La lucha de Felipe en el Hospital Garrahan: tiene 11 meses y espera un trasplante de corazón
Felipe está internado en el Hospital Garrahan a la espera de un trasplante de corazón. Su mamá, Gisela, pide concientizar sobre la donación de órganos.
Felipe nació el 30 de septiembre de 2024, hace casi un año, en el partido bonaerense de Pilar.
Gentileza GiselaFelipe tiene 11 meses de vida y para su familia cada día que vive representa una conquista. Su mamá, Gisela, tuvo un embarazo tranquilo, rodeada de amor y sin ningún tipo de diagnóstico médico que la alarmara sobre una posible situación crítica en cuanto al desarrollo del bebé que llevaba en su vientre. Después de esperarlo con ansias por nueve meses, finalmente, el 30 de septiembre de 2024, llegó a sus vidas Feli, el segundo hijo de Gisela y el primero junto a su pareja, Emanuel. No sabían que, desde ese día, el bebé lucharía por su vida, en espera por un trasplante de corazón.
Gisela, oriunda del partido bonaerense de Pilar, había tenido a Milo, su primer hijo de ahora 10 años, junto a su exesposo. Luego de separarse volvió a encontrar el amor junto a Emanuel, tres años atrás. Producto de esa relación fue que nació Felipe, un bebé buscado y deseado, según dijo la madre a MDZ: “Mi embarazo fue lo más tranquilo y lo mejor. Fue un bebé deseado, amado”.
Pero el día del parto todo cambió. “A mí la epidural (anestesia que se le inyecta a la mujer que va a tener un parto) no me agarró, así que me sedaron completamente. Entré con anestesia general a la cesárea y cuando Feli nació me dijeron que a veces se pasa un poco de la sedación a través de la placenta, por lo que él estaba medio adormecido. Le costaba respirar, así que quedó en la sala de neonatología”, contó Gisela a MDZ, al recordar el día que dio a luz a su segundo hijo.
Cinco horas después del parto, la madre despertó y quiso ir a ver a su bebé de inmediato. Entonces, se encontró con un cardiólogo que ya le había hecho los estudios al recién nacido y no tardó en explicarle a la pareja que Feli “tenía un corazón muy agrandado, una dilatación”. Ante ese panorama, el profesional les dijo que debía derivarlos de urgencia a algún hospital pediátrico y el Hospital Gutiérrez (CABA) fue el que los aceptó.
En ese segundo nosocomio, le hicieron un cateterismo a Feli y descubrieron que tenía una miocardiopatía dilatada. “Su corazón estaba tan agrandado que no podía inyectar sangre de manera normal a todos sus órganos vitales”, explicó la madre y declaró qué sintió al enterarse de la condición de su hijo: “Fue un golpe durísimo porque hacía horas había nacido y no se explicaba por qué”.
Feli, en la lista de emergencia nacional en espera de un corazón para vivir sano
Fueron seis meses viviendo en el Hospital Gutiérrez, acompañando al pequeño en familia, mientras que los médicos, las enfermeras y los seres queridos los contenían a ellos. Comenzaron a “convivir con la enfermedad” y aprendieron a ser “enfermeros sin título”, según las palabras de Gisela, tanto en los nosocomios como en su casa. Un día, les dieron el alta y volvieron juntos a su hogar en Pilar. Allí, los cuidados persistirían. Debían proporcionarle a Feli una medicación crónica, un anticoagulante, “porque al no bombear sangre suficiente su sangre se coagula” y sondas nasogástricas para alimentarlo.
Pese a estar en casa por 4 meses, Feli tuvo que afrontar 5 internaciones. “La mínima fiebre hace que Feli esté taquicárdico y necesite oxígeno y tengamos que ir corriendo a alguna guardia”, reveló. Hasta que decidieron que, cuando un episodio similar volviera a ocurrir, lo llevarían directamente al Hospital Garrahan. Hace más de 20 días, ingresaron al centro pediátrico más importante del país, al verlo agitado. Allí le hicieron todo tipo de estudios y controles y hasta tuvieron que reanimarlo ante un paro cardíaco. “Lo tuvieron que intubar, ponerle un catéter y ese mismo día entramos a la lista de emergencia nacional”, manifestó Gisela.
“Desde que nació Feli sabemos que no hay nada que lo cure, no hay cirugía ni medicación que lo salve. La medicación es acompañamiento. Por eso, aspiramos a que él tenga un trasplante. Sabíamos desde que nació que su condición es tan grave y tan severa que lo único que lo puede mantener hoy es recibir otro corazón”, aseguró la mujer que lleva adelante una campaña de concientización sobre la donación de órganos.
No había entrado antes al listado de bebés en emergencia nacional para la donación de órganos debido a su bajo peso y contextura física. Debía esperar al año de vida, pero el día que sufrió el paro cardíaco se aceleró el proceso para conseguir el trasplante de corazón. Ese día, pese al dolor de ver a su hijo sufriendo, sintió alivio al saberlo en el listado de emergencia, con más esperanzas de que un donante aparezca para salvarle la vida.
La conquista de los 11 meses de Felipe
El 30 de agosto pasado, Felipe cumplió 11 meses de vida, y en menos de un mes cumplirá un añito. En “El mundo de Feli”, una cuenta de Instagram en la que difunden la campaña de donación de órganos y el progreso del bebé, celebran cada día de su vida como una conquista. “Es una conquista porque Feli está cansadísimo. Él lucha desde que nació con esto. Su corazón necesita un poco más de oxígeno, de morfina, necesita que esté sedado y dormido completamente porque es como si corriera una carrera”, sostuvo Gisela en diálogo con MDZ.
La situación es compleja. "Cada sedación, cada intubación representa un riesgo. Feli ya se ha despedido seis veces y sigue peleando. Entonces, todos los días son conquistados. Nosotros agradecemos todos los días un día más de vida con Feli; agradecemos que él luche porque no hay nada que nosotros podamos hacer. Todo depende de la fortaleza del bebé”, manifestó su mamá entre lágrimas.
El corazón que puede salvar otra vida
Consciente y afligida debido a que para que su hijo viva otro bebé debe morir, Gisela elige transformar ese dolor en acción: "Nadie está preparado para decidir en medio del dolor, pero si hay información, quizá una familia pueda donar y salvar siete vidas".
La campaña que impulsan desde "El Mundo de Feli" en redes sociales busca sensibilizar sobre la donación pediátrica. “Yo no pido un corazón para mi hijo, sé lo que implica, pero pido que las familias nos escuchen, que sepan que ese dolor pueden convertirlo en amor y que los órganos no van al cielo, que pueden salvar otras vidas”, declaró.
Este jueves, Felipe será sometido a una traqueotomía, una decisión dolorosa pero necesaria. "Mientras haya posibilidades, vamos a hacer todo. Feli no se rinde, y nosotros tampoco", concluyó Gisela, con esperanzas de que su bebé siga luchando y mejore su estado de salud.