La camiseta tailandesa de la Selección argentina: la nueva estafa que mueve millones en el país
Obnubilados por increíbles ofertas en redes sociales, los potenciales compradores caen en una trampa que genera dinero rápido para los estafadores. El caso al que pudo acceder MDΖ.
Caer en la tentación. Ni más, ni menos. La oportunidad de sumar ingresos como futuro revendedor de un producto que, por la cercanía del Mundial de fútbol, se vendería como pan caliente, está más que latente. En las redes sociales, sobre todo en Instagram y TikTok la "oportunidad" está a 15 segundos de la realidad.
Abrumados por la gran cantidad de reels que ofrece el algoritmo sobre la llegada al país de las réplicas exactas de la camiseta de la Selección argentina, muchos dan el paso y comienzan a gestionar la compra que, en algunos casos, incluye una súper oferta de "10 camisetas 5G tailandesas por 150.000 pesos". A priori, un negocio redondo teniendo en cuenta que en la reventa, esas imitaciones, no bajan de 50.000 pesos (como mínimo) contra los más de 200.000 en los que se consigue la casaca original Adidas.
La versión que se ofrece en las redes es idéntica a la que usarán Messi y compañía desde el 16 de junio cuando Argentina debute el martes 16 de junio contra Argelia en el inicio de la carrera de La Scaloneta para defender el título obtenido en Qatar 2022. Pero, detrás de todo eso, se esconde una estafa en la que ya han caído miles de argentinos que, ante la complicada situación económica del país, ven con buenos ojos poder hacer un extra antes de que estalle la fiebre mundialista.
El caso al que tuvo acceso MDΖ
Diego pasó varias noches viendo una y otra vez cómo en sus redes sociales aparecían cientos de reels ofreciendo el producto del año. Fue, en la segunda o tercera desvelada, que cerca de las cuatro de la mañana, mientras intentaba conciliar el sueño, que tomó la decisión de emprender, una vez más, en algo rápido que le pudiese dejar unos pesos extras para poder cubrir los gastos mensuales.
La cuenta era perfecta: 10 camisetas de la Selección por 150.000 pesos da a un valor de 15.000 por unidad, que luego vendidas, como mínimo a 50.000$, dan un total de 500.000: ¡Clinck, caja! Todo era perfecto. Ya había imaginado flyers para sus redes y para compartir en grupos de WhatsApp donde intentaría alcanzar potenciales clientes.
A primera hora de la mañana, y después de haber tomado la decisión empresaria, el mendocino contactó a uno de los tantos oferentes de redes sociales y al que consideraba como el más serio ya que, tras un análisis minucioso de su perfil, entendía que era el que más seguridad le brindaba para invertir esos 150.000 pesos que no le sobraban, pero que podían generarle una diferencia de 350 lucas en cuestión de horas.
"Gol Argentino" se presentaba en sus redes como un proveedor confiable ya que, además de dejar un número de contacto (donde figuraba hasta la dirección de dónde estaban ubicados), tenía tienda online con referencias de supuestos clientes y un perfil de Instagram atractivo donde mostraba actividad constante e interacción con sus seguidores.
Una compra, una estafa
Envalentonado, el comprador cayó en la nueva estafa argentina. Tras transferir los 150.000 pesos, desde "Gol Argentino" se contactaron por WhatsApp dando detalles del pedido al que había accedido: "10 camisetas tailandesas calidad 5G. ¿Qué talles vas a querer?".
"Y mandame 3XXL; 3XL; 2L y 2M", fue la respuesta del comprador. "Listo. En cuanto tengamos el número de seguimiento de Andreani te lo pasamos", fue el último mensaje de ese día cerca de las 13. Contento se fue a buscar a sus hijos a la escuela, no sin antes contarle a un amigo lo que había hecho. "¿Estás seguro?", fue la respuesta. "Olvidate. Si sale, unos días antes del Mundial pido unas 30 y me pongo en un semáforo a venderlas".
Ese "¿Estás seguro?" encendió las luces de alerta. En los 16 kilómetros que separan a Diego de la escuela de sus hijos, no paró de pensar en lo que había hecho. "¿Y si me estafaron?", una y otra vez. Antes de la salida del colegio, el comprador se volvió a comunicar con "Gol Argentino": "¿A qué hora más o menos creés que despachás el pedido?". Una media hora después llegó la respuesta: "Estoy esperando al cadete. No debe tardar más de 20 minutos en llegar".
"Gol Argentino", según los datos proporcionados en su cuenta de WhatsApp Empresa, tenía domicilio en Villa Mercedes, San Luis. De hecho el número telefónico de contacto era de esa localidad. Todo era perfecto. Entrando a Google Maps se podía hasta visualizar lo que era el aparente local.
Ese día no hubo más contacto. El mendocino se fue a dormir tranquilo hasta las 6.15 de la mañana, horario en el que se levanta para ir a trabajar. Cerca de las 9 agarró su celular y otra vez: "Buen día. ¿Cómo viene mi pedido? Ayer me quedé esperando el número de seguimiento". Nada, silencio sepulcral durante varias horas. Ya inquieto, entró a su cuenta de Mercado Pago y dio con un dato no menor: el nombre y el cuil del titular de la cuenta donde había transferido. Con esos datos googleó y encontró otro dato: el receptor del dinero no era de San Luis, sino de Santa Fe.
Ya en estado de pánico, "corrió" a las redes sociales y dio con una única persona con ese nombre. Mensaje directo de Instagram y a esperar: "¿Vos vendes camisetas?". Una hora después: "¿Camisetas? No, no. Pero sos el tercero que me habla por una estafa en camisetas. Están usando mí cuenta".
Chau, estafa consumada. El intercambio siguió y el joven santafesino aclaró que, además de estar usando su cuenta, ya había hecho la denuncia BruBank para poder acceder de nuevo a su home banking. "Quedate tranquilo que si está la plata, te la transfiero".
Seis horas interminables y la angustia de tener que contar que había sido estafado
Pasadas las seis horas que el banco le había puesto de plazo para volver a acceder a su cuenta, el santafesino volvió a comunicarse con el mendocino y le pasó captura de todos los movimientos que la cuenta había tenido durante los últimos tres días. Ahí se podía ver que la plata que ingresaba era transferida automáticamente a otra cuenta de Mercado Pago. El dato de esa información era que figuraba el nombre y el cuil del titular.
Con esa información y ya en contacto con los otros dos estafados que le había comentado el titular de la cuenta a la que se transfirió el dinero comenzó una especie de "trabajo de demolición". Un pago en Dateas dio más información sobre el estafador: lugar de residencia, DNI, situación ante el Banco Central, etc. Con eso en la mano llegó la denuncia ante la Justicia de Santa Fe. Prints de pantallas como pruebas, todo fue cargado para que se iniciara la investigación (la cual todavía no comienza ya que no ha habido contacto de las autoridades de esa provincia).
A la par, un bombardeo preciso al número de WhatsApp de "Gol Argentino". "Tengo todos tus datos. Pude acceder a la cuenta. Devolveme la plata Mateo XXX. Sé que no sos de San Luis, sino de Santa Fe", y así una interminable lista de mensajes y una presión constante del grupo de "estafados", uno de San Juan y el otro de Córdoba, quienes triangulaban información en un grupo de mensajería creado para la ocasión.
Félix, el sanjuanino, se pone en contacto por privado con su vecino de Mendoza. "Mirá lo que me llegó" junto a una captura de Mercado Pago. Le habían devuelvo los 150.000 pesos "invertidos". Al resto, al mendocino lo mismo y a Agustín, el cordobés, también. La excusa desde "Gol Argentino" fue "no pudimos cumplir con los pedidos, por eso devolvemos la plata". El estafador no tuvo más opción.
Una segunda oportunidad, otra estafa
Con la plata en la mano, y la bronca de no poder comprar el producto, el mendocino fue por una segunda oportunidad, aunque en esta segunda ocasión con un poco más "cuidado". El proveedor elegido era de La Plata por eso activó el contacto con dos amigos que viven en la capital de la provincia de Buenos Aires. "Quedate tranquilo, yo voy, las veo, las compro y te las despacho", le dijo uno de ellos y otra vez las cuentas mentales sobre la ganancia que le podía hacer al producto sensación del año.
Días después, Carlitos fue hasta la dirección que a Diego le habían indicado por WhatsApp: "Chad, no encuentro el lugar. ¿Estás seguro? Me parece que es un timo", fue el mensaje que otra vez rompió todo tipo de ilusiones. "Si, me dijeron esa dirección. Es en el local 7", le retrucó. "Dame unos minutos. Igual me parece raro, porque este lugar se llama Pasaje Rodrigo y es como una especie de Galerías Pacífico".
A la par, el comprador, a más de mil kilómetros de distancia, volvió a escribir al número de WhatsApp de "Urban Fit". "Hola estoy en el lugar, pero no encuentro el local", escribió con la esperanza de que la premonición de su amigo fuese solo eso y que la compra se pudiese concretar cuanto antes.
"Local 7", fue la respuesta, la misma de unos días antes cuando había comenzado el contacto y cuando Diego había pedido datos específicos argumentándole al "vendedor" que no quería volver a caer en una estafa. El mensaje fue reenviado a Carlitos quien, mientras esperaba en la puerta del coqueto lugar, charlaba con el guardia de seguridad. El dato brindado por el personal contratado por la galería fue demoledor: "No sos el primero que viene por este tema. Para mí es una estafa". Dicho y hecho.
Lo positivo para el mendocino es que, después de un segundo intento fallido, no puso la plata en juego. Agradecimiento, mediante, se despidió de Carlitos con la vergüenza de tener que contar en su casa sobre lo que había ocurrido en La Plata.