El "Efecto Alfaro": gestionar el éxito, el fracaso y la presión en los equipos
El técnico argentino mostró que liderar no es prometer victorias, sino mantener al equipo enfocado, unido y preparado ante la incertidumbre.
Gustavo Alfaro. Técnico Argentino.
EFENos entrenan para ganar. Para superar objetivos trimestrales, conseguir nuevos clientes, liderar rankings y sostener una narrativa donde el éxito es el único resultado aceptable. Casi nadie prepara a los equipos para convivir con la incertidumbre y es, justamente ahí, donde aparecen los verdaderos líderes.
La conferencia de Gustavo Alfaro, luego de la histórica clasificación de Paraguay tras eliminar a Alemania en el Mundial 2026, dejó una lección que trasciende el fútbol. Después de definir ese triunfo como "la victoria más grande de su carrera", no habló de proyecciones a largo plazo, ni de hacer historia, ni de sentirse invencible. El director técnico dijo: "tenemos dos horas para disfrutar, mañana viajamos y el sábado jugamos de nuevo" y destacó que para él “el fútbol solo es presente”. Con estas declaraciones, Alfaro destacó y protegió el foco de su equipo; un gran acto de liderazgo.
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La conferencia de Gustavo Alfaro dejo una lección
Los líderes inexpertos administran resultados mientras que los grandes líderes administran las emociones de los integrantes del equipo. Alfaro supo definir en su conferencia de prensa cómo la euforia puede ser tan peligrosa como el miedo y cómo enamorarse de un éxito puede ser el primer paso hacia el fracaso siguiente. El técnico no prometió a sus jugadores que iban a llegar a la final, tampoco les dijo que eran invencibles, solamente dijo “quiero ver a 26 guerreros, abrazados, todos juntos, a cantar el himno y quiero que esos guerreros se retiren de la cancha siendo leyenda”, vaya si lo consiguió. Y después les recordó que el logro de esta “hazaña” conseguida solo les daba el derecho a disputar el próximo partido y que, frente al siguiente rival, podían ganar... o perder.Esa diferencia marca la cultura del equipo y en el mundo corporativo sucede exactamente lo mismo.
Cerrar el mejor trimestre del año, conseguir un cliente estratégico o lanzar un producto exitoso no garantiza el éxito del próximo desafío. Los mercados cambian, aparecen competidores y la presión vuelve a empezar. Es por eso que los líderes más efectivos arman equipos enfocados en lo que sí depende de ellos: la preparación, la comunicación, la disciplina. Los equipos de alto rendimiento no nacen de la promesa de ganar sino de la confianza, la claridad y del propósito compartido. Alfaro nunca pudo controlar el talento individual de Alemania, la altura de sus jugadores ni el favoritismo pero sí controló la preparación, la convicción y la motivación con la que Paraguay salió a competir.
Fue así como “la albirroja” alcanzó una hazaña histórica
No es casualidad que, después del mayor triunfo de su carrera, Alfaro dedicara gran parte de su conferencia a hablar de sus jugadores. Los llamó "26 guerreros", destacó historias personales, agradeció el compromiso de quienes jugaron con cansancio y hasta reconoció a quienes ni siquiera pudieron estar en la cancha. Nunca construyó un relato alrededor de sí mismo, lo hizo alrededor del equipo.El estilo de comunicación de Alfaro, lejos del discurso técnico para explicar la victoria estuvo vinculado a la pertenencia. Habló de "26 guerreros", de la "Tierra Colorada", de jugadores que salían de la cancha convertidos en leyenda. Utilizó relatos, metáforas e imágenes capaces de conectar con la emoción de sus futbolistas, de todo un país y países vecinos, como Argentina, que celebraron la victoria.
Esa característica es la que lo vuelve un líderes más influyente porque con herramientas de storytelling, construyó un significado colectivo. Un equipo recuerda mucho más una historia que cualquier dato y, si el líder logra que las personas se identifiquen, deja de conducir un grupo de trabajo para empezar a conducir un equipo y construir una cultura. Eso mismo hizo, comenzó a construir una historia donde todos quieren ser parte. Alfaro se mantuvo con los pies en el piso y mientras todos querían preguntarle por eventuales fases posteriores, él insistía en hablar del próximo entrenamiento. Mientras Paraguay decretaba un feriado para celebrar la hazaña, él recordaba que el sábado había otro partido. Y ese uno de los recursos más valiosos de un líder, sostener la atención de su equipo y focalizarlo en la siguiente meta.
De la misma manera hay que destacar la capacidad de instalar el mensaje del técnico argentino quien repitió durante toda la conferencia una misma idea: "el fútbol es presente". Además, resumió el esfuerzo de su equipo con una imagen imposible de ignorar: "hay que remar en dulce de leche", una metáfora vale más que mil palabras porque transforma un mensaje en algo que todos van a recordar. Muchas organizaciones enfrentan desafíos similares: Equipos agotados, presión constante por los resultados, objetivos cada vez más exigentes y líderes que sienten la obligación de transmitir certezas cuando, en realidad, nadie las tiene. Esa necesidad de aparentar control suele ser más perjudicial que reconocer la incertidumbre.
Alfaro se mantuvo con los pies en el piso
Aprender a reconocer públicamente las virtudes del equipo (porque se felicita en público, se corrige en privado y no al revés) y no adueñarse de un logro compartido, son otras claves de la clase de liderazgo que dio Alfaro. Liderar no consiste en eliminar la incertidumbre o hacer equipos infalibles, se trata de hacer que las personas den lo mejor de sí, que compitan, aun cuando saben que pueden ganar o perder.
El "Efecto Alfaro" consiste en lograr que el equipo salga a competir convencido de que, pase lo que pase, va a darlo todo. Cuando eso ocurre, a veces, las hazañas dejan de ser milagros para convertirse en consecuencia del liderazgo. Nada garantiza la victoria pero un equipo capaz de competir con convicciones y objetivos claros puede hacer todo posible como lo hizo Paraguay en esta fase eliminatoria contra un rival históricamente superior.
* Natalia Vivas | Periodista y Consultora en Comunicación Estratégica.