Buscan expropiar un terreno en Los Corralitos para construir un humedal artificial en el Colector Pescara
El Senado aprobó un proyecto que propone expropiar un terreno de nueve hectáreas de Los Corralitos. La iniciativa apunta a tratar efluentes industriales.
El Senado dio media sanción a un proyecto para expropiar un terreno y crear un humedal artificial en Los Corralitos.
Zonda FotosEn la Legislatura de Mendoza avanza un proyecto que busca expropiar un terreno en Los Corralitos para construir un sistema de humedales artificiales. El mismo estará destinado al tratamiento de efluentes industriales que circulan por el Canal Pescara. La iniciativa ya fue aprobada en el Senado con 23 votos a favor, 3 negativos y 8 abstenciones. Ahora deberá ser tratado en Diputados.
El proyecto fue presentado por el senador Leonardo Yapur, de Cambia Mendoza, y apunta a declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación a un terreno ubicado sobre calle Godoy Cruz, cuya superficie es de nueve hectáreas. En caso de que la iniciativa obtenga sanción definitiva en Diputados, y de que efectivamente se avance con la expropiación, será Irrigación quien impulse la obra.
Según detalla Yapur en los fundamentos del proyecto, el municipio de Guaymallén determinó que existe compatibilidad en el uso de ese terreno para dicho fin con la planificación territorial del departamento, como así también en la "zonificación vigente". La localización del terreno, explica el legislador, es una condición necesaria para el funcionamiento del humedal artificial ya que permite tratar un caudal estimado de 500 metros cúbicos por hora y se encuentra en un punto estratégico antes de que el agua pueda incorporarse al sistema de riego.
Por qué nació esta iniciativa
Para el legislador, la implementación del humedal permitirá "alcanzar múltiples beneficios de interés público", tales como la mejora de la calidad del agua destinada al riego agrícola, la recuperación de áreas productivas afectadas por restricciones derivadas de la contaminación, la generación de condiciones aptas para el reúso de efluentes tratados en Áreas de Cultivo Restringido Especial (ACRE), la disminución de olores molestos y la eliminación de focos de proliferación de insectos en zonas urbanizadas de Guaymallén. "Estos beneficios impactarán positivamente tanto en la producción agrícola como en la calidad de vida de los habitantes de la región", asegura Yapur.
Esta iniciativa surgió luego de que, en 2022, Irrigación comenzara con una prueba piloto de fitodepuración mediante humedales artificiales. En la misma se obtuvieron resultados de remoción superiores al 91% en algunos de los parámetros de contaminación que existen en los efluentes. Fue a partir de ahí que se avanzó en el desarrollo de "soluciones a mayor escala".
Otro punto importante que destacan desde Irrigación es la necesidad de "contar con herramientas adicionales para enfrentar situaciones que puedan comprometer la calidad del agua". En ese sentido, desde el organismo exponen que en el último tiempo detectaron camiones atmosféricos realizando descargas clandestinas en el canal, lo que derivó en denuncias y en la clausura de bocas de registros que eran utilizadas para ese tipo de maniobras.
La elección de la extensión del predio y las ventajas del proyecto
Para ello, se diseñó un proyecto que requería 42 hectáreas. Al no haber disponible una superficie de esas características, se avanzó en "alternativas tecnológicas" para reducir el espacio necesario y aumentar la eficiencia del tratamiento.
En ese sentido se planteó la expropiación de tres hectáreas. Sin embargo, Irrigación concluyó que esa extensión era insuficiente. Si bien ese tamaño permitiría instalar las piletas biológicas, el espacio impediría incorporar "otros elementos indispensables", como trampas de grasas, tratamiento de lodos, vías de maniobra y barreras perimetrales para que la obra pueda convivir con el entorno. Ante esa evidencia, se estableció que el espacio necesario rondaba las nueve hectáreas.
La "gran ventaja" que, según quienes impulsan el proyecto, es que este tipo de empresa tiene un bajo consumo energético y menos costos de operación y mantenimiento. También se aprovecha el flojo gravitacional del agua, y tiene "un impacto ambiental menor respecto de las plantas convencionales".