Crisis hídrica en Mendoza: cada vez más preocupante

La situación se da de ambos lados de la Cordillera de Los Andes. Desde mayo no llueve en Mendoza. MDZ habló con Ricardo Villalba, investigador del CONICET, para que explique el panorama

Redacción MDZ

mendoza podría tener temperaturas superiores si no tuviese árboles

Pachy Reynoso/MDZ

Las escasas nevadas representan una situación “preocupante” alrededor de la Cordillera de Los Andes, tanto del lado argentino como del lado chileno. A eso se le suma que este invierno ha sido uno de los peores en materia pluvial. No llueve desde mayo y las cifras son preocupantes. MDZ habló con Ricardo Villalba, investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) para consultarle sobre el tema.

“Desde 2010 venimos con este problema” indicó Villalba. Antes, la emergencia hídrica se declaraba solo por dos o tres años” pero en Mendoza se decidió dejar de calificarla con ese nombre, tras 10 años. En su lugar, en octubre de 2018 el departamento General de Irrigación decidió calificar a Mendoza como clima seco, con lo cual se da por sentado que habrá escasez de agua en años posteriores.

Estos cambios pueden ser ocasionados por el cambio climático global, pero no está comprobado. Si bien responde a una manifestación de este problema, no es producto exclusivo del cambio global. También hay variabilidades naturales en el clima, pero en este caso el cambio es demasiado extenso.

Sin ir más lejos, la provincia pasó por una situación de crisis hídrica casi extrema. “En 1968, hubo un 5% de las precipitaciones esperadas”. Sin embargo en años posteriores “la situación se revirtió”.

Hoy, el panorama es diferente. Los años acumulados con precipitaciones escasas son muchos y además la población es mucho mayor. “Si una mira los registros, nunca existió 10 años con precipitaciones tan reducidas” explicó el experto. “El clima en Mendoza siempre fue seco”, pero lo que cambió son las precipitaciones.

Ante esta situación se requiere control y cuidado del recurso. “Creo que hay que implementar medidas, sobre todo en el sistema de riego” que hoy pierde un 35% del agua por el riego por manto y utiliza entre un 80 y un 85% del caudal de los ríos. “Pero esto requiere de un estudio sobre los suelos” de los distintos oasis productivos de la provincia para poder optimizar el recurso, explicó Villalba.

Además, se debe tener cuidado en el uso doméstico. El investigador del Conicet considera que se requiere una mayor educación en los hogares y utilizar el agua de forma moderada y consciente.

También es importante mantener la forestación local. Según el experto, si la Ciudad de Mendoza no tuviese los árboles que hoy tiene, las temperatura podrían ser de hasta 10 grados centígrados mayores. “Los árboles cumplen un papel fundamental” indicó. Por eso, “todas las calles deberían estar arboladas” porque “aumentan la calidad de vida de las personas”. Mantener la ciudad con especies autóctonas que soporten las temperaturas ambientales y la sequía “es una forma inteligente de calidad de vida para las personas” recalcó el investigador. Si se hila fino, eso “conlleva además un beneficio en materia energética porque se usa menos electricidad para mantener el frío”.

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