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Perdió la final de la Libertadores 2023 con Boca y ahora se lanza como DT: "Jugué pensando en ser técnico"

Después de una extensa trayectoria en el fútbol, decidió dar un nuevo paso y habló sobre las experiencias que marcaron su carrera.


Sergio Romero empieza a escribir una nueva historia dentro del fútbol. Después de una carrera que lo llevó a ser el arquero con más presencias en la historia de la Selección argentina, con 96 partidos, el misionero de 39 años ya se prepara para asumir un desafío completamente diferente: convertirse en entrenador.

Su último gran capítulo como futbolista fue en Boca Juniors, donde se convirtió en una pieza importante en distintas competencias y fue titular en la final de la Copa Libertadores 2023 (que el Xeneize perdió contra Fluminense). Ahora, ya alejado de los tres palos, trabaja en la construcción de su próximo proyecto y espera la oportunidad para tener su primera experiencia en un banco.

Aunque todavía no definió dónde comenzará, Romero reconoce que tiene una ilusión especial por Racing, el club en el que se formó. Sin embargo, también entiende que el primer paso puede darse en otro lugar y que lo importante será encontrar el contexto adecuado para comenzar.

El día que empezó a imaginarse como DT

En una extensa entrevista con Olé, Romero contó que su interés por convertirse en entrenador nació mucho antes de terminar su carrera. El momento que marcó ese camino fue durante su etapa en Racing, cuando compartió vestuario con Diego Simeone y pudo observar de cerca su transformación de futbolista a técnico.

El actual entrenador del Atlético de Madrid pasó de ser compañero a convertirse en la cabeza del grupo después de la salida de Mostaza Merlo. Romero siguió de cerca ese proceso y comenzó a preguntarse cómo sería ocupar algún día ese lugar.

"Jugué toda mi carrera pensando en ser técnico", aseguró el exarquero. La frase resume una inquietud que, lejos de aparecer sobre el final de su trayectoria, estuvo presente durante buena parte de su recorrido profesional.

Su puesto también influyó en esa preparación. Como arquero, Romero tenía una visión completa del campo y debía organizar permanentemente a los defensores. "Siempre busqué ordenar al defensor para ocupar los espacios y que me patearan menos", explicó.

A esa experiencia se sumó todo lo que pudo aprender de los entrenadores que tuvo a lo largo de su carrera. Sabella, Maradona, Basile, Martino, Van Gaal, Mourinho y Ranieri fueron algunos de los técnicos con los que trabajó y de los que, según reconoció, fue "absorbiendo conocimientos".

Una nueva mirada del fútbol

La experiencia acumulada también le permitió construir una mirada propia sobre el fútbol. Romero asegura que observa partidos de las principales ligas europeas, pero también sigue de cerca el torneo argentino, incluso en categorías y competencias menos expuestas.

Desde esa perspectiva, considera que el fútbol argentino tiene una característica que lo distingue: "Es muy duro y sumamente físico". También destacó la evolución de los equipos con planteles de menor jerarquía, que lograron reducir las diferencias con los clubes grandes a partir del esfuerzo y la competitividad.

"Los clubes chicos han logrado equiparar la jerarquía de los planteles grandes como Boca, River, Racing o Independiente a fuerza de sacrificio y hambre de gloria", sostuvo. Esa idea del esfuerzo aparece también cuando analiza su experiencia con la Selección argentina. Romero compartió vestuario con Lionel Messi durante años y fue testigo de su evolución como líder. Para el exarquero, el capitán argentino siempre entendió que el liderazgo no pasaba solamente por su rendimiento individual.

Chiquito Romero jugó dos Mundiales: 2010 y 2014. En 2018 no estuvo por una lesión a último momento.

"En un equipo nadie se salva solo", afirmó al recordar los momentos difíciles que atravesó aquella generación. En ese sentido, destacó el crecimiento de un grupo que terminó construyendo una identidad basada en el sacrificio y el compromiso colectivo.

Romero también guarda un recuerdo especial de Messi fuera de la cancha. Más allá de sus actuaciones, destacó "el Leo puertas para adentro" y "la humildad del pibe" con el que compartió concentraciones, mates, partidos de truco y momentos cotidianos.

La idea de juego de Romero y su sueño con Racing

Con todo ese aprendizaje acumulado, Romero ya tiene definida la base de lo que pretende como entrenador. Su proyecto parte de una combinación que considera indispensable: talento, compromiso y hambre competitivo. "El compromiso y el hambre van de la mano con el talento", explicó. Para el exarquero, no alcanza con tener jugadores técnicamente destacados: esa capacidad debe estar acompañada por una actitud que permita sostener la intensidad y la concentración durante los 90 minutos.

Su primer objetivo es conseguir una oportunidad y comenzar a sumar experiencia. En ese camino, Racing ocupa un lugar especial por su vínculo con el club en el que se formó. "Sería la gloria absoluta arrancar en el club del cual salí y al cual quiero", reconoció.

Romero, sin embargo, no desconoce que Racing tiene actualmente un entrenador y que su prioridad debe ser esperar el momento indicado. Por eso, no cierra la puerta a comenzar su carrera en otra institución.

La ambición es similar a la que tuvo como futbolista: empezar en Argentina y, con el tiempo, intentar dar el salto al fútbol europeo. "La idea es arrancar, que las cosas salgan bien y en algún momento poder dar el salto para dirigir allá", explicó.

Para ese desafío, además, ya tiene una estructura preparada. "Ya tengo a un cuerpo técnico listo para arrancar", contó. Así, después de haber pasado más de dos décadas dentro de las canchas, Romero empieza a darle forma a una nueva etapa, esta vez con la intención de mirar el fútbol desde el banco y construir su propia identidad como entrenador.