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Mendoza fue sede de un entrenamiento de combate y rescate de la Fuerza Aérea Argentina

La Fuerza Aérea Argentina desarrolló en Mendoza y San Luis el ejercicio Furia 2026, una preparación para un operativo internacional.


La IV Brigada Aérea de Mendoza fue escenario este jueves del ejercicio de adiestramiento Furia 2026, una actividad organizada por el Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Fuerza Aérea Argentina que reunió personal y aeronaves de distintas unidades del país.

Dicha actividad se enmarca dentro del cronograma anual de capacitación operacional y apunta a comprobar el desempeño de pilotos, mecánicos y equipos logísticos frente a distintos desafíos.

El operativo se desarrolló en forma conjunta con la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, en San Luis, y tuvo como objetivo preparar a los medios que participarán en Salitre 2026, un ejercicio multinacional que se realizará a fines de junio y durante las primeras semanas de julio en Antofagasta e Iquique, Chile.

Durante la tarde de este jueves, cerca de las 14:30, aviones y helicópteros comenzaron a despegar desde la pista de la IV Brigada Aérea. El inicio de las operaciones aéreas se demoró debido a las condiciones meteorológicas en Villa Reynolds, donde se desarrollaba parte de las actividades previstas.

Un entrenamiento que integra distintas capacidades

El entrenamiento permitió integrar distintas unidades aéreas y poner a prueba procedimientos utilizados en operaciones internacionales.

Furia 2026 permitió poner en práctica procedimientos de defensa aérea, rescate, transporte de tropas, comunicaciones, coordinación operativa y apoyo aéreo. El ejercicio también buscó comprobar la capacidad de distintas unidades para trabajar de manera integrada ante escenarios complejos.

En esta edición participaron más de 120 efectivos entre tripulaciones, técnicos y personal de apoyo. Además, se desplegaron aeronaves IA-63 Pampa II y III, EMB-312 Tucano, Learjet 35A, Cessna 182 y helicópteros Lama, Bell 412, Bell 407 GXi y Hughes 500D.

Desde Mendoza operaron especialmente los Pampa II del Escuadrón Operativo Panther, los Pampa III provenientes de Río Gallegos y los helicópteros asignados a la IV Brigada. Los pilotos involucrados en el ejercicio cuentan con una experiencia que va desde las 400 hasta las 1.000 horas de vuelo de combate.

La seguridad y el aprendizaje detrás de cada misión

El vicecomodoro Horacio Luis Scotto, director del Ejercicio Furia 2026, explicó a los periodistas presentes que una de las metas principales es entrenar la toma de decisiones en situaciones exigentes y fortalecer los procedimientos de seguridad.

"La seguridad operacional no se negocia en ningún momento. El riesgo siempre existe, pero se trata de minimizarlo al máximo", sostuvo durante la presentación realizada en la brigada mendocina.

Scotto también destacó que detrás de cada aeronave existe una estructura mucho más amplia que permite sostener las operaciones. "Cada vez que movemos un medio aéreo a un lugar del país no va solo el avión y el piloto. Va su mecánico, su apoyo logístico y todo lo necesario para poder operar durante varios días", explicó.

Preparación para responder ante situaciones de crisis

El operativo incluyó aviones, helicópteros y equipos de apoyo que practicaron escenarios similares a los de una situación real.

Según detalló el jefe del Departamento de Planes y Programas del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Fuerza Aérea Argentina, estos ejercicios permiten entrenar tanto para escenarios militares como para situaciones de emergencia o crisis que puedan requerir una respuesta aérea coordinada.

"Es importante mantener estas actividades para poder adiestrarnos y entrenarnos. Tenemos que estar a la altura de las circunstancias ante cualquier evento de crisis, ya sea una emergencia natural o cualquier otra situación que requiera nuestra participación", señaló.

Otra de las tareas desarrolladas durante Furia 2026 fue la simulación de una misión de búsqueda y rescate de un piloto derribado en territorio hostil. Ese escenario permitió coordinar medios aéreos, comunicaciones y procedimientos de planificación similares a los utilizados en operaciones reales.

El valor del trabajo en equipo

Scotto remarcó que una parte fundamental del entrenamiento ocurre una vez terminadas las misiones. Allí se analizan los resultados obtenidos y se identifican aspectos para mejorar.

"Lo que estuvo muy bien se mantiene, lo que se puede mejorar se revisa y lo que estuvo mal se piensa de nuevo. Es la única forma que tenemos de crecer", afirmó.

Para el jefe del ejercicio, el aprendizaje permanente es una obligación dentro de la actividad aérea. "Cada hora de vuelo de la que no saco un aprendizaje es una hora de vuelo tirada a la basura", expresó.

Finalmente, destacó que estas maniobras también fortalecen los vínculos entre quienes participan. "El espíritu de equipo para nosotros es muy importante. Conocernos cara a cara y atravesar situaciones complejas juntos hace que podamos confiar en la persona que tenemos al lado", concluyó.