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No las tires: el potencial oculto de las hojas de mandarina y qué dice la ciencia sobre ellas

Más allá de su aroma, las hojas de mandarina contienen compuestos antioxidantes que podrían ser clave para la industria alimentaria.

Las hojas tienen un valor que pocos conocen. Fuente. Shutterstock.

Las hojas tienen un valor que pocos conocen. Fuente. Shutterstock.

Muchas mandarinas en la verdulería se exhiben aún unidas a pequeñas ramas o con hojas verdes adheridas a su tallo. La mayoría tiende a desprenderlas y desecharlas de inmediato, ignorando que estas hojas frescas guardan un intenso aroma cítrico que puede aprovecharse.

El uso de las hojas de mandarina

Sin embargo, en el universo de la botánica casera es fundamental separar la tradición de la medicina: que una infusión forme parte del saber popular no la convierte en un medicamento ni significa que tenga propiedades curativas validadas para tratar patologías. Lo correcto es abordarla como una reconfortante bebida aromática y no como un remedio clínico.

La mandarina (Citrus reticulata Blanco), perteneciente a la familia de las Rutáceas, posee hojas elípticas u ovaladas, de un verde brillante en su cara superior y un tono más claro en el envés. Al ser trituradas con las manos, estas hojas liberan un perfume fresco muy similar al de la propia cáscara de la fruta.

Este aroma es la razón por la cual se emplean frecuentemente en infusiones. Históricamente, la medicina tradicional les ha atribuido propiedades antiespasmódicas o relajantes, un uso popular que incluso ha quedado asentado en registros de instituciones como la Universidad Federal de Alfenas en Brasil.

El potencial de las hojas de mandarina. Fuente: Shutterstcok.

El potencial de las hojas de mandarina. Fuente: Shutterstcok.

A pesar de esto, se trata de una costumbre cultural y no de un tratamiento médico probado, por lo que no debe difundirse como una cura para el insomnio, la hipertensión o cualquier otra afección.

Preparación

Es indispensable seguir ciertas pautas de higiene y seguridad, considerando el traslado y la manipulación que sufrieron antes de llegar a la cocina. Usar únicamente hojas frescas, que luzcan sanas y en óptimas condiciones. Descartar por completo hojas recolectadas del suelo.

Preparar la infusión con una cantidad mínima para evaluar la tolerancia del cuerpo. Evitar su consumo en niños, mujeres embarazadas o pacientes con enfermedades preexistentes sin antes consultar con un profesional de la salud.

Más allá del ámbito doméstico, la comunidad científica ha comenzado a posar sus ojos sobre este recurso. En Colombia, un equipo de investigadores de la Universidad Nacional llevó adelante un estudio utilizando las hojas de la mandarina Arrayana del Tolima —un material que usualmente se descarta tras las cosechas, logrando extraer valiosos compuestos antioxidantes.

Durante los ensayos, estos extractos naturales demostraron ser eficientes para retrasar el proceso de oxidación en el aceite de soja, abriendo una interesante puerta hacia el desarrollo de futuros conservantes naturales para la industria alimentaria. Asimismo, la misma institución detectó la presencia de compuestos bioactivos, tales como flavonoides, que están siendo analizados por su potencial interés neuroprotector, aunque estas líneas de investigación continúan en etapas de estudio.