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El viaje que cambió la historia: cuánto tardaron los congresales en llegar a Tucumán para declarar la Independencia

Antes de proclamar la Independencia el 9 de Julio de 1816, los congresales recorrieron cientos de kilómetros para llegar a Tucumán.

Congreso de Tucumán
Dibujo de Francisco Fortuny.

Previo a que los congresales firmaran el Acta de la Independencia el 9 de julio de 1816, hubo otra cuestión que representó un desafío tanto para ellos como para el objetivo que perseguían, y fue el poder llegar hasta San Miguel de Tucumán.

Sin rutas pavimentadas, sin trenes y con caminos de tierra que muchas veces quedaban completamente intransitables por las lluvias, los representantes de las Provincias Unidas atravesaron durante semanas cientos de kilómetros para participar del Congreso que cambiaría la historia argentina.

El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica comenzó a sesionar el 24 de marzo de 1816 en Tucumán. La ciudad fue elegida como sede para intentar acercar posiciones entre Buenos Aires y las provincias, cuyas relaciones políticas se encontraban muy deterioradas tras los años posteriores a la Revolución de Mayo de 1810.

Allí, meses más tarde, el 9 de julio, los diputados declararon la independencia del rey Fernando VII y de "toda otra dominación extranjera", dando origen al documento fundacional del país y terminando con la llamada "máscara de Fernando" que había comenzado el 25 de Mayo con la Primera Junta, la cual declaró estar gobernando en nombre del rey español.

Un viaje de hasta 50 días para llegar a hacer historia

En aquella época, cada provincia elegía un diputado cada 15.000 habitantes, pero llegar al Congreso era una verdadera expedición debido a que para ese momento no existían rutas delimitadas como en la actualidad y los caminos eran simples huellas de tierra que atravesaban montes, ríos y llanuras.

Los congresales viajaban principalmente en galeras, sopandas, diligencias, carretas tiradas por bueyes o mulas, e incluso a caballo, dependiendo de la distancia y de los recursos disponibles.

El trayecto desde Buenos Aires hasta Tucumán demandaba entre 25 y 30 días para quienes viajaban en galera o diligencia. Sin embargo, quienes optaban por las tradicionales carretas (grandes carros de madera tirados por una o más yuntas de bueyes) podían tardar hasta 50 días en completar el mismo recorrido, ya que avanzaban a un ritmo mucho más lento.

Las lluvias, el barro, el estado de los caminos y los problemas para cruzar ríos hacían que los tiempos fueran todavía más impredecibles. Por ese motivo, la llegada de los diputados fue escalonada y durante las primeras reuniones del Congreso gran parte de la actividad consistió en recibir a los representantes que iban arribando, revisar sus credenciales y tomarles juramento antes de incorporarlos a las deliberaciones.

Según el Museo Nacional Casa Histórica de la Independencia, los viajes podían extenderse durante varios meses para quienes provenían de las provincias más alejadas. Los congresales llegaban agotados, cubiertos de polvo, con hambre y después de atravesar una travesía que hoy resulta difícil de imaginar.

Los diputados viajaban con libros, plumas y hasta muebles

El equipaje también era muy distinto al actual. Como sabían que permanecerían varios meses en Tucumán, los diputados no solo trasladaban ropa y pertenencias personales.

De acuerdo con información del Ministerio de Cultura de la Nación, también llevaban libros, plumas, tinteros e incluso algunos muebles, elementos indispensables para desarrollar las sesiones y redactar los documentos oficiales.

El esfuerzo terminó valiendo la pena el 9 de julio de 1816, cuando los representantes reunidos en la casa de Francisca Bazán de Laguna aprobaron la Declaración de la Independencia, mediante la cual las Provincias Unidas en Sudamérica manifestaron su voluntad de constituirse en una "nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli" y de cualquier otra potencia extranjera.

Aquella decisión marcó el punto culminante de un proceso iniciado con la Revolución de Mayo de 1810 y convirtió al Acta de la Independencia en uno de los documentos más importantes de la historia argentina.

Pero antes de esa histórica firma hubo un viaje de semanas (e incluso de meses) que permitió reunir en Tucumán a hombres provenientes de distintos rincones del territorio para definir el futuro de una nueva nación.