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Mundial 2026, frío y muchas horas frente a la pantalla: cómo evitar la deshidratación silenciosa

Mientras el Mundial 2026 impone pausas para hidratarse, especialistas recuerdan que no hace falta sentir sed para empezar a tomar agua.


En una tarde de Mundial 2026, el cuerpo también juega su propio partido. Entre nervios, festejos, cafés, picadas y horas frente al televisor, tomar agua puede quedar en segundo plano. El problema es que la falta de hidratación no siempre avisa con una señal clara y puede aparecer antes de sentir sed.

Las pausas de hidratación que se ven en los partidos volvieron a poner el tema en conversación. En la cancha, buscan cuidar a los futbolistas frente al desgaste físico y las altas temperaturas. En casa, pueden servir como una alarma simple: levantarse, moverse un poco y tomar agua sin esperar a que el cuerpo lo reclame.

Cuando la sed llega tarde

La llamada deshidratación silenciosa ocurre cuando el organismo empieza a recibir menos líquido del que necesita, pero la persona todavía no registra una necesidad intensa de beber. En invierno, ese riesgo puede pasar más inadvertido porque las bajas temperaturas reducen la sensación de sed. A eso se suman los ambientes cerrados, la calefacción, las bebidas con cafeína y las largas horas de quietud.

Carolina Arriva, médica especialista en Cardiología, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología y asesora de Glaciar Baja en Sodio, advierte que el cuerpo puede verse afectado antes de que aparezca la sed. Cansancio, dolor de cabeza, boca seca, menor energía o dificultad para mantener la atención pueden ser señales tempranas de una hidratación insuficiente. Por eso, sostiene, conviene distribuir el consumo de agua durante el día y sostener una rutina.

Señales simples para prestar atención

Uno de los indicadores cotidianos más fáciles de observar es el color de la orina. Los tonos claros suelen asociarse con una hidratación adecuada, mientras que los más oscuros pueden funcionar como una señal de alerta. No se trata de mirar un dato aislado ni de alarmarse por un cambio puntual, pero sí de usarlo como referencia junto con otras sensaciones del cuerpo.

La hidratación tampoco depende únicamente del vaso de agua. Las frutas y verduras aportan líquido, minerales y fibra, y pueden acompañar una alimentación más equilibrada. Sandía, naranja, melón, pepino, tomate y hojas verdes son algunos ejemplos fáciles de sumar a comidas o colaciones. Para quienes tienen indicaciones médicas específicas, especialmente por enfermedades cardíacas, renales o tratamientos con restricción de líquidos, la recomendación siempre debe ajustarse con un profesional.

Hábitos para cuidarse durante los partidos

El Mundial puede convertirse en una excusa práctica para ordenar el día. Cada pausa del partido, entretiempo o cambio de actividad puede ser un recordatorio para tomar agua, ventilar el ambiente y levantarse unos minutos. Permanecer sentado durante períodos prolongados no ayuda: caminar por la casa, estirar las piernas o hacer movimientos suaves mejora la circulación y corta la inercia de la pantalla.

El cuidado cardiovascular también se construye con decisiones pequeñas y repetidas. Elegir agua como bebida habitual, moderar el sodio, descansar bien, moverse con frecuencia y sostener una alimentación variada son gestos que pesan más que cualquier medida aislada. En tiempos de Mundial, la emoción está garantizada; la hidratación, en cambio, depende de una costumbre diaria que conviene no dejar para el final del partido.