Mendoza con Tucumán: por qué fueron claves para el folklore en Argentina
El reciente libro "Breve historia del folclore argentino" abarca el período de 1920 a 1970 y su autor resalta a Tucumán y Mendoza como centros ineludibles.
Breve historia del folclore argentino es un reciente libro, cuyo autor Oscar Chamosa, traza novedosos cruces entre música y política.
La "Breve historia del folclore argentino" (1920-1970), de Oscar Chamosa, es un trabajo de investigación que viene a revalorizar aquella música que comenzó favorecida por la élite del país y de Mendoza y terminó siendo un vínculo artístico muy estrecho con la política más de izquierda en su época.
Todos pensamos en el Nuevo Cancionero como referencia, que tuvo a Mendoza de cuna, pero el autor del reciente lanzamiento editorial rastrea y evidencia que las primeras fiestas de la Vendimia fueron impulsoras de esta música.
A mediados de años 30 la fiesta mendocina promovió este estilo musical y rápidamente se dispersó en festivales que eran menores en varias provincias. En especial en la franja central del país.
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La vendimia ayudó más de lo que suponíamos a "instalar" el folklore como la música natural en los escenarios del interior "profundo". Pero en este libro Tucumán es el gran impulsor cultural.
Folklore
Oscar Chamosa plantea en su libro con bastante carácter y documentación un relato político que atraviesa décadas y va mutando. Una forma, a su modo, de observar el siglo XX argentino.
Tanto cambia la historia que, lo que nació como un rescate de la música de los hombres del Interior, como símbolos de la argentinidad y la reserva cultural (casi como patrimonio), terminó en los 70 siendo una expresión habitual del ala "artística" del Partido Comunista y de otros sectores radicalizados de la izquierda patria.
Chamosa ayuda a entender estos vínculos con rigor, amplitud y hasta nuevas fuentes históricas: estas condiciones hacen de su libro lo mejor para destacar, entre tantos aspectos contributivos.
Cuando nos coloca en el contexto de la época que investiga (1920) nos dice que el tango estaba en el núcleo del panorama cultural del puerto y sus "arrabales". Estos se expandían ya con el vigor consolidado de los primeros inmigrantes del siglo XIX.
Entonces el "otro" país detectó una necesidad para reafirmarse de aquella melange y así pareceria que apeló al "acervo" cultural de la Argentina. Al menos la no considerada en esta cabeza de Goliath que hemos sabido conseguir.
Y allí es cuando surge la música del hombre de las pampas, de los desiertos, de las selvas: esas geografías vastas que nos contienen. El folklore se expandió con el propósito de plantar una bandera, de hablar un mismo idioma, de proponer una vuelta a las raíces.
"Nada de futuro y no me vengan con el presente: en el pasado dormimos más tranquilos", podrían haber rubricado.
Tucumán
Es aquí en donde este libro coloca su piedra basal, la llave para destrabar una puerta muy interesante acerca de una expresión cultural con enorme impacto popular en Argentina.
Y para focalizar aún más en esta "fundación" el historiador nos remite a las familias dueñas de los ingenios tucumanos. Aclaro que cuando se refiere a "nacimiento" se trata de explicar que lo que sucedió allí y en esa época fue el desarrollo y promoción industrial de esta música.
Algo se ha expresado pero Chamosa pone lupa allí y desgrana una operación cultural deliberada, hasta con nombres y apellidos. El apellido es casi el mismo, obviamente.
Mendoza
No pasan muchas páginas del libro "Breve historia del folclore argentino" para encontrar la primera mención a Mendoza. Y el autor explica que en las primeras ediciones de la Fiesta de la Vendimia, las élites del vino también abrazaron aquellos preceptos de Tucumán.
Y pusieron a este estilo musical como el sonido de la época también en Mendoza. No se juzga, al menos quien esto redacta, si fue apropiado o no, o esos modos que ocultan prejuicios. Lo impactante es que el folklore que se usaba en la Vendimia a fines de la década del 30 se expandió hacia otros festivales en el centro del país. Y muy rápido. Casi como un contenido que se hace viral hoy.
Tejada Gómez
La otra gran referencia a Mendoza en el libro de Oscar Chamosa que se lanzó por Edhasa es la irrupción del Nuevo Cancionero en un panorama cultural que no esperaba un renacer de ese modo, y menos desde el oste de Argentina.
Armando Tejada Gómez surge para el historiador como el padre de este movimiento del folklore aunque deja claro que Tito Francia fue el "artista" que lo parió con una sofisticación muy ponderada por pares.
Evidentemente aparece Mercedes Sosa, el gorrión que voceó al Nuevo Cancionero hasta sus últimos días, y también su marido, Oscar Matus.
Hay muy buenas entradas sobre la relación de casi todos ellos con el Partido Comunista de Mendoza y camaradas que fueron los primeros espectadores de ese fenómeno cultural.
El autor aprovecha este giro histórico para validar esa relación con artistas del folklore triunfantes en Francia, como el caso de Atahualpa Yupanqui.
Oscar Chamosa
El autor de este libro más que interesante es Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Luján. Y doctor en Historia por la Universidad de Carolina del Norte. Y entre sus tareas es profesor de historia latinoamericana en la Universidad de Georgia.
Cuando publicó un anterior trabajo en este tenor, se dijo que el autor presentaba la "fascinante historia de un componente importante, aunque a menudo ignorado. La formación del nacionalismo popular en América Latina y el desarrollo del movimiento folclórico argentino".
Se concluye que Oscar Chamosa prosigue muy sólido en esta línea de indagación y, generoso, le suma muy buenas revelaciones y análisis.