"Camaleones": las plantas que cambian de color de forma natural, según el entorno
Descubrí las plantas que modifican sus tonalidades de manera asombrosa en respuesta a las condiciones ambientales.
Las hortensias cambian de color.
Mi casaAunque se asocia a las plantas con una paleta uniforme de verdes, la naturaleza esconde camaleones que transforman sus tonalidades. Muchas especies cambian el color de sus hojas o flores como una respuesta directa al clima, la intensidad de la luz o factores ambientales.
Esto permite que una misma planta luzca diferente según la época del año. Se trata de una respuesta a mecanismos de adaptación y supervivencia sorprendentes.
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Las plantas más mutables
Hay muchas variedades de suculentas que cambian drásticamente de color cuando se exponen a una combinación de sol intenso y frío moderado. Sus bordes o la totalidad de sus hojas pueden pasar de un verde pálido a tonos rojos intensos, anaranjados o morados profundos.
En tanto, el crotón es una planta tropical famosa por su follaje multicolor. En un mismo ejemplar conviven hojas con nervaduras verdes, amarillas, naranjas y rojos encendidos, creando un contraste visual que simula llamas.
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También es el caso de las hortensias. Estas plantas no cambian por el clima, sino por la composición de la tierra. Según el nivel de pH del suelo en el que estén plantadas, sus flores pueden cambiar hacia el rosa (en suelos alcalinos), el azul (en suelos ácidos) o el morado (en suelos neutros).
En cuanto a las Coleus y Caladium, la primera modifica la intensidad y el patrón de sus dibujos foliares dependiendo directamente de la cantidad de luz solar que recibe. Por su parte, el Caladium sorprende con combinaciones de blanco, rosa y verde que parecen trazadas con pincel, adaptando sus matices a medida que la planta madura.
Al igual que la piel humana produce melamina para protegerse, algunas plantas generan pigmentos especiales para defenderse de la radiación solar muy intensa. Esto tiñe las hojas de tonos rojizos o púrpuras, actuando como un filtro solar natural.
Además, el frío suave o las amplitudes térmicas marcadas desaceleran la producción de clorofila (el pigmento verde). Al retirarse el verde, quedan al descubierto otros colores subyacentes o se estimula la coloración rojiza en los tallos y hojas.
Por último, en botánica, el término estrés no siempre es negativo. Una disminución controlada en el riego, un cambio de ubicación o la transición de estaciones generan estímulos que obligan a la planta a modificar su química interna, regalando paisajes cromáticos únicos en macetas y canteros.