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Una de las víctimas de Aníbal Lotocki dio detalles del "infierno de su vida”

La empresaria textil relata en primera persona “el infierno” que tuvo que pasar hasta que el cirujano Aníbal Lotocki estuviera tras las rejas y se hicieron justicia.

Mucho antes de conocer a Aníbal  Lotocki, todo comenzó con el comentario de una pareja. Gabriela Trenchi, una de las víctimas, contó que tenía una vida que consideraba “privilegiada”. Tenía éxito, tanto económico como personalmente. Sin embargo, con quién salía hacía 12 años le había dicho que tenía “la cola caída”. Un comentario vulgar, podría considerarse algo sin importancia, pero a Gabriela, empresaria textil, de en ese entonces 48 años, las palabras de su novio le generaron inseguridad. 

Trenchi contó que esa parte de su cuerpo la avergonzaba desde antes. Según contó en una entrevista, cuando tenía 17 años, buscaba taparse con polleras largas, para poder ocultarse. Esas ideas fueron germinando con los años y en el 2015, empezó a consultar con cirujanos. Tras escuchar la opinión de un profesional que le planteó que la única alternativa era la silicona, decidió ir a ver a Aníbal Lotocki, alguien que, en esos años, estaba viviendo uno de sus mejores momentos. Tenía pacientes famosos y una prestigiosa clínica. 

Ya en esos años se comentaba que él usaba metacrilato, un material de relleno, similar a un plástico, que tiene fuertes efectos secundarios. Trenchi recuerda que le dijo que “no quería nada extraño” en su cuerpo. Lotocki le respondió que no se hiciera problema, que él haría unos “hilos tensores” con su propia grasa y de esta manera, mejoraría su imagen.  La empresaria textil se hizo los estudios prequirúrgicos y avanzó con la operación. Ese fue el principio del “infierno de su vida”, contó Gabriela Trenchi en su libro “Cuerpos envenenados” de la editorial Leamos. 

Cuerpos envenenados

En el libro, la autora relata en primera persona, la tragedia que significaron las consecuencias que estas operaciones produjeron en el cuerpo de Trenchi y la incansable lucha que tuvo que llevar adelante para obtener justicia. 

 “¿Cómo era el procedimiento en Full Esthetic, la institución –fraudulenta, después se supo– que regenteaba el Doctor Muerte? ¿Cómo era el trato con sus pacientes-clientes? ¿Hasta dónde puede un profesional de la medicina manipular la ilusión de belleza de las personas que lo consultan?”, interrogó la publicación de Baja Libros, el sitió web que tiene alojado el PDF de Cuerpos Envenenados. 

“Él era como el doctor Frankenstein y quería esculpir nuestros cuerpos a su propio antojo, acudiendo a compuestos tan mágicos como ilegales. Fuimos sus conejillos, sus ratas de laboratorio. Sus víctimas”, relató la autora del libro.  Luego de experimentar el deterioro en su salud, Gabriela decidió avanzar judicialmente contra Aníbal Lotocki. El cirujano le hizo una contradenuncia por “injurias”, pero la empresaria nunca se rindió. El 31 de agosto de 2023, murió Silvina Luna, a causa de la mala praxis de quien luego fue llamado “el doctor muerte”. En octubre del mismo año, Lotocki fue detenido. 

El pedido de justicia continúa 

Sobre el duro proceso de batalla judicial que enfrentó Gabriela Trenchi, contó: “En 2015, cuando me tomaron declaración los oficiales de justicia comprobaron mi lamentable estado de salud y creo que se conmovieron. Las acciones siguieron adelante a todo vapor a pesar de que muchos amigos me decían que no iba a poder avanzar porque el Doctor Muerte tenía mucho acomodo político. Pero yo fui al frente sin que me importara nada. ¿Qué más me podía pasar? Mi vida estaba hecha trizas”. 

Si bien el cirujano se encuentra detenido, Gabriela Trenchi planteó que aún quedan cabos sueltos en la causa: “Lotocki está preso, pero también sus ayudantes deberían estar entre rejas. Había en el equipo un enfermero que no sé si es enfermero, la secretaria que después fue pareja del médico y otras personas que trabajan con él y que sabían muy bien lo que estaban haciendo. Yo creo que funcionan como una secta y mi objetivo ahora es desarmar esa secta y que paguen todos por todos los crímenes que cometieron”.