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Situación de calle: cómo se vive en los refugios de Mendoza

Historias de personas en situación de calle que atravesaron la intemperie, soledad y abandono. Qué implica habitar la calle y qué se necesita para salir.


“Una noche estaba comiendo en una olla popular y dije: ‘Bueno, acá estamos’”, contó Marcelo, uno de los residentes del refugio Puentes Mendoza que vivió durante años en situación de calle. “Ya vivía en una pensión, pero no sabía para dónde ir. Pensé: 'Me quedaré esta noche y mañana veré’. Pasaron los días, y empezás a conocer gente en situación de calle ”, agregó.

Después de recorrer otras provincias y pasar por distintos espacios, hoy está por irse del refugio: “Estoy por salir, ya me queda poco tiempo. Justamente ahora voy a ver un lugar para alquilar”. Llegó allí tras una cadena de situaciones difíciles: “Tuve problemas familiares, me separé, me quedé sin laburo, entré en depresión. Empezás a quedarte en casas de amigos, con algún familiar, pero llega un momento en que terminás en la calle”.

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Pablo, otro de los alojados en Puentes, se acercó al lugar en mayo del año pasado, luego de que una causa judicial lo dejara sin vivienda. “Tuve que buscarme la forma de no pasar la noche en la calle. Me enteré de que había lugares como albergues o comedores. Así llegué al primero, que era uno con más de cien personas. Era complicado, pero podías estar si cumplías las reglas”, dijo.

Pero decidió cambiarse tras un robo. “Desaparecieron cosas mías. Así que me cambié. Este tiene otro funcionamiento. Hay gente que te asiste en trámites, salud, psicológico… Allá solo abrían las puertas”, añadió.

Sobre el funcionamiento de los refugios en general, comenta: “Casi todos los albergues son sólo para hombres. Para mujeres hay uno solo, el de Remar. No hay lugares mixtos”.

deposito puentes

Con aportes, donaciones y dinero de sus bolsillos así está compuesto el depósito.

También reflexionó sobre quienes no acceden a refugios: “La solución es abrir más lugares como Puentes: que no sean sólo para dormir, sino con apoyo. Así la gente puede estabilizarse y buscar trabajo. Muchos albergues no tienen equipos de asistencia, y eso no te ayuda a salir”.

Marcelo coincidió: “Lo de que no quieren ir a los refugios tiene algo de verdad y algo que no. Que te roben sí pasa, pero no es el motivo principal. La problemática es compleja: hay gente por temas familiares, consumo, delincuencia… No se puede estigmatizar ni pensar que hay una sola causa. Es supervivencia pura”.

Mujeres, refugios y obstáculos para empezar de nuevo

Silvia tiene 63 años y está alojada en el refugio Remar de Ciudad, que recibe mujeres, niñas y niños. Llegó después de quedarse sin empleo como cuidadora. “Pasé tres noches en la calle. Recordé un lugar para inmigrantes, me derivaron acá. Mis hijas quieren que me vaya con ellas, pero prefiero que tengan su vida propia”, comentó.

Hace telares que vende, y pese a tener un título técnico y experiencia laboral, no consigue trabajo formal: “Las empresas te ven con ‘fecha de vencimiento’”.

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Silvia, Roxana y la mascota estrella del hogar: Maxi.

Roxana también vive en Remar. Tiene hijos y lucha por volver a vivir con ellos. “Llegué porque el ETI no me permitía estar con ellos sin vivienda. Ahora mi hermana los tiene, bajo supervisión judicial. Los veo cuando me autorizan”. Ella está terminando el secundario y busca trabajo formal, estable y con un salario digno que le alcance para alquilar y mantener a sus hijos.

Milena, coordinadora del refugio, explicó que el enfoque del espacio es integral. “Aquí no sólo damos cama, techo y comida; nos enfocamos en levantar a la persona anímicamente”, dijo. Cuentan con cursos, posibilidad de terminar estudios, gestiones de salud, acompañamiento emocional y apoyo en trámites judiciales.

El refugio actual tiene cupo para 40 mujeres y niños. "A veces superamos el cupo, como en 2023 con 45 personas", aclaró Milena. Actualmente, están acondicionando un ex hostel para que sea un nuevo espacio mixto en Godoy Cruz y 25 de Mayo para 30 personas, acepta familias completas (evitando separar parejas o padres/madres con hijos).

El Estado llega con cuentagotas

No se trata solo del frío: “No sólo se muere de frío. Hay compañeros que fallecen por falta de ambulancia. Y esto pasa todo el año, no solo en invierno”, alertó Aldana sobre un problema profundo que está más allá de las estaciones y que tiene muchas aristas.

Marcelo consideró que la respuesta estatal es limitada y fragmentaria: “El Gobierno hace parches: dos meses en un hotel, dar comida… pero no hay un plan. Nosotros somos promotores de la Ley de Situación de Calle. Proponemos ocupar casas deshabitadas y armar lugares con gente en situación de calle. Acá en Mendoza, no sé si les interesa”.

Silvia dice que presentó una propuesta en una ocasión en un municipio del Este: “Yo propuse una transición de subsidios a empleo con salarios decrecientes. Me la rechazaron porque mi título era terciario, no universitario”.

"Es clave destacar que en Mendoza no hay censos oficiales de personas en la calle. El único registro sistematizado es el de la UAPSI, donde documentamos nombre, DNI, situación laboral y tratamientos. Nuestro enfoque es la reducción de daños (no la abstinencia obligatoria), a diferencia de espacios religiosos", añadió

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Puentes alberga a 24 personas, funciona las 24 horas y sostiene sus actividades mediante un convenio con el Gobierno de Mendoza, cuyos pagos están demorados. “No hay censos oficiales de personas en situación de calle. El único registro sistematizado es el de la UAPSI”, dijo Aldana.

En cuanto a donaciones, en ambos albergues coincidieron en que este año mes está costando, casi no recibieron ropa de invierno. "La gente no renueva sus prendas por la misma crisis. Lo más urgente ahora es ropa de abrigo, calzado para adultos y medias”, dijo.

Empleo insuficiente

"Un proyecto municipal para crear ‘carpetas laborales’ jamás se implementó. Muchas no pueden trabajar por horarios incompatibles con el cuidado de hijos. Los varones tienen más flexibilidad, ellos no deben retirar niños del colegio o llevarlos al médico", dijo Milena y agregó: "Contingencia Social da subsidios para 2 meses de alquiler, pero si la persona no tiene empleo estable, vuelve a la calle. Es un parche, no una solución".

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Algunos de los chicos desayunando en Puentes.

La calle no es un lugar para vivir, pero tampoco se sale individualmente de ella. Sin políticas sostenidas, empleo formal, plan de viviendas y acompañamiento integral, los refugios seguirán siendo apenas un resguardo transitorio frente a un problema estructural.