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Criptoarte y NFT: ¿Boom o burbuja?

El arte digital, entendido como aquel que se realiza mediante técnicas de computación nace prácticamente con la computadora, esto es hace más de setenta años.
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Los programas específicos para el diseño se perfeccionan continuamente no solamente en el campo visual. La tercera dimensión, la creación musical, el arte efímero y las performances tienen en la cibernética herramientas antes nunca sospechadas.

Creciente cantidad de creadores las aprovechan. Nuevas formas de difusión, exposición y presentación las masifican. También la realidad virtual Irrumpe en el mundo del arte. 

La discusión acerca de qué es arte y qué no existió desde siempre, independientemente de la técnica utilizada para la realización de la obra. Las herramientas digitales no modifican el panorama en ese aspecto. 

Oficio y belleza como elementos esenciales de la creación artística ya eran demodé hace un siglo. Creatividades cada vez más disruptivas originaron sucesivos “ismos” en sintonía con el desmadre de la historia occidental de la primera mitad del siglo pasado. 

En este contexto ¡bienvenido el arte digital! Novedosas son, en cambio, las derivaciones generadas en el mercado del arte gracias al criptoarte

La creación de blockchains y las monedas digitales abrieron un camino en el que el arte digital encontró un nicho de mercado con características distintas de todo lo existente en el pasado. 

Esencial en el mercado de las obras del mundo real es la posesión física: la obra existe y ser el dueño de la misma implica tenerla. En el arte digital en cambio, se prescinde a menudo de la existencia física de la obra. ¿Cómo comprar y vender, aquello que no está? O, en el mejor de los casos, está solo en la virtualidad. 

Nacieron entonces los NFT (not-fungible token) que, utilizando las mismas herramientas que las monedas virtuales, solucionaron la cuestión. En la cadena de bloques, estos registran de manera criptográfica la obra que es única, su autenticidad y la titularidad a favor de su propietario. La obra está encriptada, es inviolable y puede transferirse dentro de la misma red. Nació un nuevo mercado.

Thierry Ehrmann, el CEO de Artmarket.com -líder absoluto en el seguimiento de este mercado- estima que en 2021, las transacciones de NFT ascendieron al 2 % de las ventas globales de arte en subastas en el año. Obviamente frente a estas cifras los grandes jugadores no se podían quedar afuera.

En marzo pasado Christie`s organizó una subasta especial en la que ofrecía una única obra. Se trataba de “Everydays: the firt 5000 days”, un archivo jpeg en el que Beeple (nombre artístico de Mike Winkemann) montó un collage de 5000 fotografías que había publicado diariamente a lo largo de más de 13 años.

Se pagaron $69,3 millones de dólares por el NFT. El artista, absolutamente desconocido hasta ahora, fuera del arte digital, pasó a marcar el tercer precio para un artista vivo en toda la historia de las subastas. El comprador, Vignesh Sundaresan, un hindú de 32 años multimillonario formado en las monedas digitales, pagó en ethereums

La película recién empieza

 

Carlos María Pinasco es consultor de arte