Del Patacón al dólar Qatar: las cotizaciones que nos cambian el humor
“En Entre Ríos teníamos el Federal, pero no valía lo mismo que un Lecop o un Patacón”, dice alguien recordando cómo, hace dos décadas en Argentina, llegó a haber -al menos- 16 monedas en simultáneo y su cotización se actualizaba casi a diario, como hoy ocurre con los 15 tipos de dólar.
Quienes vivieron el 2001 en Argentina, recuerdan esa época como una de las peores crisis financieras que vivió el país. Se cumplían 10 años de la Ley de Convertibilidad que ajustaba la moneda nacional (entonces el austral y unos meses más tarde el peso) a la moneda estadounidense. La emisión monetaria (sin respaldo) estaba restringida por ley, aun después de que entrara en vigencia el “peso convertible de curso legal” tras el Decreto 2128/1991 firmado por el presidente Carlos Saúl Menem y el ministro de Economía, Domingo Cavallo que establecía la paridad del peso y el dólar.
“Un peso, un dólar”, era la expresión que sintetizaba la política económica en la Argentina de los 90’, signada por la Ley de Convertibilidad del Austral que había sido sancionada el 27 de marzo de 1991. Esos años estuvieron marcados por la estabilidad que significó bonanza para algunos, desempleo para muchísimas personas y un éxodo de profesionales que sirvió como llamado de atención.
Hacia el final de la década se percibía el clima de cambio de época. La situación social ya no daba para más (de hecho, esa época terminó con el grito de "qué se vayan todos"). Y la financiera tampoco podría resistir muchas presiones. Se temía una corrida bancaria y para prevenirla, el presidente Fernando de la Rúa -quien había asumido en diciembre de 1999- firmó el 1 de diciembre de 2001 un decreto por el cuál sólo se permitía retirar de los bancos $250 (entonces, equivalían a U$250) por semana.
Apenas unos meses antes, el 10 de agosto, se había publicado en el Boletín Oficial el Decreto 1004/2001 por el cual el Gobierno Nacional autorizaba la emisión de Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales más conocidas como Lecop. Ésta fue la primera cuasimoneda que circuló en el país en esa época.
La misma establecía que “el Banco Central de la Nación Argentina, como fiduciario del Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, emitirá, por cuenta y orden de las jurisdicciones, títulos de deuda que se llamarán Letras de cancelación de obligaciones provinciales (LECOP), cartulares, denominadas en pesos, por un monto total que no podrá exceder la suma de pesos un mil millones ($1.000.000.000), que podrán emitirse en una o varias series, tendrán vencimiento en un plazo máximo de cinco (5) años contados desde la fecha de su emisión, podrán rescatarse anticipadamente y no devengarán intereses”.
Comenzaron a circular lentamente, pero la estrategia fue replicada pronto por las provincias. En diciembre de ese año, a dos semanas de instaurado el famoso “corralito”, circulaban en el país 15 cuasimonedas… además del peso.
El Patacón -emitido por la provincia de Buenos Aires- fue una de las pocas cuasimonedas que trascendieron las fronteras provinciales. Era, junto con el Lecop -de alcance nacional- una de las que se tomaban como referencia.
Cada provincia optó para sus bonos o letras de deuda el nombre que creyó conveniente. Los argentinos incorporaron palabras como Federal (Entre Ríos), Lecor (Córdoba), Cecacor (Corrientes), Petrom (Mendoza), Cemis (Misiones), Huarpes (San Juan), Quebracho (Chaco), Bocade (Tucumán), Bocanfor (Formosa), Letras (Tierra del Fuego), Bono Ley 4748 (Catamarca), Petrobono (Chubut y Río Negro) y Bocade (La Rioja). Y aparecieron las cotizaciones, que variaban de acuerdo a la credibilidad y garantía con las que contaba cada uno de los bonos emitidos.
Las cuasimonedas eran monedas de curso legal que el Estado y los estados provinciales habían emitido a fin de contener la fuga de divisas y la creciente crisis. Circulaban como monedas de curso legal. Se usaban para pagar sueldos, impuestos, bienes y hasta el monto de las tarjetas de crédito. Se convirtieron en objeto de cambio y también de especulación.
Intento de "remake"
En 2020, con la economía frenada en plena pandemia, el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez dejó entrever la posibilidad de que la provincia de Mendoza -que durante la crisis de 2001 tuvo los Petrom, una de las letras más estables- emitiera cuasimonedas para aliviar la asfixia financiera. Y poco más de un año después, Claudio Lozano, exdirector del Banco Central, volvió a hablar de estas cuasimonedas. Señaló que podrían ser una opción para frenar la volatilidad del dólar que en ese momento cotizaba a $103,65 en el mercado oficial y $185,00 en el paralelo.
Pasó un año y, así como en 2001 se multiplicaron los bonos o letras de deuda, crecieron exponencialmente los tipos de dólar. A dos décadas del "boom" de las cuasimonedas, Argentina vuelve a los parches para salvar un sistema financiero en crisis y tratar de sanear una economía fuertemente golpeada. Esta vez la variante es el tipo de cambio internacional. Ya no se habla más de “oficial” y “paralelo” (también conocido como “blue” o “informal”) sino que hay al menos 15 tipos de dólar en la pizarra con valores que van desde el dólar soja, en torno a los $100, hasta el Cedear (Certificados de Depósitos Argentinos) que casi llegan a $310, un 2 o 3% por encima del dólar Qatar.

Aunque seguir la cotización de todos los tipos de cambio parece ser una misión imposible, el argentino promedio tiene la capacidad -tal vez por entrenamiento y experiencia- de conocer los números actualizados. Y hasta calcular mentalmente si al cambio del día conviene comprar con tarjeta, usar los dólares billete que tiene ahorrados u operar dólares MEP.
Lecop, patacones y petrom: de papel pintado a objetos de deseo
A pesar de haber salido de circulación hace poco menos de dos décadas, estos billetes siguen teniendo valor. Incluso multiplicaron exponencialmente el precio que tenían cuando hacia fines de 2003 eran nombrados por muchos como “papel pintado” por su escaso poder de cambio.
Un billete de 5 Petrom se comercializa en Mercado Libre por $12.950 y uno de 2 Petrom también cotiza cerca de los $13.000. Son dos de las monedas mendocinas con mayor cotización. A partir de 2001 se emitieron billetes de 2, 5, 10, 20 y 50 Petrom (Letras de Tesorería Garantizadas con Regalías Petrolíferas) con fecha de vencimiento de 2007. Todos llevaban en su anverso una torre petrolífera.

Los patacones, que tuvieron mucha más circulación entre 2001 y 2003 son también más comunes en la plataforma de subastas online donde por apenas $500 (menos de dos dólares a la cotización del blue de hoy) se puede conseguir un papel de 1, 2 o 5 patacones. Incluso los billetes de denominación más grande se pueden conseguir por menos de $1.000. Y hasta se comercializan fajos que no llegaron a circular por $65.000.
Los más populares fueron (y son entre los coleccionistas) los Lecop, de alcance nacional en el peor momento de la convertibilidad. Hoy se consiguen ejemplares por menos de $400. Y también se comercializan lotes completos que no llegaron a tener curso legal.
Más de 15 tipos de cambio y lo que salva es el humor
La gran cantidad de cotizaciones de dólar despertó, como era de esperar, un sinfín de repercusiones. Desde el “El Dólar Querida Fabiola, para pagar los eventos” hasta el “Dolar Sergio Massa: para la exportación de panqueques”.


“Estamos a un dólar de poder poner “dólar” como categoría en el tutti-frutti”, comentó alguien. Y en realidad, más allá del chiste, esta es la realidad de un país que tiene al menos 14 tipos de dólar además del dólar oficial al que sólo puede acceder un grupo mínimo de personas ya que las restricciones -cada vez más- dejan fuera de esa posibilidad a la mayoría de la población (sin contar con que muchos cobran salarios por debajo de la línea de pobreza y eso ya es excluyente).


