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Gerónimo Rauch: de Mambrú a los grandes escenarios del mundo

Gerónimo Rauch celebra 26 años sobre los escenarios con un show que reúne música, recuerdos y grandes invitados.

Gerónimo Rauch atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. A 26 años de su debut profesional, el cantante argentino combina los grandes escenarios del teatro musical con una nueva etapa como productor y la preparación de dos shows especiales en Madrid y Buenos Aires.

El artista construyó una trayectoria que lo llevó desde Argentina hasta España, Londres y Estados Unidos, donde pudo interpretar algunos de los personajes más emblemáticos del género, entre ellos Jean Valjean, El Fantasma de la Ópera y Jesucristo.

Ahora, decidió mirar hacia atrás para celebrar el camino recorrido, pero también hacia adelante. Su espectáculo "26 años en escena" propone recuperar canciones que fueron determinantes en su formación artística y sumar invitados que fueron parte de su historia.

Mirá la entrevista completa a Gerónimo Rauch

—Estás cumpliendo 26 años de trayectoria en tu carrera y estás preparando un show especial por eso. Pero primero quería preguntarte cómo te sentís vos hoy profesionalmente y en lo personal con todo este recorrido.

—Yo estoy quizás viviendo uno de los mejores momentos de mi carrera, de mi vida. Sí, son esos momentos donde uno se felicita a uno mismo: "Te felicito. Muy bien, lo lograste". Logré estar por lo menos donde yo sentía que quería estar y con una proyección muy interesante.

Del sueño de vivir de la música a una carrera profesional

—Empezaste muy chico. ¿Te imaginaste todo esto o en el camino te fuiste sorprendiendo también de tus logros?

—Sí, yo creo que cuando empecé yo... Bueno, era la típica pregunta: "Sos cantante, pero ¿de qué te ganas la vida? ¿Cómo te ganas la vida?" Era una utopía dedicarme a la música, dedicarme al arte. Era como muy difícil soñar con algo así. Principalmente porque los recursos que teníamos en esa época —te hablo del 95—, solamente la música era el rock and roll o la ópera. No había mucho más para abordar.

Y de a poquito se fueron concretando ciertos logros, ciertos sueños. Y ahí es cuando uno empieza a decir: "Si ya logré esto, puedo un poquito más". Y así vas conociendo gente. Es muy importante rodearte bien y conocer gente que a veces tenga la opción de elegirte. Y fue lo que me fue pasando. Fui audicionando, fui conociendo productores, directores, etc. Y se fueron abriendo los caminos.

—Considerás como tu punto de inicio el 2000 con Los Miserables. ¿Qué pasó en ese momento que decidiste que ese era tu futuro?

—Esa decisión la tomé como tres años antes, cantando en la escuela de canto donde yo estudiaba. Que fue la primera vez que dije: "Esto me hace bien". Me sentí como un canal de expresión, me sentí como que no existía el tiempo. Y ahí fue cuando dije: "Esto me gusta mucho, ¿cómo lo logro?".

Después de eso ya empecé a trabajar profesionalmente. Hice grabaciones, jingles, cortinas musicales, etc. Pero sí creo que el año 2000 fue la primera vez que yo me sentí profesional. Por eso lo considero como el inicio de mi carrera. Porque las cosas que hice antes eran parte de la búsqueda, parte del juego, el conocerme, el romperme mis barreras. Y de repente fue la primera vez que dije: "Esto va en serio. Ya no es un juego". Bueno, sigue siendo un juego. Pero lo considero como mi título. Como que ahora sí soy profesional.

Mambrú y una exposición que cambió su carrera

—Y después llegó la etapa de Mambrú con mucha exposición. ¿Al día de hoy qué sentís que te dejó de aprendizaje toda esa etapa?

—Bueno, la fama te hace aprender mucho, te hace conocer tus límites, tus pasiones. Es como que es todo muy extremo cuando tenés un grado de exposición tan grande. Me quedo con haber cantado en lugares a los que aún a día de hoy no volví. Países que no me había imaginado poder ir a visitar. Después, gracias a Dios, algunos sí los pude volver a visitar con mi carrera. Pero, yo qué sé, estadios. Hicimos Vélez dos veces y no se volvió a repetir.

Pero bueno, después canté en lugares tan mágicos que no lo añoro tanto. Pero sí, se aprende mucho. Fuimos cinco chicos, éramos chicos dentro de todo, que vivimos una experiencia muy enriquecedora en muchos aspectos. Y yo me quedo con eso.

—Terminada esa etapa, pasaste a algo totalmente diferente, que es el teatro musical. ¿Te costó tomar esa decisión de ir por otro rumbo?

—Me costó al principio porque uno quiere aprovechar el grado de exposición que teníamos con Mambrú para continuar con un camino, que es el camino a la música, que es dificilísimo. Por eso yo felicito a cada uno que lo logra. Y estuve como dos años trabajando en un material solista que nunca salió a la luz porque comprendí después, con el tiempo, que estaba tratando de copiar los patrones de Mambrú en una carrera de solista, pero que no había hecho el trabajo de investigación sobre mí mismo y sobre qué estilo de música querría hacer.

Y en ese momento surge la posibilidad de hacer una versión semiprofesional de Jesucristo Superstar acá en Buenos Aires. Y eso fue el trampolín que me llevó a España.

España, los grandes musicales y el salto a Londres

—¿Cómo fue ese momento donde viste que tu carrera iba a seguir en otro país?

—En realidad, fue como paso a paso. Yo me fui con la idea de una propuesta de seis meses de trabajo que después se extendió a un año más. Y no lo planeé. Me enamoré de la madre de mi hijo y empezamos a construir una vida juntos en un país que me abrió las puertas y me abrazó. Y yo abracé también a España con muchísimo cariño. Y fue como que empezaron a suceder las cosas orgánicamente, las propuestas.

Hay mucha más oferta también allá de musicales. Después de Jesucristo hice Chicago y después llegó la oportunidad de hacer Los Miserables ya como protagonista en el 2010. Después ya me fui a Londres. Sí, no fue como tan planeado, sino que iban viniendo las posibilidades.

—Eso te abrió camino a estar en escenarios muy emblemáticos también.

—Sí, muchísimos. Muchísimos. Espectaculares. Quizás los mejores escenarios los viví este año. Este último año fue como... ¡Guau! ¡Qué increíble! Pero sí, desde el Queen's Theatre, el His Majesty's en Londres o el Teatro Lope de Vega en Madrid, miles de teatros, hasta el Teatro Colón, que es para mí uno de los lugares más bellos del mundo. Y terminando este año con el Royal Opera House y el Radio City de Nueva York, que fue como: "Bueno, dale, ¿y ahora qué? Ya está".

Jean Valjean, El Fantasma y el desafío de interpretar personajes icónicos

—También interpretaste muchos personajes emblemáticos. Por ejemplo, El fantasma de la Ópera. ¿Qué sentís que tienen en común todos esos personajes que te representan?

—Lo único que tienen en común es el intérprete. En este caso, que soy yo. Hay muchos distintos intérpretes que interpretaron estos personajes. Pero lo único que hay en común es que a la hora de trabajar y de crear el personaje o recrear el personaje, trabajamos con mucha verdad, con la búsqueda de nuestra verdad. Para poder defenderlos, tiene que ser real. Por más de que El fantasma sea asesino y violento, uno tiene que buscar el porqué. ¿De dónde viene eso? Y ahí es donde jugamos nosotros, los actores.

Lo que tienen en común es que son icónicos. Todo fanático de comedia musical sabe quién es Jean Valjean y quién es El fantasma y quién es Jesucristo. Y, bueno, tuve la suerte de interpretarlos a los tres.

“26 años en escena”: un show para recuperar canciones y recuerdos

—Comentamos al principio que estás preparando un show especial que se llama "26 años en escena".

—Sí, es mi cumpleaños. En realidad, tendría que haber celebrado el año pasado con 25, pero estuve ocupado. Y dije: "Lo voy a llamar 26 para que la gente me pregunte por qué 26".

—Para diferenciarte.

—Sí, para diferenciarme. Va a ser, en realidad, para el espectador. La gente conoce quizás todo lo que hice, pero no las canciones que a mí me transformaron en cantante. Entonces, todo el material nuevo son estas canciones que a mí me cambiaron y que me fueron modificando de jugador de rugby a cantante.

Ya incluí She de Elvis Costello o de Charles Aznavour, que es de la película Notting Hill. Es una de las canciones más románticas de la historia. Bueno, ya está editada, ya pueden verla y ya pueden escucharla en todas las plataformas.

Pero después voy a agregar canciones que nunca más canté. Incluso una canción muy emblemática de una serie juvenil que hubo, quizás cuando vos naciste. Ni habías nacido. Que yo era el cantante. Que es una canción de Verano del 98. Y claro, la gente no sabía que era yo. Así que en vivo voy a decir: "Y esta canción es para todos ustedes". Seguramente mucho de mi público la conoce y la escuchó y la va a estar a tararear. Así que la voy a agregar en el repertorio.

Y también lo que quiero es una sensación de revival, de invitar a artistas que me acompañaron todos estos años. En Madrid tengo un montón porque hice mucha de mi carrera allá. Y la idea es tener muchos amigos y amigas que vengan a cantar conmigo.

—¿Hay algunos confirmados que ya puedas contarnos?

—Yo no suelo contarlo, pero por una cuestión que a veces se puede llegar a sentir que estoy utilizándolos para vender tickets. Cuando estemos sold out, que esperemos que sea dentro de poco, lo anuncio y lo comparto. Pero prefiero la sorpresa y también prefiero eso, que no se sienta que estoy utilizando su nombre para vender tickets. Lo mantengo cerradito.

—¿Te costó dejar afuera algunas canciones? ¿Cómo fuiste construyendo ese show?

—Estoy en la etapa donde todavía no dejé afuera. Y está mi equipo, así como... Va a durar tres horas. Es un tema, porque es verdad que ninguno de los dos shows va a ser el mismo porque hay repertorio que en España funciona mejor que acá y viceversa. Pero sí tengo 22 canciones que seguro van. O sea que va a ser un show que vengan con su agüita, con su copa de vino o algo, porque se van a deleitar con grandes canciones.

Dos ciudades, dos repertorios y una posible tercera escala

—Y los dos shows son uno en Buenos Aires, acá en el Gran Rex, y el otro es en Madrid.

—En Madrid, en el Teatro Calderón, que es un teatro bellísimo, donde tuve la suerte ya de hacer bastantes conciertos. La primera vez que hago concierto solo. Así que estoy muy contento porque está yendo muy bien también de ventas. Y bueno, quizás agreguemos alguna otra ciudad.

—Me imagino que esas dos ciudades las elegiste porque representan algo importante también para vos.

—Sí, totalmente. Y me queda una que ahí está dando vueltas y que seguramente algún día salga, que es Londres, que la estamos ahí también trabajando.

—¿Dónde pueden conseguir las entradas?

—Las entradas del Teatro Gran Rex están en tuentrada.com. Así que, por favor, ya se está vendiendo muy bien. Los esperamos, los vamos a sorprender, se van a emocionar. Y es un muy buen regalo de Navidad, 10 de diciembre.

—¿Con qué emociones te gustaría que se vaya la gente de tus shows?

—Hay algo que sucede, que la idea es recrearlo, siempre que vengan a verme. La gente se emociona mucho. Son canciones muy profundas, muy épicas. Entonces, cuando se suben al viaje de lo épico y lo emocionante, a mí me gusta que sientan como que se van distintos, elevados. Y no estoy hablando de la mística, sino que la música haga su trabajo y que el espectador se vaya con la sensación de satisfacción.

—¿Te animás a cantarnos un poquito de She?

—Tenés que ver Notting Hill. Es una de las películas más románticas. Y esta canción, escrita por Charles Aznavour y Herbert Kretzmer, que es el letrista, es una de las canciones más románticas del mundo.

De cantante a productor: una nueva etapa profesional

—Para ir finalizando, después de toda tu trayectoria, ¿qué sueños sentís que todavía te quedan pendientes por cumplir?

—A ver, mantenerme arriba del escenario todo el tiempo que pueda es quizás el sueño más activo que tengo y estoy trabajando para eso. Pero también estoy en una etapa de productor, de generar proyectos donde generar oportunidades para otros.

Yo siempre digo: "Yo ya entré en una etapa de mi vida y de mi carrera donde hay que devolver, que no todo tiene que ser para mí". Y en ese devolver es generar oportunidades para otros; es de las cosas más gratificantes que descubrí en este tiempo.

En todo lo que hice, el año pasado éramos 100 personas en el espectáculo que trabajábamos; este año vamos a ser un montón. En España también, cuando produje un musical, éramos un montón. Y lo que se genera y la gratitud es algo que magnifica todo trabajo que hagamos.