Gasly se cobró el podio de Mónaco con una histórica pole en Monza y Alpine puso a todos a pensar
Después de perder el tercer puesto en Montecarlo, el francés encontró la respuesta en el “Templo de la velocidad” y dejó al equipo ante un escenario inesperado.
Gasly, protagonista de una jornada histórica en Monza con Alpine.
X @F1Pierre Gasly tuvo una manera muy particular de contestar a la FIA. El viernes se enteró de que el podio que había conseguido en Mónaco volvía a desaparecer de su palmarés. La Corte de Apelación reinstaló las penalizaciones que le habían sido retiradas en primera instancia y el francés pasó otra vez del tercer al séptimo puesto. Un mal viernes.
El sábado tuvo una buena respuesta: Gasly hizo la pole para Gran Premio de Italia. La primera de su carrera, nueve años después de llegar a la Fórmula 1. Y lo hizo con Alpine, un equipo que, a lo sumo, aspira a ser “el mejor del resto”.
Es difícil encontrar una mejor manera de cambiar de tema. Porque después de lo ocurrido en Mónaco, Gasly tenía argumentos de sobra para dedicar el fin de semana a hablar de la decisión, de las apelaciones y de la FIA. De hecho, el viernes dejó en claro que no estaba dispuesto a dejar el asunto ahí. Pero el sábado apareció otra posibilidad: hacer que la conversación fuera sobre otra cosa.
El podio de Mónaco quedó condicionado por una decisión tomada fuera de la pista. La pole de Monza, en cambio, no admite demasiada discusión: Gasly fue el piloto que hizo la vuelta más rápida. Y quizá eso sea lo más interesante de lo ocurrido este fin de semana. Gasly quizás no logre recuperar el tercer puesto de Mónaco, pero ahora tiene una marca que nadie le puede quitar.
No hace falta convertirlo en una revancha histórica ni en una cuestión de orgullo. Es Fórmula 1 y es la vida misma: hay cosas que se pueden controlan y otras que no. Las decisiones de los comisarios, las sanciones y las apelaciones forman parte de la categoría tanto como las carreras. Gasly simplemente encontró una manera bastante efectiva de que el siguiente resultado dependiera de él.
Alpine y una pole que incomoda
La clasificación de Monza dejó una consecuencia que excede al francés y que probablemente sea más importante para Alpine que cualquier discusión sobre la FIA. Porque hasta este sábado había una certeza bastante instalada alrededor del equipo: Alpine no estaba en condiciones de pelear con los grandes y su objetivo razonable era convertirse, como a principio de año, en “el mejor del resto”. Por eso, incluso una clasificación de Gasly entre los cinco primeros habría sido un resultado destacado. Que terminara por delante de todos, con el Mercedes de George Russell como escolta, cambia inevitablemente la perspectiva.
También lo hace el rendimiento de Franco Colapinto. El argentino llevó el otro Alpine hasta la octava posición en la clasificación, en una muestra de que lo sucedido con Gasly no puede explicarse únicamente a partir de una vuelta excepcional. El equipo encontró en Monza un rendimiento que, al menos durante una tarde, lo colocó en un lugar que parecía reservado para otros.
Ahí aparece la parte incómoda de esta pole. No porque una clasificación alcance para modificar el diagnóstico de toda una temporada, sino porque obliga a preguntarse cuánto de este resultado responde a las características particulares de Monza y cuánto hay de un progreso real que Alpine todavía no había conseguido mostrar con claridad. El trazado italiano puede haber favorecido al A526, pero sería demasiado sencillo atribuir todo a eso.
Alpine llegó a Italia intentando sobresalir en la zona media y terminó dejando atrás a los equipos que habitualmente están por delante. Eso no convierte al conjunto de Enstone en un candidato a luchar regularmente, pero sí modifica las expectativas para lo que queda de temporada. Después de un resultado así, ya no alcanza con asumir que el equipo simplemente encontró el escenario perfecto.
Y quizás esta sea la la verdadera consecuencia de la pole de Gasly. El francés consiguió una rápida respuesta después de perder el podio de Mónaco, pero Alpine consiguió algo que -probablemente- no estaba buscando cuando llegó a Monza: generar una duda sobre su propio potencial (y el del resto). La carrera de este domingo será la primera oportunidad para comprobar si esa duda tiene fundamentos o si la clasificación terminó siendo una excepción.
Por ahora, Gasly tiene la pole que nadie puede quitarle. Alpine, en cambio, tiene algo bastante menos tangible pero mucho más interesante para el futuro: una pregunta que hasta hace unas horas parecía difícil de plantear.