ver más

Añadí a tus picadas sabor de mar: receta de cornalitos fritos ¡súper fácil!

Prepará esta receta de cornalitos fritos, crocantes y dorados, ideales para una picada o entrada con limón, como en los bodegones y restaurantes de la costa.


Si te gustan las picadas marinas, esta receta de cornalitos fritos es un clásico que nunca falla. Los cornalitos son pescaditos pequeños que, bien fritos, quedan súper crocantes y sabrosos. Son simples de preparar y perfectos para acompañar con limón y disfrutar como en un bodegón.

Con ingredientes simples prepará estos cornalitos

La receta de cornalitos fritos es muy popular en la costa argentina, donde suele servirse como entrada o parte de una picada marina.

Rinde: 4 porciones

Ingredientes

  • 800 gramos de cornalitos frescos limpios.

  • 200 gramos de harina 0000.

  • 5 gramos de sal.

  • 2 gramos de pimienta negra molida.

  • 1000 gramos de aceite para freír.

  • 200 gramos de limón en gajos.

Paso a paso para crear unos cornalitos fritos deliciosos

1- Lavá bien los cornalitos frescos limpios y secalos con papel de cocina.

2- En un bol mezclá la harina 0000, la sal y la pimienta negra molida.

3- Pasá los cornalitos por la mezcla de harina hasta que queden bien cubiertos.

4- Sacudí el exceso de harina antes de freír.

5- Calentá el aceite para freír en una olla o sartén profunda.

6- Cuando el aceite esté bien caliente agregá los cornalitos en tandas pequeñas.

7- Freí durante 2 a 3 minutos hasta que estén dorados y crocantes.

8- Retirá con espumadera, escurrí sobre papel absorbente y serví con limón en gajos.

Podés preparar cantidad sin dificultades

En muchos restaurantes de playa, la receta de cornalitos fritos se prepara con harina simple para lograr una textura bien crocante.

De la cocina a la mesa

Preparar esta receta de cornalitos fritos en casa es una forma simple de disfrutar un clásico de la cocina de mar. El secreto está en secar bien los cornalitos antes de pasarlos por harina y freírlos en aceite bien caliente para que queden crocantes. Se sirven recién hechos, con bastante limón exprimido por arriba y, si te gusta, una pizca extra de sal. Son ideales para una picada, una entrada o para acompañar una cerveza bien fría. Si sobran, lo mejor es calentarlos unos minutos en horno fuerte para devolverles la textura crocante que los hace tan irresistibles. ¡Deliciosos!.