquietud del sistema financiero ante las posiciones extremas y no coincidentes de los economistas del principal frente opositor. Lo que ya llevó a que los principales interesados en que no explote "La Bomba" hayan vuelto a la acción. Hace unos 20 días los bancos, tanto de capital nacional como extranjero, se presentaron en persona con referentes económicos, tanto del gobierno como de la oposición, para plantear que el tema del vencimiento de deuda en pesos, durante el 2023 y durante un eventual gobierno de Juntos por el Cambio, no debe ser tema de campaña. Esta semana ante la nueva embestida pública de los referentes de JxC por el avance del canje de deuda en pesos; las principales entidades que manejan el mercado financiero y el mercado de capitales salieron a plantear el pedido de racionalidad.
Chispas con los bancos
Los más directos fueron los bancos de capitales privados agrupados en la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), que desmintieron las acusaciones de los economistas de JxC sobre el canje. El presidente de la ADEBA, Javier Bolzico, defendió la iniciativa, luego de lo que fueron las acusaciones de los tres referentes económicos de la oposición: el ex ministro de Economía Hernán Lacunza, el ex titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA) Guido Sandleris y el diputado Luciano Laspina.
Los banqueros estaban particularmente preocupados por la posición del primero, ante quien particularmente estiman y consideran un moderado racional, pero que en las últimas horas había publicado un twitter donde afirmaba que “el Gobierno prepara un canje de deuda con los bancos” y que la interpreta como “una operación vil y ruinosa para el Estado”.
Ante esto, Bolzico remarcó que “la propuesta canje de deuda es por títulos (no por tenedor)”. Además, señaló que “los bancos tienen un porcentaje menor del total de la deuda. Por lo tanto, decir que es ‘con los bancos’ es -como mínimo- falaz”. Según el banquero, “un Put es una opción de venta de un activo a un precio fijo predeterminado de antemano”, que “hasta hoy el Banco Central nunca compró bonos a precio que no sea de mercado. Es un error conceptual llamar Put a la opción de liquidez de vender bonos al Banco Central” y que “el seguro de cambio no tiene nada que ver con la moneda en que se paga un título. Los títulos duales, pueden considerarse, en ciertos escenarios, una deuda en dólares. La mayor parte de la deuda argentina está denominada en dólares”.
El mensaje fue transmitido sin eufemismos de manera directa por parte de representantes de bancos de capital nacional y extranjeros, cara a cara, a funcionarios del Ministerio de Economía, y referentes máximos de JxC vinculados a Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.
Las comunicaciones se efectuaron a fines de febrero y terminaron de expresarse en los dos feriados de Carnaval. Las reuniones se realizaron en institucionales varias, domicilios particulares y contactos personales; y en todos los casos se evitaron los envíos de datos y opiniones vía redes. Las frases que se escucharon en los tres contactos circularon sobre la responsabilidad necesaria para hablar de la deuda en pesos, de la sensibilidad del mercado local (especialmente a los ojos de los inversores internacionales, que aún navegan con posiciones en bonos emitidos en pesos) y del peligro inminente que existe de corrida monetaria, cambiaria o similar si desde los inversores se toma la decisión de considerar a la abultada deuda en pesos como algo inmanejable. Tanto para este Gobierno como para el próximo. Cualquiera sea quien gobierne.
Los banqueros hablaron como los tenedores de casi el 45% de la deuda global en pesos, tanto considerados como los activos de las propias entidades financieras, fondos comunes de inversión, compañías de seguros y simples inversores particulares. Además de la cartera de los propios bancos. Lo que dejaron en claro los mensajeros del sistema financiero, es que si no se trabaja en un clima de colaboración, profesionalismo y tecnicismo extremos, y dejando de lado el debate como parte de la campaña electoral y "La Grieta", tanto el oficialismo como los potenciales sucesores a manejar la Casa Rosada recibirán las consecuencias de la falta de confianza en la praxis económica y financiera.