Cómo hacer mermelada de mora casera paso a paso
La mermelada de mora es una conserva tradicional que destaca por su sabor intenso, ligeramente ácido y dulce al mismo tiempo, ideal para acompañar una amplia variedad de platos. Las moras, además de ser deliciosas, están repletas de antioxidantes, vitaminas C y K, y fibra, lo que hace de esta mermelada una opción saludable para incorporar en el desayuno o la merienda.
Hacer mermelada casera es una excelente manera de aprovechar las moras frescas cuando están en temporada, y su preparación no requiere ingredientes complicados. Con solo moras, azúcar y un toque de limón, se puede crear una mermelada exquisita que resalta el sabor natural de la fruta. Además, si te gusta experimentar con texturas, puedes optar por dejar la mermelada con las semillas para un resultado más rústico, o colarlas para obtener una consistencia suave y fina.
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La mermelada de mora no solo es perfecta para untar en pan o galletas, sino que también puede usarse como relleno de postres o mezclarse con yogur, agregando un toque delicioso a cualquier comida. Es una opción versátil, fácil de hacer y una excelente forma de preservar las moras durante todo el año. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
1 kg de moras frescas, elige moras bien maduras y de color oscuro ya que aportarán más dulzor y sabor, si no puedes encontrarlas frescas también puedes usar moras congeladas pero asegúrate de descongelarlas y escurrir el exceso de agua, 750 g de azúcar, la cantidad de azúcar puede ajustarse al gusto pero esta proporción (75% del peso de las moras) es ideal para asegurar la conservación y obtener una textura adecuada, si prefieres una mermelada menos dulce puedes reducir el azúcar a 500-600 g aunque esto puede afectar la consistencia,
1 limón, 1 manzana (opcional),
Procedimiento
- Lava bien las moras bajo agua fría y escúrrelas con cuidado. Si has decidido agregar manzana, lávala, pélala y rállala finamente. Exprime el limón y reserva el jugo.
- Si las moras están congeladas, asegúrate de descongelarlas y eliminar el exceso de líquido.
- Coloca las moras en la olla grande de fondo grueso. Si prefieres una mermelada con una textura más fina y sin semillas, en este punto puedes triturar ligeramente las moras con un tenedor o una prensa de papas. También puedes pasarlas por un colador para eliminar parte de las semillas, pero esto es opcional, dependiendo de si prefieres una mermelada más rústica o más suave.
- Añade el jugo de limón a la olla. Este paso es importante porque el ácido del limón ayudará a que las moras conserven su color y potencia la pectina natural de la fruta, lo que favorecerá la gelificación de la mermelada.
- Enciende el fuego a una intensidad media-baja y cocina las moras durante unos 5-10 minutos hasta que empiecen a soltar su jugo.
- Agrega el azúcar de manera gradual, removiendo constantemente con una cuchara de madera para evitar que se pegue al fondo de la olla. Si has optado por agregar la manzana, es el momento de incorporarla también.
- Sube el fuego a medio-alto y sigue removiendo. A medida que el azúcar se disuelve, notarás que la mezcla comienza a burbujear.
- Cocina la mezcla a fuego medio durante unos 20-25 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se pegue. La mermelada estará lista cuando alcance el "punto de gelificación". Para saber si la mermelada ha llegado a este punto, realiza la prueba del plato frío:
- Coloca un plato pequeño en el congelador antes de comenzar a hacer la mermelada.
- Cuando creas que la mermelada está lista, coloca una pequeña cucharada de mermelada sobre el plato frío y deja reposar unos segundos. Si al empujarla con el dedo la mermelada forma arrugas, significa que está en su punto.
Envasa y conserva
- Una vez que la mermelada haya alcanzado el punto deseado, retírala del fuego y deja reposar un par de minutos. Después, con ayuda de un cucharón, vierte la mermelada caliente en frascos de vidrio previamente esterilizados.
- Para esterilizar los frascos, hiérvelos junto con sus tapas durante unos 10 minutos y déjalos secar al aire. Llena los frascos casi hasta el borde, coloca las tapas y ciérralos bien. Si deseas una conservación más prolongada, puedes realizar un baño maría con los frascos llenos durante 10-15 minutos.
Deja que los frascos se enfríen completamente a temperatura ambiente antes de almacenarlos. Guárdalos en un lugar fresco y oscuro. Una vez abiertos, consérvalos en el refrigerador y consúmelos en un par de semanas. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.