La Biblia y el calefón: danza de millones en el mercado global
Récord absoluto para el belga René Magritte, para la vidriera de Tiffani, para la escultura de Leonora Carrington, para la obra del robot y para la banana de Cattelan. Sobre el final de un año trabajoso para las grandes casas de subastas, ante la escasez de lotes sobresalientes (que los oferentes escatiman por la modorra del mercado) aparecen en tarima “rarezas” que terminan vendiéndose en millones.
No es nuevo, en marzo de 2022 un archivo jpeg de Beeple (nombre artístico de Mike Winkermann) que contenía un collage de 5000 fotografías que el autor había publicado diariamente a lo largo de 13 años se vendió en 70 millones de dólares.
Ahora, una obra de la IA, el retrato de Alan Turing titulado “AI God portrait” obra de un robot humanoide llamado Ai-Da Robot se vendió en más de un millón de dólares.
Y el cuarto ejemplar de “Comedian” la banana de Maurizio Cattelan superó los seis millones después de una larga puja en la que venció un coleccionista chino. Fue rematada por la misma casa que también en New York puso bajo martillo una extraordinaria vidriera de Tiffany que pese a que también logró un récord absoluto (en doce millones) fue literalmente ignorada por la gran prensa.
El plátano en cambio arrastra desde su primera aparición en la salida de la pandemia de una difusión propia de los grandes mitos deportivos.
Frente a tanto dislate un par de noticias que nos reconfortan.
La primera nos compete directamente: Eduardo Constantini marcó un nuevo récord al adjudicarse “La Mujer Gato” una escultura de la surrealista Leonora Carrington. Fueron 11,4 millones y la obra se suma a su adquisición anterior de “Las distracciones de Dagoberto”
También esta semana la obra de René Magritte “L’empire des lumières” fue vendida por US$ 121.160.000 en una subasta de Christie’s. El monto superó el valor del propio artista surrealista que era de 80 millones
Se podrá decir que los dislates son versiones del surrealismo contemporáneo. A mi criterio, en cambio no son más que calefones del cambalache de Discépolo, que en el arte del siglo XXI tiene plena vigencia.
* Carlos María Pinasco, consultor de arte.

