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Pesadilla: incendio, los bomberos no tenían agua y su casa terminó en ruinas

Paola Moyano vive en Haedo, partido de Morón. Es mamá de tres hijos y costurera. Su casa se quemó íntegramente luego de que dos dotaciones de bomberos llegaran sin agua y la tercera, tarde.

El 11 de septiembre de 2024 a la madrugada, Paola dormía y, entre sueños, comenzó a escuchar unos confusos gritos de desesperación. Intentó despertarse pero no podía, como en una pesadilla. La voz de su hermano se hizo más fuerte y logró abrir sus ojos pero el despertar fue muy distinto a los cotidianos, estaba oscuro, bien oscuro, era el humo que ya había invadido su hogar y también sus pulmones. La memoria corporal la llevó hasta la escalera de hierro que la comunicaba con la casa de abajo, se tomó firme de la baranda y sintió el ardor en sus manos, fue ahí donde se encendió la alarma de la supervivencia y el grito de su hermano se hizo claro como el agua: "¡Fuego! ¡Pao, se incendia la casa!".

Esa noche no había presión de agua en la zona y en vano intentaron apaciguar el fuego por sus medios. Su cuñada ya había llamado a los bomberos, mientras resguardaban a los niños que estaban durmiendo de 10 y 12 años. A los quince minutos de la llamada llegaron los primeros bomberos, quizás los primeros que llegan a un incendio con el autobomba sin agua.

Destrucción total de la casa de Paola tras el incendio. Foto: Analía Melnik/MDZ.

Pasan treinta minutos más, llegan otros, esta vez con la manguera rota. Paola creía que sí, que se trataba de una horrible pesadilla, que era demasiado injusto y cruel para ser real y que seguía durmiendo en su habitación frente a la de su hijo Bahiano. “¡Bahiano! ¿Alguien vió a Bahiano?", gritó desesperada Paola en la tétrica noche que estaba viviendo; tan solo faltaba eso. 

La falta de bomberos hizo que el incendio termine con todo. Foto: Analía Melnik/MDZ.

"Yo no sabía si mi hijo había vuelto o no a la noche. Mi hermano intentó entrar, no pudo. 'Hay mucho fuego, Pao', me dijo y yo me mandé corriendo igual porque es mi hijo y lo voy a buscar siempre. Entonces entré corriendo igual en el fuego, subo y me quedé atrapada acá, en esta escalera. Como esta escalera es de hierro y ya había mucho fuego, mis manos quedaron pegadas en el escalón de arriba. Yo tenía quemada las manos, se me patina un pie del escalón y quedé atrapada", relató.

"Al no poder respirar dije: ya está y me acosté ahí, en la escalera. Así que acá me quedé, así fue que por eso me quemé de este lado de la cara y la oreja. El más chico de mis hermanos, al ver que tardaba, entró y me sacó", contó Paola a MDZ en lo que solía ser su casa. "Cuando me sacó, yo no quería salir porque yo no sabía si mi hijo estaba acá o no y estaba toda quemada. Me paré enfrente y escuchaba como mi casa explotaba y yo todavía sin saber si mi hijo estaba o no ahí dentro”, señaló.

Tras el incendio, una ambulancia no pudo trasladarla rápidamente al hospital. Foto: Analía Melnik/MDZ.

Paola escuchó las nuevas sirenas, las terceras ¿Las vencidas? Ya había pasado una hora y media. Lograron apagar el fuego, pero era tarde. “Lo perdí todo. Si hubieran venido una hora antes, mi casa no se prendía fuego", explicó con dolor y agregó: "Uno puede decir: es una casa y por suerte no hay nada que lamentar, pero yo perdí mucho más que una casa. Yo perdí todo porque ahora mis hijos están repartidos, no están conmigo. Mi hijo trabaja y tiene que estar acá cerca, mi hija va al colegio; entonces ellos están viviendo con familias amigas y yo estoy en Merlo. Perdí todas mis máquinas. Yo tengo que empezar de cero, no solamente con lo que es mi casa, sino empezar de cero con mis herramientas de trabajo. Además de ser costurera, arreglo televisores y celulares, y no me quedo nada, nada.”

Mirá el testimonio de Paola tras el incendio

A las dos horas, la ambulancia del SAME llegó al lugar, le hizo una curación simple a Paola y se retiraron. “La ambulancia jamás me trasladó a ningún lado. De hecho, después me llevaron en un auto al hospital. En el hospital descubrieron que tenía quemadura en garganta, nariz, no me funcionaba un pulmón y ahí quedé internada cinco días". 

La pérdida de Paola se extiende aún más, en el incendio de los recuerdos físicos que la conectaban con su hijo mayor quien fuera asesinado en una fiesta en Trujillo, Moreno, el 23 de noviembre de 2019: “Siento que lo volvieron a matar”.

La casa de Paola quedó en ruinas tras el incendio. Foto: Analía Melnik/MDZ.

En la calle Intendente Cayo Eliseo Goria y Congreso, en Haedo, se produjeron cuatro incendios en dos meses. En todos, la ayuda llega más de una hora después. ¿Será una pesadilla de esas que se repiten hasta darte miedo de caer en el sueño? ¿Será desabastecimiento estatal? ¿Será abandono? Los vecinos no tienen respuesta de ningún responsable y piden a gritos ayuda pero nadie los escucha, como en las pesadillas.