Cristian David, un innovador que galopa al ritmo de sus caballos
En la familia, Cristian David está a cargo de expansión del grupo de Mendoza a otras áreas. Qué piensa el director de Casa David, Vinos y Caballos..
Cristian David siempre estuvo trabajando junto a su padre pero algo en lo íntimo lo llevó a explorar hacia otros caminos fuera del comercio minorista que tan bien regentea la familia en Mendoza, hasta que lo encontró y los convenció para emprender una verdadera innovación.
Si hubiera que calificar el rol dentro de los negocios familiares de Cristian David el suyo sería el destinado al innovador, el que sale de la caja, aquel inquieto en busca de probar y probarse que sí, que se puede. Y eso se logra con trabajo, constancia y más trabajo. Eso lo tiene bien aprendido de sus padres.
Casa David es una etapa de los negocios en la familia, la cual se ha ampliado hacia el Alto Agrelo frente al cordón andino en su esplendor colosal. Allí, en ese punto exacto, los nichos de mercado están muy bien estudiados y mejor propuestos.
Reúnen en su visión "paisaje, naturaleza, arquitectura, vinos, costumbres y el maravilloso mundo equino". Y hasta ahora se encamina al éxito.
En la sección Eventos se han especializado para ofrecer en Casa David un destino de bodas, a toda escala y al servicio de weddings planners. Las reuniones en cualquiera de sus áreas también son cubiertas.
Equitación
Pero son los caballos los que aportan la gran energía innovadora del lugar. Cristian David es un apasionado de ellos desde la más tierna edad y ahora se ha sofisticado en el mundo equino.
Para decirlo rápido, Casa David es un centro de reproducción y gestación, laboratorio y servicios veterinarios, con cuadra de 24 boxes, pista de hierba para salto, dos pistas de arena para calentamiento y piscina para cuando los caballos finalicen sus actuaciones. La equitación es la estrella del pastel, claro.
Cabalgatas, picnics en los viñedos, vendimias, tradicionales asados criollos, catas de vino, paseos en bicicleta y más hacen de esta propuesta global una experiencia inolvidable.
Rodeado de galerías y jardines con una vista privilegiada surge el Cordón del Plata y en ese panorama se encuentra el club house Gran Salto. Está destinado para realizar eventos privados, corporativos y sociales.
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Caballos
Para el entrenamiento y cuidado de los caballos en Casa David han dispuesto de un potrero con pastos naturales de diferentes tipos para la nutrición de las madres y sus potros. También se realizan prácticas, clínicas y concursos.
Otro de los grandes pasos de esta avanzada de la familia David en Mendoza es el Laboratorio de inseminación artificial y transferencia de embriones". Se trata de un centro de reproducción equina de última generación con congelación de semen.
Cada año se celebra la Copa Casa David, un concurso de saltos en el que participan más de 250 competidores de diferentes ciudades argentinas y con una asistencia de 2.500 personas. El evento ha sido destacado por la prensa nacional e internacional. También se realizan clínicas nacionales e internacionales relacionadas con la especialidad.
Cristian David
- ¿Cuál es la diferencia de edad que tenés con tu madre y tu padre?
- Ellos tienen 70, 75 y yo 45. Estamos hablando de 30 años de diferencia. Rubén, mi hermano mayor me llevo ocho años. Después está Analía, que me lleva cuatro, y Hernán, con el que me llevo un año y medio. Con Hernán somos amigos: compartimos el mismo grupo. La verdad que una muy linda relación que tengo con todo mi hermano.
- Cuando el grupo se diversificó, ¿cómo surgió Casa David?
- Antes teníamos otra finca, mi papá como saben salió de la finca, mi abuelos eran contratistas de viña, y bueno siempre le quedó como recuerdo de infancia y siempre quiso volver a tener un viñedo. En el 2007 pudimos adquirir uno. Y como yo había estudiado en Don Bosco, en la secundaria, tenía idea de cómo se manejaba una finca, una chacra. Y los animales siempre me gustaron. Compramos en Ugarteche. Desarrollamos un viñedo que después lo vendimos. Antes de la venta hubo un problema con los pozos de agua. Compramos donde está ahora Casa David previo al arreglo de trasladar el pozo de agua.
- ¡Santa solución Batman!
- (Risas) La verdad es que sí porque bueno sino no pudiésemos haber hecho nada. En ese terreno compramos 50 hectáreas y luego sumanos otras 400 más. Así nació casa David.
- ¿Siempre te gustaron los caballos?
- Siempre tuve la idea de críar caballos y la verdad que se fueron dando las cosas. A mi hermano le gustó la idea, me apoyaron. Teníamos en la propiedad un galpón que había que sacar y de pronto se me ocurrió la idea: dejarlo para hacerlo una caballeriza. Y después surgió la idea de hacer casas y surgió la idea de un emprendimiento inmobiliario. Y de llevar una bodega. Y surgió esto de hacer un hotel también. Fue, como diría El Chavo, sin querer queriendo (risas).
- ¿Y los caballos?
- Siempre me gustaron los caballos. Mi primer caballo me lo regaló mi abuelo, un mestizo. El siempre trabajó la viña a caballo, hasta que salieron los tractores. Me regaló el caballo y nada más. O sea, era andar montando con una soga y a pelo.