Por qué se inflama la panza y qué hábitos ayudan a aliviar la hinchazón abdominal
La nutricionista Sofía Barberis explicó cuáles son las causas más frecuentes de la hinchazón abdominal y qué cambios simples pueden ayudar a mejorar.
La hinchazón abdominal puede estar relacionada con la alimentación, el estrés y la salud intestinal.
La hinchazón abdominal es una molestia frecuente, pero no siempre responde a una sola causa. Puede aparecer después de comer, en momentos de estrés o como parte de cuadros digestivos más complejos. Por eso, entender qué la dispara es clave para diferenciar un malestar pasajero de un síntoma que se repite.
En diálogo con MDZ, la licenciada en Nutrición Sofía Barberis, matrícula 2035, explicó que la inflamación abdominal puede tener distintos orígenes. “La inflamación abdominal se produce por diversos factores. Puede ser por estrés, puede ser por una alteración en la microbiota intestinal, puede ser por consumir un exceso de alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y en grasas saturadas”, señaló.
Las causas detrás de la hinchazón abdominal
La distensión abdominal suele relacionarse con la acumulación de gases, la digestión lenta, ciertas intolerancias alimentarias y trastornos como el síndrome de intestino irritable. Cleveland Clinic también señala que los problemas digestivos y los cambios hormonales pueden influir en la sensación de abdomen lleno, tenso o inflamado.
Sofía Barberis agregó que también pueden intervenir otros cuadros. “Se puede producir por un síndrome de colon irritable, que es a causa del mismo estrés, por un SIBO, que es sobrecrecimiento bacteriano a nivel del intestino delgado”, sostuvo. De todos modos, la evidencia médica actual advierte que el diagnóstico de SIBO debe ser evaluado con criterio profesional, ya que existen debates sobre la precisión de algunos tests de aire espirado, según una actualización de Mayo Clinic.
Qué alimentos pueden empeorar el cuadro
La alimentación ocupa un lugar central. Según la nutricionista, algunos productos pueden agravar la hinchazón en personas sensibles. “El gluten, trigo sobre todo, la lactosa que se encuentra en la leche, en yogures con lactosa, en quesos blandos, en el helado también”, enumeró Barberis. También mencionó las comidas rápidas, los productos ricos en azúcar, las grasas saturadas y algunos edulcorantes como sorbitol, manitol y xilitol.
El NIDDK, organismo de salud digestiva de Estados Unidos, coincide en que las comidas con alto contenido de grasas pueden aumentar la hinchazón en algunas personas. También recomienda llevar un registro de alimentos y síntomas para detectar posibles disparadores.
En esa lista de alimentos que pueden generar molestias, Sofía Barberis incluyó además el ajo, la cebolla, las legumbres como lentejas, garbanzos y porotos, y algunas frutas. “La manzana, la sandía, la pera, son alimentos que me generan mayor inflamación”, explicó. Estos productos pueden ser problemáticos en personas con sensibilidad a ciertos carbohidratos fermentables, conocidos como FODMAPs, asociados a gases, dolor y distensión en pacientes con intestino irritable.
Hábitos simples para mejorar la microbiota
No todo pasa por eliminar alimentos. También importa sumar opciones que favorezcan una mejor tolerancia digestiva. “Los probióticos pueden venir en cápsulas o comprimido, o también encontrarse en alimentos como el chucrut si se tolera bien, un yogur natural fermentado, el kéfir que también es una bebida fermentada”, indicó Sofía Barberis.
La especialista también recomendó alimentos como espinaca, acelga, banana, frutilla, arándanos, frambuesas, avena, arroz, quinoa y proteínas como el pollo. Además, remarcó la importancia de sostener una buena hidratación. “El consumo de líquido, de agua, ayuda a tener una mejor microbiota intestinal y que no haya tanta alteración”, afirmó.
La clave, en todo caso, está en observar la respuesta individual. La lactosa, por ejemplo, puede provocar dolor, gases, hinchazón o diarrea en personas intolerantes, aunque no todas reaccionan igual. Por eso, ante síntomas persistentes, pérdida de peso, dolor intenso, vómitos, sangre en materia fecal o cambios marcados del tránsito intestinal, la consulta profesional resulta indispensable.


