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El futuro de la movilidad inteligente: datos, inteligencia artificial y flotas cada vez más conectadas

La transformación de la logística, el crecimiento del e-commerce y la incorporación de IA marcan el futuro de la gestión de vehículos y servicios.


El futuro de la movilidad no depende solamente de vehículos eléctricos, autos autónomos o nuevas formas de transporte. Una transformación menos visible está ocurriendo detrás de cada viaje, cada entrega y cada vehículo de una empresa o de un organismo público: la utilización de datos para administrar de manera inteligente todo lo que sucede alrededor de una flota.

Ese fue uno de los ejes de la conversación con Pablo Comba, director comercial de Edenred, durante una nueva edición de Future Talks dedicada a la movilidad inteligente.

Mirá la entrevista completa a Pablo Comba

Pablo Comba, Director Comercial de Edenred, conversó sobre el futuro de la movilidad inteligente.

El crecimiento del comercio electrónico, las entregas de última milla y la necesidad de operar con mayor velocidad modificaron radicalmente la logística. Pero también hicieron que información que antes estaba dispersa —consumo de combustible, kilómetros recorridos, reparaciones, telemetría, seguros, multas o peajes— se convierta en un activo central para gestionar.

“La inteligencia hoy es necesaria para poder administrar esa última milla, esa distribución rápida, ese servicio público, esa asistencia pública, los deliveries de comida y los deliveries de e-commerce”, explicó Comba.

Del vehículo al dato: el futuro de la movilidad

Durante décadas, gestionar una flota consistía fundamentalmente en mantener los vehículos funcionando. Hoy la problemática es mucho más amplia.

Una organización debe saber cuánto combustible consume cada unidad, quién la utiliza, qué recorrido realiza, cuándo necesita mantenimiento, cuáles son sus costos y durante cuánto tiempo puede permanecer fuera de servicio sin afectar la operación.

Para Comba, allí aparece el verdadero cambio tecnológico: “Si no hay sistemas, no hay información, no hay previsibilidad, no hay programación, no hay orden”, afirmó.

La movilidad inteligente permite integrar esas variables y convertirlas en información que ayude a tomar decisiones. Un vehículo deja entonces de ser solamente un medio de transporte para convertirse en una fuente permanente de datos.

Inteligencia artificial para anticiparse a los problemas

El salto siguiente es incorporar inteligencia artificial sobre esa información. Según explicó Comba, los sistemas actuales pueden cruzar datos provenientes de la telemetría con consumos anteriores, kilómetros recorridos y velocidades para determinar, por ejemplo, cuánto combustible debería cargar un vehículo.

“Nuestro sistema hace que la inteligencia artificial embeba la cantidad de kilómetros recorridos, la velocidad en que fue ese vehículo, lo cruce contra la última carga que realizó y, al momento de efectivizar la próxima carga, disponibilice el saldo exacto que debe tener”, señaló.

El mismo concepto empieza a extenderse hacia el mantenimiento. Con información histórica, las compañías pueden conocer qué vehículos presentan más problemas, cuáles son las piezas que requieren reparaciones con mayor frecuencia o cuándo conviene retirar temporalmente una unidad para realizar mantenimiento preventivo.

La consecuencia no es solamente un eventual ahorro económico. También permite planificar la operación y evitar que una falla inesperada afecte una entrega o un servicio.

“Ese dato, si lo tenés administrado, inclusive te sirve para programar la distribución. Sabés en qué momento frenar la flota y cómo reemplazar un vehículo para que no te impacte en el volumen de negocio”, explicó Comba.

El futuro del delivery está atravesado por la gestión de los datos.

Del delivery a una ambulancia: una tecnología transversal

Uno de los aspectos particulares de la movilidad inteligente es que puede aplicarse prácticamente a cualquier actividad que dependa de vehículos. Puede ser una empresa que distribuye alimentos y necesita mantener una cadena de frío, una compañía de servicios, una flota de reparto de comercio electrónico o un municipio.

En el sector público, el desafío adquiere otra dimensión. Ambulancias, patrulleros, vehículos de Defensa Civil y unidades destinadas a servicios sociales comparten la necesidad de permanecer operativos y de administrar presupuestos importantes vinculados al combustible y al mantenimiento. “La gestión pública va sobre ruedas”, resumió Comba.

Para el ejecutivo, contar con información permite además obtener trazabilidad: saber qué se carga, dónde, cuándo y para qué vehículo. Ese proceso puede ayudar a ordenar uno de los presupuestos más importantes vinculados con la operación de una flota.

¿A partir de cuántos vehículos hace falta gestionar una flota?

La digitalización ya no es solamente un problema de las grandes compañías. Consultado sobre cuándo una organización debería empezar a utilizar herramientas específicas, Comba fue concreto: “A partir de cinco vehículos tenés que tener un sistema para tener visibilidad de lo que pasa con tu flota”.

A medida que aumenta el número de unidades, comienzan a multiplicarse las variables: combustible, reparaciones, seguros, peajes, multas y disponibilidad. Y esa complejidad crece todavía más en una economía atravesada por entregas cada vez más rápidas. “El e-commerce, la pizza, la hamburguesa... explotó el mundo de la movilidad con la última milla”, sostuvo.

Argentina y el desafío de las grandes distancias

La geografía argentina representa además un desafío particular. La producción agropecuaria, la minería, las industrias regionales y el movimiento de mercaderías entre provincias obligan a recorrer enormes distancias.

Por esa razón, Comba considera que la transformación energética de las flotas probablemente no tenga una única respuesta.

En recorridos urbanos o de media distancia, los vehículos eléctricos pueden ganar participación. Para operaciones de larga distancia, en cambio, todavía existen desafíos relacionados con infraestructura y autonomía.

“Va a haber una penetración interesante en los próximos años”, anticipó respecto de los vehículos eléctricos, aunque sostuvo que Argentina necesitará resolver la cobertura necesaria para las grandes distancias. También aparecen alternativas como el GNC y el GNL para determinados segmentos del transporte.

Pablo Comba, gerente comercial de Edenred Argentina, habló sobre el futuro de la movilidad basada en datos.

Entre vehículos autónomos y personas

La automatización será otro componente del cambio. Drones, robots de reparto y los vehículos y camiones autónomos comienzan a mostrar cómo podrían transformarse determinados segmentos de la última milla.

Pero Comba no imagina una desaparición completa del factor humano: “Creo que va a haber un mix necesario, más en geografías como la nuestra. Para determinados nichos, el delivery puede ser totalmente autónomo. Pero cargar, descargar, administrar cargas para consumo masivo, los servicios públicos o la larga distancia van a tener un mix entre lo autónomo y lo humano”.

La movilidad del futuro, desde esa perspectiva, no será simplemente autónoma: será híbrida también en la relación entre tecnología y personas.

Un gran ecosistema conectado

La evolución más importante podría producirse, sin embargo, en los sistemas encargados de administrar toda esa información. Actualmente, una organización puede utilizar diferentes plataformas para telemetría, combustible, mantenimiento, seguros o logística. El próximo paso sería lograr que todas ellas interactúen.

"La inteligencia artificial llegó para eso. Baja, se embebe en la operación y cruza todo con todo", afirmó Comba. Edenred ya incorporó, según explicó, un asistente que permite consultar información de una flota mediante preguntas directas: qué vehículo consumió más combustible, qué producto fue el más utilizado o dónde se concentraron las cargas.

El paso posterior será aplicar esa misma lógica a reparaciones preventivas y correctivas. Y, mirando algunos años hacia adelante, Comba imagina una capa tecnológica superior: "Lo que me imagino en un futuro no muy lejano es un hub, un sistema que permita conectar todo con todo y que esté en una capa superior para tener buenos tableros y que esa información, al estar centralizada, optimice aún más la toma de decisiones".

La movilidad inteligente empieza así mucho antes de que un vehículo se mueva. Empieza en los datos que permiten saber cómo, cuándo, cuánto y por qué debería hacerlo.