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A 50 años del milagro de los Andes: cuál fue la importancia del rugby para los sobrevivientes

Los pasajeros del accidente del avión FAU 571 en la Cordillera de los Andes en 1972, rugby del equipo uruguayo Old Christians Rugby Club, contaron cómo los ayudó el rugby para sobrevivir 72 días en las condiciones más extremas.

El dramático accidente de avión del 13 de octubre de 1972 en la Cordillera de Los Andes tuvo 16 sobrevivientes. Allí viajaba un equipo de rugby uruguayo, el Old Christians Rugby Club, para jugar un partido en Chile. Después del accidente que se conoció como La Tragedia de los Andes y que provocó la muerte de 29 personas, los jugadores uruguayos recordaron que el deporte, en particular el rugby, los ayudó a sobrevivir 72 días en las condiciones más extremas hasta conseguir el rescate, tras lo cual nació el Milagro de Los Andes.

El avión serie FAU 571 se estrelló contra una montaña y durante 72 días los pasajeros estuvieron perdidos en la cordillera, hasta que consiguieron ser rescatados. Los rugbiers uruguayos rememoraron la tragedia a lo largo del tiempo y revelaron detalles del "espíritu de equipo" y la "función" de cada uno para mantenerse firmes ante la adversidad.

Alfredo Delgado, uno de los sobrevivientes, aseguró cuáles fueron los pilares que lo ayudaron a sobrellevar la tragedia: "Lo principal fue la ubicación filosófica y la creencia en Dios frente al problema. Con esos elementos empezamos la lucha, pero de nada hubieran servido si en el grupo no hubiera dominado una mentalidad deportiva".

Roberto Cannesa, wing tres cuartos de Old Christians. (Foto: El Gráfico)

Días después de la hazaña, Roberto Canessa y Delgado le contaron a la revista El Gráfico que "desde el primer día cada uno tenía una función". Delgado, en ese sentido, era el encargado de "fabricar el agua" que consumieron los sobrevivientes a partir del deshielo, en tanto que Canessa, que era estudiante de medicina, ayudó a curar a los lesionados.

Delgado, por su parte, recordó: "Fernando Parrado era el hombre fuerte, con una gran capacidad física, capaz del esfuerzo más increíble; Canessa, el inteligente que lo iba a compensar con lucidez y entereza. Porque en otra vinculación con el deporte quiero contar esta anécdota: Parrado juró ante el cadáver de su madre que volvería a ver a su padre, aunque ése fuera el último acto de su vida. Vería al padre y moriría en sus brazos por agotamiento. Para nosotros, Parrado era el maratonista al que solo le importa la meta. Aunque la cruce y se muera. Su obsesión era llegar hasta su padre. Y aunque eso por un lado garantizaba su lucha inclaudicable, por el otro carecía de estrategia o de la cuota de frialdad necesarias en los momentos en que fuera imprescindible. Por eso su compañero sería Canessa, el hombre ideal para frenarlo, para hacerlo descansar, para serenarlo".

 

Canesa, por otra parte, reveló: "El deporte nos enseñó a absorber grandes esfuerzos. Incentivamos un espíritu de sacrificio que nos acostumbra a grandes cambios. Sabemos ganar y sabemos luchar contra la adversidad. En el rugby, además, aprendimos a apoyar al compañero necesitado, a socorrer el sector flojo, a solidarizarnos con quienes haga falta para que lo colectivo sea más importante que lo individual. Esto mismo lo explicamos en la Cordillera. Hicimos de un grupo de desahuciados un equipo que se disponía a ganarle a todas las dificultades. Y lo logramos".

Además, Gustavo Zerbino, otro de los integrantes de esa hazaña de supervivencia, recordó en la revista Viva cómo fue que el rugby los ayudó a mantenerse con vida: "Yo soy deportista, así que no me gusta extrapolar. Aun así, te digo que, para mí, haber sido rugbiers hizo la diferencia, porque el rugbier ya está adaptado antes de empezar a jugar. Primero, tienen que, todos juntos, llevar la pelota al otro lado; en el scrum son ocho que empujan todos juntos y te enseñan a levantarte cada vez que te caés y a seguir corriendo".

"Lo más importante es que el juez siempre tiene razón. ¿Qué quiere decir? Que no importa lo que pase, vos tenés que seguir haciendo lo correcto por los motivos correctos, sin quejarte. El rugby es el deporte más democrático que conozco porque juega el gordo, el flaco, el veloz, el lento, el alto, el bajo; todos tienen un lugar. En la Cordillera, cada uno tenía un don y, en eso, yo era el número uno", agregó el sobreviviente.

"Yo tuve que ser médico con Canessa; había estudiado tres meses en la Facultad de Medicina: Biología Celular, Psicología Médica y Estadística. Tuve que cortar, coser, curar, ayudar. Todo lo que te imagines y más, lo hice. Roy Harley era el especialista en radio; sólo porque un día había armado una Radio Spika, la sacó de su cajita, le puso una batería, la ensambló y funcionó. En vez de preguntarse por qué, que te lleva a la parálisis, hay que preguntarse cómo. El cómo te impulsa a la acción. Cuando me quejo y no acepto lo que pasa, me peleo con la realidad, sufro. Y eso me produce ira, impotencia, bronca", cerró Zerbino.