El básquet mendocino se unió para jugar por el corazón de Emi Troncoso
Jugadores de distintos equipos mendocinos de básquet se reunieron en una cancha de barrio para visibilizar la donación de órganos y ayudar a dos jóvenes.
El evento impulsado por grupos de básquet mendocinos buscó ayudar económicamente a la familia de Emilia y generar conciencia social.
Municipalidad de Godoy CruzEl básquet volvió a demostrar en Mendoza que muchas veces el partido más importante no es el que se juega en la cancha. Esta vez, equipos barriales junto con iniciativas de básquet callejero se unieron por una causa que atravesó a todos: ayudar a Emilia Troncoso Cena, la nena mendocina que necesita un trasplante cardíaco.
La jornada llevó el nombre “No es sólo un partido, jugamos por algo mucho más importante” y tuvo lugar en las canchas de Dorrego Street, en Guaymallén. Allí se mezclaron pelotas, abrazos, aplausos y vecinos que se acercaron para acompañar una iniciativa que puso al deporte al servicio de quienes más lo necesitan.
En la actividad participaron el equipo del barrio La Gloria, The Wizards y Dorrego Street, junto a otros equipos del Municipio de Godoy Cruz. Además de acompañar a Emilia, el evento también buscó visibilizar la situación de Federico Calibrar, un joven que atraviesa una dura lucha contra el cáncer.
Un partido que se jugó desde el corazón
Juan Paiva, profesor que acompañó al equipo del barrio La Gloria, le contó a MDZ que la idea nació desde una necesidad muy clara: volver a conectar al básquet con su lado más humano. “Surgió de la necesidad de activar la verdadera esencia de nuestro deporte: la solidaridad. El básquet es una gran familia y, cuando un miembro la pasa mal, todos nos movemos”, explicó.
Paiva destacó que los equipos de Godoy Cruz no dudaron en sumarse a la movida. “Parque, San Vicente y el Barrio La Gloria dejaron de lado cualquier rivalidad de camiseta para vestirnos con la misma causa: ayudar a quienes hoy más nos necesitan”, relató sobre el espíritu que atravesó toda la jornada.
El encuentro se realizó en las canchas de Dorrego Street, ubicadas en la intersección de Moldes y Boulevard Dorrego, en Guaymallén. Según contó el entrenador, el lugar permitió que muchos vecinos se acercaran y se contagiaran del clima solidario que se vivió durante toda la tarde.
Mucho más que un evento deportivo
Aunque hubo partidos y competencia, el foco estuvo puesto en acompañar a las familias y generar conciencia. “El motivo principal fue jugar por la vida y el futuro de dos jóvenes deportistas”, señaló Paiva al referirse a Emilia Troncoso Cena y Federico Calibrar.
Durante la jornada también se difundió un alias solidario para quienes quisieran colaborar económicamente con la familia de Emi. Antes del evento, desde The Wizards compartieron un flyer con un mensaje que rápidamente comenzó a circular entre jugadores y vecinos: “Demostremos que el básquet también sirve para ayudar, acompañar y hacer el bien”.
La propuesta encontró una fuerte respuesta de la comunidad mendocina. Familias enteras se acercaron a mirar los partidos, compartir un rato y aportar desde donde podían. Para muchos, fue una muestra de que el deporte barrial todavía conserva ese sentido de pertenencia que logra movilizar a la gente cuando más hace falta.
La idea es que la red solidaria siga creciendo
Desde la organización aseguraron que la intención es que esta iniciativa no quede solamente en un evento aislado. “Nos dimos cuenta de que el básquet tiene un poder de convocatoria tremendo y esto no puede quedar en un solo día”, expresó Paiva.
La jornada demostró que esta vez el resultado quedó completamente en segundo plano y el verdadero triunfo fue demostrar que, cuando el básquet se juega con el corazón, puede convertirse en una herramienta enorme para hacer el bien.





