La pulseada de Sergio Massa para sostener la meta del 60% de ajuste salarial
El ministro de Economía, Sergio Massa, logró encolumnar a varios de los ministros del gabinete nacional para que defiendan una máxima: que la inflación de 2023 puede aún puede ser del 60% anual, pese al mal arranque de enero.
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Pero para que esto se cumpla, debe haber una convicción que se defienda en todos los terrenos posibles, y que sea expresada casi como una ideología cerrada. Esto es, que los aumentos salariales del primer semestre del año no pueden superar el 30% anual.
La primera en sumarse a la cruzada fue la ministra de Trabajo, Kelly Olmos, quien hace algunas horas dijo que "la meta de inflación para el primer semestre sigue siendo del 30%" y que, en ese contexto, el acuerdo de incremento salarial para el sector docente de un 33,5% para el período es "un acuerdo conveniente".
Dijo la funcionaria que "no nos oponemos a que los sectores pueden buscar algún punto adicional de recomposición"; pero dejando en claro que la meta no podría escaparse mucho más del 35%, aproximadamente.
Sabe Massa que si las primeras discusiones salariales del año se cerraran en estos límites, para el período fuerte de negociaciones paritarias que se abren en la última semana de marzo y culminan a fines de julio; los fuertes sindicatos que negocian en esa etapa tendrían ese 30% del primer semestre como faro.
Como contrapartida, si ya para esta época, los gremios de cierto peso que tienen cita al comienzo de cada ejercicio en el Ministerio de Trabajo para negociar sus aumentos salariales no respetasen ese 30% y discutieran aumentos promedio del 40% (o más), el tope del 60% se caería como un castillo de naipes. Y, en segundo tiempo, la meta de inflación del 60%. Algo que, por otro lado, está siendo cuestionado en estos días por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Fuego amigo
Cayó bien en el Palacio de Hacienda el cierre de los docentes con un incremento salarial de 33, 5%, discusiones en las que intervino personalmente el propio Massa. Preocupa entonces a Economía, que uno de los aliados más fuertes (al menos en la previa) del oficialismo, se haya convertido en el primero en cuestionar el tope semestral del 30%.

Se trata de Sergio Palazzo, radical de origen y kirchnerista en estos tiempos, quien desde La Bancaria exige un incremento de más de 40% para la etapa enero- junio, y que este jueves 23 de febrero abrirá la temporada 2023 de paros; cuando las entidades financieras de todo el país cierren sus puertas por 24 horas.
Esto, en una semana corta en la que no hubo actividad ni lunes ni martes por los feriados de Carnaval, las operaciones de fin de mes y las molestias por la cantidad de personas en las sucursales de bancos de todo el país se multiplicarán. Afirman en el Palacio de Hacienda y en Trabajo que la oferta realizada por las cámaras que representan a las entidades financieras (dos de ellas muy cercanas al oficialismo) no es muy lejana a lo que se reclamó desde el Gobierno; y que el 55% para todo el ejercicio con revisión en noviembre está en sintonía con lo pedido desde el Ejecutivo.
La pulseada
Claramente, no es la idea de Palazzo y La Bancaria. La Asociación Bancaria (AB) consideró "inadmisible" la última propuesta de aumento salarial de las cámaras del sector, en el marco de las discusiones paritarias y que "los trabajadores están enojados con los bancos”, que "ganaron lo suficiente como para arrimar una propuesta" mejor a la que hicieron.
La Bancaria sostiene que las cuatro cámaras patronales del sector siguen sin escuchar "a los trabajadores” y es frente a eso que decidió realizar una medida de fuerza en bancos públicos y privados de todo el país.
Las entidades proponen un aumento salarial de 55% en tres tramos hasta noviembre, con revisión dentro del último trimestre del año, o antes en caso de que cambien las condiciones macroeconómicas del país; lo que fue considerado insuficiente, una falta de respeto para los trabajadores y una propuesta que "desconoce el mandato del presidente de la Nación, quien claramente manifestó que los sueldos deben superar a la inflación".
Por las dudas, lanzó un mensaje que excede la negociación salarial. Según Palazzo, "el trabajador no sólo no puede ahorrar, sino que además va atrás de los productos. Cuando viene (el aumento) es para compensar lo que ya pagaste".
Una fuente del sector empresarial bancario, con cierta cercanía con el Gobierno, reflexionaba en las últimas horas sobre la situación, analizando los pocos elementos con que se disponen para obtener conclusiones políticas en la interna del oficialismo. "¿No estaremos recibiendo una réplica de la interna con el intento del kirchnerismo de ponerle nuevos palos en la rueda a Alberto Fernández?". No hay respuesta desde el oficialismo a la inquietud del banquero.


